Venezuela hoy, en vivo: Nicolás Maduro en Estados Unidos y los últimos anuncios de Donald Trump, minuto a minuto
El presidente de Estados Unidos, ...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compartió este domingo a la noche un posteo en Truth Social en el que se adjudica ser presidente interino de Venezuela desde enero de 2026. La publicación simula ser su ficha de presentación en la página de Wikipedia con datos alterados sobre su figura pública y con su imagen.
La publicación enseguida se viralizó en redes sociales y cae a poco más de una semana de la captura de Nicolás Maduro y de las presiones de Washington por controlar tanto al régimen chavista, que quedó en manos de Delcy Rodríguez, como del petróleo venezolano.
Cabe señalar que, la imagen que compartió Trump es una edición de una captura de Wikipedia, dado que en el sitio web de la reconocida enciclopedia virtual, su perfil no se vio alterado.
LONDRES.- En el transcurso de una semana, la intervención de Venezuela, la amenaza de invadir a un miembro de la OTAN y la salida de los Estados Unidos de 66 organismos internacionales, han generalizado el sentimiento de que estamos frente al fin de una era en la política internacional. Columnas editoriales en los mayores periódicos del mundo se han pronunciado en este sentido y con buenos motivos.
Pero hay otra forma de interpretar el proceso actual, como una instancia histórica particular—de un fenómeno ya visto algunas veces desde la Segunda Guerra Mundial—en que Estados Unidos, viendo su primacía amenazada, suspende y rediseña el orden internacional mediante la coerción, para luego restituirlo. Algo similar, por ejemplo, ocurrió con Harry Truman y volvió a suceder con Richard Nixon, dos momentos en que los Estados Unidos creyeron perder su supremacía frente a la Unión Soviética. Con las particularidades del caso, la historia parece repetirse hoy frente al ascenso de China, ofreciendo un escenario alternativo.
Desde este punto de vista, la política exterior de Donald Trump encaja en un patrón histórico. Mirar menos al presente inmediato y observar esos dos momentos promete más calma al final de esta tormenta. En ambos casos, una vez acomodadas las piezas del tablero internacional a su favor, Washington volvió a su postura de hegemón benevolente. Pero no sin antes cercar a su adversario y realinear a sus aliados a través de amenazas y demostraciones de fuerza espectaculares.
CÚCUTA.– “¡Candela!”, se comenzó a leer el domingo en todos los circuitos cubanos. Donald Trump había encendido muy temprano la mecha de su presión contra el castrismo en un 2026 vertiginoso para los regímenes autoritarios latinoamericanos.
“Cuba vivió, durante muchos años, de grandes cantidades de petróleo y dinero provenientes de Venezuela. A cambio, Cuba proporcionó servicios de seguridad a los dos últimos dictadores venezolanos, ¡pero ya no más! La mayoría de esos cubanos están muertos por el ataque de Estados Unidos de la semana pasada y Venezuela ya no necesita protección de los matones y extorsionadores que la mantuvieron como rehén durante tantos años”, disparó el mandatario estadounidense. Un torpedo en medio de la línea de flotación de la revolución cubana.