Una propuesta de VOX sobre el velo integral vuelve a poner al islam en el centro del debate político en España
BARCELONA.-Ocho meses después del ...
BARCELONA.-Ocho meses después del estallido de violencia racista en la localidad murciana de Torre Pacheco, el islam ha vuelto al centro del debate público en España. En este caso, por una propuesta de ley de VOX para prohibir en los espacios públicos el uso del llamado “velo integral”, que cubre total o parcialmente el rostro.
La propuesta ha sido rechazada por el Congreso de los Diputados, pues solo recabó el apoyo del Partido Popular (PP). No obstante, Junts, el partido independentista catalán liderado por Carles Puigdemont que resulta clave para articular mayorías legislativas, anunció que presentará una proposición parecida y el PSOE se ha mostrado dispuesto a estudiarla.
La propuesta de VOX presentaba un solo artículo en el que se prohibía los “velos denominados niqab o burka”, en referencia a las prendas tradicionales de algunos países musulmanes como Afganistán o Arabia Saudita.
La norma se incorporaría a la llamada “ley mordaza”, una norma muy criticada por las organizaciones de derechos civiles por las restricciones que introduce al derecho de manifestación, y se plasmaría en la imposición de multas de entre unos 10.000 y 20.000 euros. Esta no es la primera vez que se abre este debate en España, si bien en las anteriores ocasiones se había justificado en cuestiones de seguridad.
Esta vez, en cambio, en el articulado de motivación de la norma se enfatiza la preocupación por los efectos que tiene en el país “la llegada masiva de migrantes de otros continentes”.
“ nos traen una manera de vivir incompatible con la nuestra”, ha proclamado desde el estrado la diputada de VOX Blanca Armario. Así pues, la proposición de ley no prohíbe otras prendas como los pasamontañas que también cubren el rostro. Por este motivo, algunos expertos legales creen que podría haber sido declarada inconstitucional por el Tribunal Supremo.
Además de su hostilidad hacia VOX, este es el motivo que ha parecido aducir Junts, un partido de derecha, para votar en contra de la norma. “Ninguna iniciativa de la extrema derecha pasa ni un solo filtro europeo, y eso es políticamente una vergüenza”, espetó Miriam Nogueras, la vocera de Junts en el Congreso, que anticipó que su norma será “rigurosa” y acorde con los principios europeos.
La formación de Puigdemont ha adoptado recientemente una postura más dura frente a la inmigración ante el surgimiento de un partido de ultraderecha catalanista, Aliança Catalana, con tendencia al alza en los sondeos.
El PSOE ha reaccionado al movimiento de Junts mostrándose favorable a abrir un debate “tranquilo y sereno” sobre el tema. No en vano, su líder, Pedro Sánchez, necesita rehacer puentes con Junts para poder terminar la legislatura. Por lo tanto, es de esperar que el tema del velo integral no desaparezca del debate público en los próximos meses.
Actualmente, un total de ocho países europeos recoge algún tipo de prohibición respecto a la cobertura del rostro en espacios públicos.
La vocera de Igualdad del PSOE en la cámara baja, Andrea Fernández, ha expresado su rechazo a “todo atuendo destinado a ocultar la identidad de las mujeres por el solo hecho de serlo”. Ahora bien, también ha alertado ante el riesgo de caer en el “racismo o la xenofobia”.
“Tiene que ver con la polarización que pretenden trasladar ustedes a la sociedad española, tiene que ver con la discordia, con el odio al diferente, con la ignorancia. Tiene que ver con su despreciable gasolina electoral”, ha arremetido Fernández.
Agenda europeaLa apertura del debate sobre el velo integral en España se produce en un contexto europeo en el que el ascenso de los partidos de ultraderecha ha situado la cuestión migratoria en el centro de la agenda pública.
En algunos países europeos se ha desatado una especie de pugna entre los partidos políticos por exhibir con la mayor intensidad su rechazo a la llegada de inmigrantes o a sus expresiones culturales. Entre las últimas iniciativas más llamativas, la celebración de un referéndum en Suiza el próximo mes de junio que pretende situar un tope al crecimiento demográfico del país en los diez millones de personas hasta el año 2025, es decir, un millón más de la población actual.
A pesar de la tensión que suscita el debate en los pasillos del Congreso, la verdad es que el uso del velo integral es muy marginal en España, tanto si se trata del burka, la túnica típica de Afganistán que incluye una rejilla en la zona de los ojos, como del niqab, una prenda que solo deja al descubierto los ojos.
Ninguna de las dos es tradicional en el vecino Marruecos, de donde proviene la mayoría de los migrantes musulmanes residentes en España. De hecho, en ciudades globales como Barcelona o Madrid buena parte de las pocas mujeres que se puede ver por sus calles luciendo un niqab son turistas provenientes de los ricos países del Golfo Pérsico, donde sí es una prenda más común.
Aunque España no tiene un historial conflictivo de racismo y disturbios en barrios de alta inmigración como es el caso de Francia, en los últimos años han aumentado las denuncias de ciudadanos españoles de religión musulmana que denuncian sufrir discriminaciones por su origen a la hora de buscar trabajo o un alquiler. La semana pasada, la Generalitat de Cataluña impuso una multa de 10.000 euros a una agencia inmobiliaria por negarse a enseñar un apartamento a un cliente con orígenes familiares en Marruecos.