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Un rival para Silicon Valley: el inesperado renacimiento tech europeo

En la sede de Lovable, en Estocolmo, la decoración está a tono con el nombre acogedor de la startup. La empresa, especializada en “vibe-coding” -dar instrucciones a un sistema de inteligencia...

Un rival para Silicon Valley: el inesperado renacimiento tech europeo

En la sede de Lovable, en Estocolmo, la decoración está a tono con el nombre acogedor de la startup. La empresa, especializada en “vibe-coding” -dar instrucciones a un sistema de inteligencia...

En la sede de Lovable, en Estocolmo, la decoración está a tono con el nombre acogedor de la startup. La empresa, especializada en “vibe-coding” -dar instrucciones a un sistema de inteligencia artificial para que desarrolle software-, tiene como política de dejar los zapatos en la entrada. El aroma del café sueco impregna la oficina. Almohadones con forma de corazón y el logo de la firma descansan sobre sofás mullidos. Sin embargo, la compañía es menos soft y adorable que ágil y competitiva. Y aunque todavía es pequeña, crece con rapidez: en noviembre su facturación anual recurrente alcanzó los US$200 millones, frente a US$1 millón de un año antes. Anton Osika, cofundador de Lovable, sostiene que hoy es posible construir en Europa una empresa de IA capaz de competir a escala global. “El cambio de mentalidad ya está en marcha”, afirma.

Cuando se trata de crear gigantes tecnológicos, Europa ha estado históricamente rezagada. Hoy el bloque del viejo continente (los países que integran la Unión Europea, Reino Unido y Noruega) alberga apenas seis de las 100 compañías tecnológicas más valiosas del mundo. Estados Unidos tiene 56 y China 16. Las desventajas del continente son conocidas: su mercado de 520 millones de consumidores está fragmentado por idioma y regulación. Europa dispone de talento, gracias a sus laboratorios y universidades de primer nivel. Pero sus emprendedores han tenido dificultades para levantar capital y escalar con rapidez.

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Sin embargo, soplan nuevos vientos para el viejo continente. Sacudidos por el deterioro de la relación entre Europa y Estados Unidos, los responsables políticos redoblan esfuerzos para fortalecer el ecosistema tecnológico. Al mismo tiempo, decisiones adoptadas en Estados Unidos y China han hecho que Europa resulte relativamente más atractiva para trabajadores e inversores del sector. Las tecnológicas europeas consolidadas, aunque pocas, están nutriendo una nueva generación de startups. El año pasado la inversión de capital de riesgo en Europa ascendió a US$85.000 millones, frente a US$22.000 millones una década atrás. Por su parte, Estados Unidos, impulsado por la fiebre de la IA, sigue muy por delante con US$339.000 millones invertidos, mientras China ha quedado rezagada con US$53.000 millones.

Pérdida de competitividad

En un informe de alto impacto publicado en 2024, Mario Draghi, ex primer ministro italiano, criticó la pérdida de competitividad de Europa. Pero es Donald Trump, con su animosidad hacia la región, quien realmente ha galvanizado a los responsables políticos. Ahora perciben las debilidades tecnológicas de Europa como un riesgo geopolítico además de comercial.

Henna Virkkunen, responsable de tecnología de la Comisión Europea, señala que el organismo analiza cómo incentivar a los gobiernos de la UE a comprar más tecnología a startups locales. Las empresas europeas también “están comprendiendo que no pueden depender por completo de proveedores extranjeros”, afirma Arthur Mensch, director ejecutivo de Mistral, desarrolladora francesa de modelos de IA.

Más importante aún, los responsables políticos están tomando medidas para facilitar que los emprendedores escalen sus negocios. En marzo, la Comisión presentará un plan para unificar los fragmentados mercados de capitales europeos, lo que ayudará a las startups a recaudar fondos. No será rápido, ya que requerirá decisiones complejas para armonizar regímenes fiscales nacionales. Mientras tanto, Reino Unido, Francia y Alemania están ajustando regulaciones para que los fondos de pensión inviertan más en activos de riesgo, como empresas tecnológicas jóvenes.

Al mismo tiempo, el trato hostil de Trump hacia los extranjeros y los recientes despidos en gigantes tecnológicos estadounidenses están impulsando talento hacia Europa. Datos de Revelio Labs muestran que la fuga de cerebros ha cambiado de dirección. Lovable, por ejemplo, ha incorporado ejecutivos provenientes de compañías estadounidenses como Notion y Gusto. Además, menos tecnológicas europeas se están vendiendo a empresas de Estados Unidos. Según Dealogic, entre 2011 y 2013 las compañías estadounidenses representaban el 12% de las adquisiciones de tecnológicas europeas en número y el 35% en valor. En 2023-2025 esas cifras cayeron al 9% y 17%, respectivamente.

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China también contribuye, de manera indirecta. Su modelo de innovación dirigido por el Estado ha desplazado a la inversión privada y reducido el gasto en capital de riesgo, empujando parte de esos fondos hacia Europa. Entre 2015 y 2025 la participación de China en el capital de riesgo global cayó del 30% al 10%. La de Europa creció del 12% al 16%.

Círculo virtuoso

Europa también está superando su reticencia a que los inversores ganen mucho dinero. En el informe The New Geography of Innovation, publicado el año pasado, Mehran Gul, del Foro Económico Mundial, señala que Skype creó apenas 11 millonarios en los años 2000. PayPal, en Estados Unidos, otorgó muchas más opciones sobre acciones, generando más de 100 millonarios que luego invirtieron en nuevas startups de Silicon Valley.

Hoy las tecnológicas europeas reparten más opciones, y magnates consolidados impulsan a nuevas generaciones. Nikolay Storonsky, fundador de Revolut, ha invertido en firmas como Spiko (Francia) y Biorce (España). Daniel Ek, fundador de Spotify, es uno de los principales inversores en Helsing, empresa alemana de tecnología de defensa. Ex empleados de Klarna han creado más de 60 startups, según Dealroom y Accel.

Nada de esto implica que Europa vaya a reemplazar a Estados Unidos como potencia tecnológica dominante. El año pasado lanzó solo dos de los 94 nuevos grandes modelos de lenguaje de vanguardia, según Epoch AI. Y el objetivo de fabricar una quinta parte de los chips del mundo para 2030 parece ambicioso. Pero en algunos sectores Europa gana terreno. Tres áreas —impulsadas en parte por decisiones de Trump— destacan especialmente.

Incluso antes de su segundo mandato, el sector europeo de tecnología climática venía acercándose al estadounidense. Entre 2015 y 2016 la inversión de capital de riesgo en startups verdes europeas equivalía al 24% de la de Estados Unidos; en 2024-2025 alcanzó el 55%. El desmantelamiento de regulaciones ambientales en Estados Unidos probablemente refuerce esta tendencia. En 2025 el número de startups climáticas estadounidenses que levantaron capital cayó a su nivel más bajo desde 2019.

En diciembre Octopus Energy, proveedor británico de energía verde, escindió Kraken —su unidad de software para redes inteligentes— con una valuación estimada en US$9.000 millones. Suecia es un foco de startups verdes: Stegra busca producir acero libre de carbono; Einride electrifica el transporte de carga. En Suiza, Climeworks desarrolla máquinas que capturan dióxido de carbono del aire.

La exigencia de Trump de que Europa (incluida Ucrania) asuma mayor responsabilidad en defensa también impulsa la industria militar de alta tecnología. Entre 2015 y 2017 la inversión de capital de riesgo en defensa europea equivalía a apenas 1% de la de América del Norte; en 2023-2025 llegó al 6%. El gasto en defensa europeo creció 42% entre 2023 y 2025, mientras el presupuesto estadounidense se mantuvo estable.

Múnich se ha convertido en un polo de este sector. En la sede de Helsing, tras una puerta metálica rotulada “Confidential”, se exhibe el HX-2, un dron con alas en forma de X y alcance de 100 km, equipado con sistemas de IA que le permiten atacar objetivos incluso bajo interferencia. Helsing se define como firmemente europea. Gran parte de su capital proviene de Daniel Ek, lo que reduce su dependencia de capital de riesgo estadounidense.

Las empresas de “deep tech” también podrían beneficiarse del recorte de apoyo a la investigación científica en Estados Unidos. Proxima Fusion, surgida del Instituto Max Planck de Física del Plasma en Múnich, ha recaudado más de €200 millones para reactores de fusión nuclear. Cerca operan startups de computación cuántica como Planqc, además de compañías de nanotecnología, fotónica y comunicaciones láser.

Según Atomico, la proporción de inversión europea destinada a deep tech pasó del 19% en 2021 al 36% el año pasado. Desde 2023, las startups europeas de hidrógeno han captado más capital que las estadounidenses. En tecnologías cuánticas, ambas regiones están prácticamente a la par.

Es posible, por supuesto, que el amanecer tecnológico europeo resulte una falsa alarma. Una preocupación, especialmente en defensa, es la escasez de recursos públicos. El 25 de febrero el comité presupuestario del parlamento alemán pidió “moderación” en el gasto en defensa y recortó contratos con Helsing y Stark Defence. Pocos creen que la próxima empresa tecnológica de un billón de dólares será europea. Pero, quizás por primera vez, esa idea ya no parece descabellada.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/negocios/un-rival-para-silicon-valley-el-inesperado-renacimiento-tech-europeo-nid14032026/

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