Universitarios apostadores
En reiteradas ocasiones nos ocupamos de los menores que sucumben ante la oferta de jugar online mientras la ley que regula el tema sigue deliberadamente durmiendo en el Congreso. Las redes son el e...
En reiteradas ocasiones nos ocupamos de los menores que sucumben ante la oferta de jugar online mientras la ley que regula el tema sigue deliberadamente durmiendo en el Congreso. Las redes son el escenario para convincentes influencers, provenientes del deporte o del espectáculo principalmente, que venden promesas de humo y glamour. Sumemos los premios de bienvenida con los que distintas plataformas buscan atraer a nuevos apostadores. La fragilidad de un chico frente a estos estímulos es grande, pero también los más mayores sucumben. Todo esto sin necesidad de mover más que un par de dedos, cómodamente desde un sillón.
Hay que estar atentos para detectar cuándo el juego online captura la atención de un niño. La facilidad para poder falsear un registro cuando no se tiene la edad necesaria, el acceso a una billetera virtual, el afán por el dinero fácil y por integrar tribus en las que el juego es un común denominador se revelan tan amenazantes como peligrosos. Un estudio de la Cruz Roja entre 11.500 estudiantes de 16 provincias, el más grande realizado de forma presencial, reportó que el 60% de los jóvenes está expuesto a las apuestas online, con ocho de cada diez alumnos con fácil acceso. Casi un 80% reconoce su propia adicción, mientras que un 69% presenta ansiedad y malestar y un 49%, alteración del sueño y bajo rendimiento escolar.
Entender por qué algunas personas son más propensas que otras frente a los mismos estímulos fue el leit motiv del proyecto encarado por Yanina Michelini del Conicet para postularse a la carrera de investigadora. Inicialmente, su mirada se había posado sobre el consumo de alcohol y marihuana, pero reconoció en el juego, que se disparó notoriamente en pandemia, los mismos riesgos. Los diferentes consumos adictivos comparten la búsqueda impulsiva de sensaciones y revelan dificultades para demorar las recompensas, por lo que son un excelente caldo de cultivo. Tanto tiempo frente a las pantallas abrió las compuertas a un gran negocio que distintas empresas aprovecharon con eficientes estrategias y que siguen defendiendo con fuertes lobbies.
El estudio evaluó a jóvenes universitarios de entre 17 y 27 años, alumnos de la Universidad Nacional de Córdoba y de la Universidad Tecnológica Nacional que residían en Córdoba capital y alrededores. Entre febrero de 2024 y julio 2025, a lo largo de un año y medio, se los entrevistó tres veces.
Los resultados de la primera medición revelaron que el 36% apostaba online todas las semanas, con mayor frecuencia en máquinas tragamonedas y juegos de mesa, típicos de casinos, al igual que en deportes o comprando loot boxes o cajas misteriosas en videojuegos. Dentro de este segmento, el 40% exhibió alguna dificultad para controlarse y tuvo problemas económicos, para cumplir con obligaciones o mantener vínculos. Hay una elevada ilusión de control que solo aumenta el riesgo y vuelve problemático su comportamiento.
Se detectó también en estos jóvenes una mayor dificultad para enfrentar y regular sus emociones: manejan el malestar de manera ineficiente y utilizan las apuestas a este fin. La etapa universitaria plantea muchos cambios y desafíos. Horarios, responsabilidades, decisiones, independencia económica y trabajo son disparadores de estrés que vuelven más vulnerables a los jóvenes. La recompensa inmediata, aún la más pequeña, es un calmante que los vincula al juego.
Hoy las redes y las aplicaciones han extendido tan masivamente la lógica del juego que apostar parece normal. La preocupación principal no puede centrarse en denunciar los sitios ilegales exclusivamente. Las consecuencias para la salud mental de miles de personas están a la vista y amenazan con seguir propagándose, con costos socio-sanitarios también elevados. La ley que regule estas cuestiones no puede seguir postergada y debería incluirse su tratamiento sin más demoras en las sesiones extraordinarias. La epidemia del juego se extiende como una mancha de aceite, capaz de destruir vidas y familias, y así no va más.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/editoriales/sin-regulacion-juego-online-para-todos-nid16022026/