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Un discurso revulsivo que estuvo a punto de desmadrar la Asamblea Legislativa

El discurso del presidente Javier Milei actuó como un revulsivo que puso en estado de efervescencia al recinto de la Cámara de Diputados y que convirtió a la Asamblea Legislativa en un acto pol...

Un discurso revulsivo que estuvo a punto de desmadrar la Asamblea Legislativa

El discurso del presidente Javier Milei actuó como un revulsivo que puso en estado de efervescencia al recinto de la Cámara de Diputados y que convirtió a la Asamblea Legislativa en un acto pol...

El discurso del presidente Javier Milei actuó como un revulsivo que puso en estado de efervescencia al recinto de la Cámara de Diputados y que convirtió a la Asamblea Legislativa en un acto político más parecido a las misas libertarias de campaña electoral que a la clásica y tradicional ceremonia de apertura de un nuevo período de sesiones ordinarias del Congreso.

Envalentonado por el éxito obtenido en las sesiones extraordinarias de febrero, Milei se plantó ante la Asamblea Legislativa con la clara intención de confrontar con el kirchnerismo, al que responsabilizó por todos los males del país y contra quienes no escatimó adjetivos y acusaciones que fueron desde “ignorantes” hasta “chorros”.

Así, la sesión de asamblea se convirtió en una disputa dialéctica entre el jefe del Estado, hablando desde un atril ubicado en el medio del recinto de la Cámara baja, y los diputados del kirchnerismo, que no le quitaron el cuerpo a la puja y replicaban desde sus bancas recordándole las denuncias de corrupción que tienen a la hermana del Presidente, Karina Milei, como protagonista y amenazándolo con destituirlo mediante el mecanismo constitucional del juicio político.

Las diatribas presidenciales no se quedaron sólo en el peronismo ya que dedicó algunas respuestas espontáneas a los diputados de izquierda, que en varios pasajes interrumpieron a los gritos el discurso de Milei desde el fondo del recinto.

El jefe del Estado tampoco dejó pasar la oportunidad y volvió a la carga contra Victoria Villarruel, con quien mantiene un duro y abierto enfrentamiento. En línea con sus acusaciones de traición y en un gesto claramente premeditado, Milei señaló con la cabeza en dirección a la vicepresidenta, que se encontraba detrás suyo, cuando denunció como un intento de desestabilizar a su Gobierno la ofensiva opositora en el Congreso que el año pasado sancionó e insistió con una serie de leyes que el Gobierno había vetado.

Milei fue dispuesto a tomar la iniciativa y lo dejó en claro a poco de comenzar su discurso sobre el estado de la Nación. No habían pasado ni diez minutos de alocución cuando el jefe del Estado lanzó su primer ataque de la noche contra el kirchnerismo sin que mediara agresión alguna del lado de los legisladores opositores.

“Si quieren me pueden aplaudir, porque también soy Presidente de ustedes”, lanzó Milei mirando hacia su izquierda, donde se encontraban los diputados del kirchnerismo. “Claro, no pueden aplaudir porque tiene sus manos en bolsillos ajenos”, contraatacó ante el coro de gritos que se escuchaban desde las bancas opositoras.

Fue el primero de una serie de cruces con la oposición que convirtieron al recinto en un hervidero, con los legisladores libertarios aplaudiendo a rabiar las intervenciones del jefe del Estado, los diputados kirchneristas y de izquierda interrumpiendo el discurso y los legisladores de la oposición moderada incómodos ante la situación.

La tensión llegó al extremo de que Germán Martínez, el jefe de la bancada de diputados kirchneristas, se levantó de su banca y fue a quejarse ante Martín Menem, presidente de la Cámara baja. Se pudo ver un enfático cruce de opiniones entre ambos dirigentes, con el opositor señalando con su brazo en dirección el Presidente y el libertario negando con la cabeza.

“A ver, ignorantes, la justicia social es un robo”, fue otra de las intervenciones fuera de libreto con las que Milei replicó a un diputado kirchnerista que le había dicho que lo que él consideraba despilfarro se llamaba justicia social.

La situación era, en ese momento, caótica. La Asamblea Legislativa parecía a punto de desmadrarse. Martínez recorría el recinto hablando con miembros de su bancada en lo que parecía una consulta sobre la posibilidad de dejar el recinto, lo que finalmente no ocurrió.

Abandono, cartera en mano

La que sí decidió abandonar la sesión fue la senadora Alejandra Vigo (Provincias Unidas-Córdoba). La peronista crítica del kirchnerismo y esposa del exgobernador Juan Schiaretti agarró su cartera y dejó el recinto para no volver.

Entre los opositores más activos en el enfrentamiento con Milei estaba Juan Grabois, que cada tanto interrumpía el discurso. El Presidente no se anduvo con remilgos y en uno de esos cruces tildó al diputado de “oligarca disfrazado de pordiosero”.

Los palcos, en tanto, estaban al borde del paroxismo con cada intervención de Milei en contra del kirchnerismo y la izquierda. “Presidente, Presidente”, fue el cántico más repetido a lo largo de la noche, al que matizaban con ataques personales a los diputados opositores que replicaban desde sus bancas las palabras del jefe del Estado.

Entre los más enfervorizados estaba el palco de los “comunicadores” del Gobierno, que tenía en primera fila al asesor presidencial Santiago Caputo, al encargado de la Oficina de Respuesta Oficial, el tuitero Daniel Parisini (alias Gordo Dan en X), y a Ramiro Marra.

Parisini disfrutaba al borde del éxtasis con cada cruce de Milei con los kirchneristas (aplaudió a rabiar cuando el Presidente gritó “me encanta domarlos” en dirección a los diputados opositores) y hasta llegó a protagonizar un entredicho con los diputados de izquierda Myriam Bregman y Nicolás del Caño, a quienes los mandó a callar cruzando su boca con el índice de la mano derecha.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/politica/un-discurso-revulsivo-que-a-punto-estuvo-de-desmadrar-la-asamblea-legislativa-nid02032026/

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