Walter Samuel se irá y Lionel Scaloni sigue en duda: la selección empieza a cambiar de cara a 2027
La selección argentina empieza a transitar un período de cambios. Lionel Messi y Nicolás Otamendi ya se despidieron, otros campeones del mundo podrían seguir el mismo camino y Lionel Scaloni to...
La selección argentina empieza a transitar un período de cambios. Lionel Messi y Nicolás Otamendi ya se despidieron, otros campeones del mundo podrían seguir el mismo camino y Lionel Scaloni todavía no resolvió si seguirá al frente del equipo después del 31 de diciembre, cuando finalice su contrato con la Asociación del Fútbol Argentino. En medio de ese escenario, ya hay una primera certeza de cara a 2027: el cuerpo técnico tampoco seguirá intacto.
Walter Samuel, integrante del staff campeón en Qatar 2022 y subcampeón en Estados Unidos, México y Canadá 2026, tiene decidido comenzar su carrera como entrenador principal y no seguirá ligado a la AFA a partir del año próximo, independientemente de la decisión que tome Scaloni. Su salida obliga a pensar en una reestructuración del cuerpo técnico y aparece, inevitablemente, en medio de la incertidumbre que todavía rodea al entrenador.
A pesar de su bajo perfil, el Muro fue durante estos ocho años el ayudante de campo principal, por encima de Pablo Aimar y Roberto Ayala. El exfutbolista de 48 años no solo tenía una participación importante en la preparación de las jugadas de pelota parada, sino que además era uno de los principales laderos del entrenador a la hora de tomar decisiones tácticas y estratégicas.
De hecho, reemplazó a Scaloni ante Perú en la Copa América de 2024, cuando el entrenador fue suspendido por la Conmebol después de que Argentina regresara tarde al campo de juego tras el entretiempo ante Canadá y Chile, y también ocupó su lugar en la conferencia posterior a otro duelo ante Perú, en noviembre de ese año, en la Bombonera, cuando Scaloni no se encontraba en condiciones de hablar.
Si finalmente renueva en 2027, Scaloni deberá buscar un nuevo ayudante. En principio, uno de los nombres que se baraja es el de Diego Placente, actual técnico de la Sub 20, que próximamente dirigirá a un combinado Sub 19 en los Juegos Suramericanos que se realizarán en Santa Fe entre el 16 y el 23 de septiembre.
Pero antes deberá resolverse una cuestión mucho más importante: si el propio Scaloni quiere seguir. El entrenador todavía no dio señales concretas sobre qué hará, pese a que en la AFA entendían inicialmente que las dudas que había planteado después de la final perdida ante España respondían, sobre todo, al golpe de aquella derrota y que a esta altura el panorama estaría más claro.
La intención de Claudio Tapia es conversar con el técnico cuando regrese a la Argentina y se instale en Ezeiza para preparar los amistosos de la próxima fecha FIFA. Por ahora, no hay indicios de que el acuerdo esté encaminado hacia una renovación. Y el alejamiento de su colaborador más cercano, aunque responde a una cuestión personal, abre otro frente para 2027.
Samuel se incorporó a la selección en agosto de 2018, durante el interinato de Scaloni después de la salida de Jorge Sampaoli. El cordobés se encontraba en Europa, donde había comenzado a trabajar como ayudante de campo después de retirarse del fútbol en 2016. Meses después se integró al cuerpo técnico de Stefano Pioli en Inter y a mediados de 2017 se incorporó al staff de Pierluigi Tami en Lugano, Suiza, país en el que había terminado su carrera como futbolista.
Cuando Scaloni tomó la selección mayor y Pablo Aimar se mantuvo al frente de la Sub 17, necesitó sumar un nuevo colaborador y eligió a Samuel, con quien tenía una relación de muchos años: fueron compañeros en las inferiores y en la Primera de Newell’s, campeones del mundo juveniles en Malasia 1997 y también compartieron un tramo en la selección mayor.
Durante estos ocho años, Samuel recibió propuestas del fútbol italiano y suizo y también algunos sondeos desde la Argentina, entre ellos de Boca. Siempre privilegió su lugar en la selección, aunque desde hacía tiempo tenía la intención de iniciar su propio camino como entrenador. Ahora consideró que llegó el momento.
Su decisión coincide, además, con el cierre de una etapa. Con Scaloni todavía en duda, Argentina deberá comenzar de todos modos un proceso diferente: ya sin Messi ni Otamendi y posiblemente sin otros integrantes de la generación campeona del mundo, con nuevos objetivos y con la necesidad de reconstruir parte de la estructura que acompañó al equipo durante los últimos años.
Hasta antes del Mundial, tanto en la AFA como alrededor del entrenador daban cuenta de negociaciones avanzadas para extender el vínculo. Scaloni había dejado entrever en sus últimas conferencias en Buenos Aires que su intención era seguir y que existía un diálogo entre su representante, Matías Aldao, y Tapia para definir los términos del acuerdo.
Todo cambió después de la derrota ante España, cuando el propio entrenador puso en duda su permanencia. Y a casi dos meses de aquel partido, la situación sigue sin definirse, lo que alimenta la preocupación dentro de la AFA y también da lugar a distintas versiones sobre lo que vendrá.
Más allá de lo económico, que también forma parte de la negociación, en la AFA aseguran estar dispuestos a realizar un esfuerzo importante para retenerlo y niegan que exista una deuda con el plantel por los premios del Mundial: explican que todavía no fueron abonados, pero que se encuentran dentro de los plazos establecidos.
La principal incógnita alrededor de Scaloni pasa, en cambio, por la energía y la motivación que pueda tener para encarar un nuevo período. Argentina deberá reconstruir buena parte de su equipo y lo hará, además, con un calendario todavía por resolver. La selección ya tiene asegurada su participación en el Mundial 2030 por ser uno de los países anfitriones de los partidos inaugurales y FIFA todavía no confirmó si participará de las eliminatorias sudamericanas.
En ese contexto, una de las ideas para lo que viene sería elevar la exigencia de los amistosos para mantener al equipo competitivo y evitar, en la medida de lo posible, rivales de menor jerarquía como varios de los que enfrentó Argentina durante los últimos años.
Con la mira puesta en la Copa América 2028 y, fundamentalmente, en el Mundial 2030, habrá además futbolistas importantes que probablemente ya no formen parte del proyecto. Será un proceso muy diferente al posterior a Qatar 2022, cuando Scaloni pudo mantener prácticamente la misma base durante cuatro años.
La próxima ventana internacional comenzará el 21 de septiembre, por lo que se espera que Scaloni llegue al país la próxima semana para comenzar a preparar esos partidos y también avanzar en la planificación de noviembre, todavía sin rivales ni sedes confirmados. Durante su estadía se encontrará con Tapia y también es probable que brinde su habitual conferencia de prensa previa a cada convocatoria. Su futuro será, inevitablemente, uno de los temas centrales.
Por lo pronto, la lista para los amistosos de septiembre y octubre todavía no fue oficializada y tampoco quedó cerrado el cronograma. Argentina trabaja para que sus encuentros -serían tres, ante Bolivia y Burkina Faso en Córdoba y frente a Benín en el Monumental- sean reconocidos por FIFA y permitan a los futbolistas sancionados cumplir sus fechas de suspensión.
El reglamento establece que una selección debe disputar los partidos de una misma ventana internacional dentro del territorio de una misma confederación, salvo determinadas excepciones. Por eso, si alguno de los rivales ya tiene acordados compromisos en otro continente y no cumple con las condiciones exigidas por FIFA, el amistoso con Argentina podría disputarse igualmente, aunque por fuera del protocolo oficial y sin servir para descontar las sanciones.
Indefiniciones que también complican la seriedad con la que debería empezar un nuevo ciclo, en el que Scaloni todavía no resolvió si estará a la cabeza.