Vieron la oportunidad de robar un icónico producto canadiense y buscaron hacerse millonarios con su reventa: “La ocasión hace al ladrón”
Si las estafas y los robos son tu nuevo true crime favorito, entonces bien sabés que existen muchísimos casos que merecen su adaptación a la pantalla grande. Pero en este escenario también es v...
Si las estafas y los robos son tu nuevo true crime favorito, entonces bien sabés que existen muchísimos casos que merecen su adaptación a la pantalla grande. Pero en este escenario también es verdad que no solo la cantidad es importante, sino la gran variedad y particularidades de estos hechos criminales. Y ni la mente más creativa de Hollywood podría haber pensado en tantas cosas: desde aquel pintor que regalaba obras falsas a diferentes museos norteamericanos hasta la emprendedora que diseñó una estafa piramidal a partir de calzas de yoga o el guardia de seguridad de McDonald’s que al ver una falla en el protocolo se robó varios tickets ganadores.
Entre los casos de hurtos que “parecen sacados de una película” existe uno que ganó cierta notoriedad por sus particularidades pero —sobre todo— por convertirse en la confirmación de que a veces “La ocasión hace al ladrón”.
El típico producto canadienseAsí como para los argentinos la yerba mate, el dulce de leche y las carnes rojas son los embajadores gastronómicos en el mundo entero, cuando le preguntás a un canadiense qué es aquello que representa a su país, la respuesta es siempre la misma: el jarabe de arce. De un color dorado y súper espeso, se trata de un edulcorante natural obtenido al hervir la savia de los arces y que, en 2021, la BBC sostenía que uno de sus barriles tenía un valor de hasta 20 veces más que uno de petróleo.
Es justamente este producto tan codiciado —y que en los últimos años logró una gran popularidad internacional— el centro de uno de los robos más importantes de la historia de Canadá. Conocido como “El gran robo del jarabe de arce” (en inglés: The Great Maple Syrup Heist), el caso nos hace viajar a Québec de finales de 2011 cuando un grupo de ladrones se llevó 3,000 toneladas de sirope que estaban valuadas en unos 18.7 millones de dólares.
Qué tenés que saber para comprender este increíble caso criminalAdministrado por la Federación de Productores de Sirope de Arce de Québec (en francés: Fédération des producteurs acéricoles du Québec, de ahí sus siglas FPAQ), en Saint-Louis-de-Blandford existe lo que podríamos entender como un banco de miel de maple. Es decir que, así como los bancos o los Estados poseen sus tesoros físicos (aquellos recursos financieros que administran), esta institución —la cual desde 1958 reúne a gran parte de los productores locales— guarda la mayor reserva de jarabe de arce con el objetivo de evitar una posible escasez del producto en el futuro. Una decisión que tomó gran relevancia en 2000 después de que un abril demasiado cálido generara una producción de casi 20.000 toneladas menos que el año anterior. Una situación que fue empeorando a lo largo de los años y que generó que para 2008 la reserva quedara prácticamente agotada, recuperándose solo luego de las extracciones de 2011.
Ahora bien, ¿visualmente qué significa esto? Sencillo: imaginen galpones enteros en donde durante varias temporadas se apilaron tanques con toneladas de miel.
La organización de robo y sus siguientes pasosQuizá sorprenda saber que la historia del FPAQ incluye, de hecho, otro incidente importante ocurrido casi seis años antes del “gran robo”. Fue en 2006 y los ladrones se llevaron unos 1.000 barriles de jarabe de arce que estaban valuados en 1.3 millones de dólares canadienses. Sacados de un almacén que era responsabilidad parcial de la federación, lo impresionante es que este crimen nunca fue resuelto y las pérdidas las terminó cubriendo la compañía de seguros.
Con esto como un antecedente muy presente y con la federación rodeada de fuertes críticas debido a que aplicaban multas a los productores que no alcanzaban las cuotas de producto pautadas, El gran robo del jarabe de arce sucede a finales de 2011 y principios de 2012.
En teoría liderados por Richard Vallières (un reconocido vendedor de jarabe de maple que, durante su testimonio en el juicio, sostuvo que no tuvo otra opción porque los ladrones lo amenazaron con asesinarlo), la dinámica de esta gran robo demuestra una enorme planificación, trabajo meticuloso y algo de suerte. Aprovechando las deficiencias de la seguridad del lugar físico en donde la reserva era custodiada, el grupo de ladrones se llevaba tanques sin marcar, pasaba el producto a sus propios contenedores y luego los devolvía llenos de agua. Pero envalentonados porque no eran atrapados, empezaron a dejarlos vacíos y este sería el gran error que llevaría a que los atrapen. Una vez dueños del producto, éste era distribuido por los canales tradicionales: exportadores, almacenes, restaurantes y distribuidores. Todos agentes que no sabrían el verdadero origen de aquello que estaban comprando.
Después del trabajo de varios meses, el grupo se apropió de unos 9,571 barriles que fueron valuados en 18.7 millones de dólares. Un robo tan inmenso que representó la pérdida de un cuarto de la producción guardada por la federación.
Cómo los atrapó la policía: ¿cuáles fueron sus condenas?Fue durante el control de inventario de julio de 2012 que un inspector Michel Gauvreau notó algo extraño entre los barriles que estaba controlando. De acuerdo a sus declaraciones, trepó sobre una pila de barriles pero estuvo a punto de caerse debido a que esperaba que los tanques pudiesen sostenerlo (ya que, llenos, pesan unos 270 kilos). Al darse cuenta que estaban mucho más livianos los revisó y descubrió que muchos de ellos estaban llenos de agua o hasta vacíos.
Llamando a a la policía de inmediato para denunciar el robo, ese mismo día los agentes recuperaron varios toneles que se encontraban en la sede de exportador con sede en Kedgwick (New Brunswick). A medida que la investigación continúo y parte del botín fue recuperado, en tan solo unas semanas de búsqueda la policía de Canadá arrestó a 17 hombres relacionados con el robo.
Entre los culpables más importantes se encontraban:
Richard Vallières. Quien, a pesar de negarlo, se lo considera el líder de la operación. Fue condenado a ocho años de cárcel y una multa de 9.4 millones de dólares. La cual, de no pagarla, extendería su condena a 14 años. Hubo varias idas y vueltas en su sentencia en donde se redujo el valor de la multa, pero en 2022 la Corte Superma de Canadá decidió restablecer el monto original.
Raymond Vallières (el padre de Richard). Él fue condenado por posesión de miel de maple robada y sentenciado a dos años de cárcel menos un día, seguidos de 3 años de libertad condicional.
Étienne St-Pierre. Uno de los revendedores de jarabe basado en New Brunswick. Fue condenado a dos años de cárcel menos un día, 3 años de libertad condicional y una multa de más de 850,000 dólares.
Avik Caron. El informante cuyo cónyuge era dueño del almacén de la FPAQ. Fue condenado a cinco años de prisión más una multa de 1.2 millones de dólares.
Sébastien Jutras. Un camionero involucrado en el transporte del jarabe robado, cumplió ocho meses de prisión.
Aunque lejos de lo que realmente pasó, este icónico caso inspiró uno de los últimos grandes estrenos de la pantalla chica: The Sticky. Definida como una serie criminal cómica y con la genia de Margo Martindale como una de sus grandes protagonistas, la ficción de solo seis episodios de media hora recrea una libre versión de lo que realmente sucedió. Sumándole escenas de violencia bizarra, muchos momentos cómicos y personajes que parecerían sacados de Fargo de los hermanos Coen, la serie de televisión está disponible en Prime Video y logró gran aceptación entre los seriéfilos de todo el mundo.