Vlasta Lah: la historia de la olvidada primera directora del cine sonoro en la Argentina
PULA (Croacia). – Fue un regreso y, para muchos, asimismo un descubrimiento. Pero la primera mujer en dirigir una película desde los orígenes del cine sonoro en la Argentina había nacido en la...
PULA (Croacia). – Fue un regreso y, para muchos, asimismo un descubrimiento. Pero la primera mujer en dirigir una película desde los orígenes del cine sonoro en la Argentina había nacido en la hoy croata ciudad de Pula, más precisamente, a 150 metros del Teatro Nacional de Istria donde transcurrió el homenaje a ella, la directora Vlasta Lah, organizado por el 73° Festival Internacional de Cine de la ciudad.
El encuentro, que tiene como epicentro proyecciones en un impactante anfiteatro romano, el sexto más grande del mundo, el único plenamente conservado y cuya construcción comenzó en el año 27 a.C., era la postal habitual para la joven Vlasta. Había nacido en esta ciudad el 13 de enero de 1913, cuando Pula era por entonces un importante puerto del Imperio Austrohúngaro, como hija de Franz Lach y Anna Rontich quienes -una década más tarde- pasarán a ser Francesco Lah y Anna Rocchi, cuando la región pase a estar bajo dominio italiano.
“Para mí es importante estar aquí porque Vlasta nació en Pula, investigamos su vida y obra durante 10 años, buscamos en Italia y Australia, contactamos con sus amigos y familiares, y todo en nuestra película proviene de esa investigación”, señaló Candela Vey luego de la proyección de Vlasta, el recuerdo no es eterno, el documental que codirigió junto con su marido Tino Pereira.
El film es fruto de la investigación compilada en el libro que ambos escribieron, Por ser mujer, que reconstruye la biografía de la olvidada cineasta que en la década del ’30 se mudó a Roma y se formó en la Scuola di Cinematografia -el futuro y famoso Centro Sperimentale di Cinematografia-, donde además conocería a su futuro esposo, el cineasta Catrano Catrani. Ambos llegarían a bordo del Principessa Giovanna al puerto de Buenos Aires, el 7 de agosto de 1938. Poco después Catrani se integró a los poderosos Estudios San Miguel, donde Vlasta se convirtió en asistente de dirección de películas como Casa de muñecas, de Ernesto Arancibia; Besos perdidos, de Mario Soffici; La dama duende, Luis Saslavsky; La serpiente de cascabel, de Carlos Schlieper; Historia del 900, de Hugo del Carril, y La barra de la esquina, de Julio Saraceni, entre otros clásicos de la época de oro del cine nacional.
View this post on Instagram“Ella es importante en la historia del cine argentino. Su primera película la unió a las estrellas de la época. La noticia de que una mujer dirigiría por primera vez tuvo una gran repercusión en la época, pero cuando se terminó la película no fue bien recibida por la crítica. Creemos que se hizo una gran injusticia con Vlasta, y queremos corregirla con la película y con el libro que publicamos”, añade Martin “Tino” Pereira, en el panel del cual participaron la crítica de cine Alemka Lisinski, la historiadora Leonida Kovac, el afamado periodista Bosko Picula y donde estuvo presente LA NACION.
En los días subsiguientes a la proyección de Vlasta, el recuerdo no es eterno, el público croata pudo descubrir los dos largometrajes dirigidos por ella en toda su vida: Las furias (1960) y Las modelos (1963), gracias a la colaboración de la Embajada de Croacia en la Argentina, con las copias restauradas por la empresa Gotika en base a las que preservaba la Fundación Cinemateca Argentina, y que fueron proyectadas en el cine Valli en honor a otra hija dilecta de la ciudad: la actriz Alida Valli.
“Al mismo tiempo, a la vuelta de su casa en Pula, en la calle Sergijevaca, tenía su estudio fotográfico una tía suya. Allí se sacaron las primeras fotos familiares”, confirma Candela Vey en diálogo con LA NACION. “Vlasta nació en una familia de mujeres fuertes e independientes. Ello forjó en ella una personalidad que le permitió abrirse paso en un mundo monopolizado por hombres, el de la dirección cinematográfica”, afirma. Pereira añade: “Vlasta nació muy cerca de acá en la calle Hermana Dalmatina. Su vida estuvo marcada por esta ciudad de dos modos distintos. Por un lado, ella siempre va a vivir en ciudades puerto, o con un puerto cercano. En Trieste, su juventud transcurrirá en transatlánticos en los que recorrió el mundo junto a su hermana, con la que también modeló antes de inscribirse en el Centro Sperimentale. Luego, más tarde, cruzará el Atlántico para asentarse en Buenos Aires. Contaba que el ruido del agua la tranquilizaba y que amaba los días de lluvia”.
¿Por qué motivo Vlasta Lah inició tan tarde su carrera como directora? “Por ser mujer. Si no, hace 10 años que estaría filmando. Hace 10 años que estoy en condiciones de hacerlo”, respondía la realizadora a una entrevista del diario La Razón. Basada en la obra homónima de Enrique Suárez de Deza, Las furias venía precedida de un enorme éxito teatral que, seguramente, condicionó la mirada a la obra cinematográfica posterior. El drama de cinco mujeres, que fueron nada menos que Mecha Ortiz, Olga Zubarry, Aída Luz, Alba Mujica y Elsa Daniel, añadía breves apariciones de Guillermo Bredeston y del propio Catrani. Todas están pasionalmente enfrentadas por un hombre ausente. Son la madre, la esposa, la amante, la hermana y la hija, mujeres que existen a través de él. Son mujeres sin nombre. Tuvo su estreno el 2 de noviembre de 1960 en el Cine Ocean, obtuvo uno de los 15 premios a la producción que entregaba el Instituto de Cine y fue un enorme fracaso de crítica y público. Pero eso no desanimó a Lah, que comenzó a pergeñar su siguiente producción casi de inmediato.
Dos auténticas mannequins, darán vida a Ana y Sonia en Las modelos: Greta Ibsen y Mercedes Alberti, que trabajan como tales para el modisto Pierre y tienen relaciones sentimentales que no son plenas. Las acompañan Jorge Hilton (que luego será George Hilton y se convertirá en una super estrella del western spaghetti); Fabio Zerpa, Alberto Berco, Aldo Mayo, Argentinita Vélez y Nélida Bilbao, entre otros. Enorme será su equipo técnico con los mejores nombres de su rubro: fotografía de Francis Boeniger; escenografía de Gori Muñoz; música de Lucio Milena.
“Si del primer film de Vlasta Lah podemos decir que tiene una mirada ‘femenina’ , el segundo tiene claramente una mirada feminista”, anotan los autores del libro. Su rodaje culminó en 1962, recorrió algunas ciudades del interior y recién el 17 de octubre de 1963 llegó al cine Metro y algunas salas barriales. Fue prohibida para menores de 18 años y tuvo mejores críticas que su ópera prima, aunque tampoco los elogios fueron primordiales. Las modelos fue otro fracaso de público y estuvo solo una semana en cartel.
Catrano Catrani siguió filmando y Vlasta Lah pasó nuevamente a ser la “esposa de...”, se refugió en la traducción y en la labor de guionista. Catrani murió el 19 de octubre de 1974. Con su hijo en el exilio, Vlasta murió el 12 de julio de 1978. “En su partida de defunción figura como yugoslava y como ama de casa”, apuntan Vey y Pereira en su libro.
El documental Vlasta, el recuerdo no es eterno continúa su periplo europeo en el madrileño Cine Doré e incluso en Finlandia, donde será exhibido en el Kino Laika de Aki Kaurismaki, para retornar a nuestro país con proyecciones en el cine York y en el Festival de Cine de la Universidad de Buenos Aires, el FIC.UBA. Pero este regreso de Vlasta Lah a su ciudad natal adquiere el valor no sólo de un homenaje, sino también de un descubrimiento.