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Tubby 3 y Tubby 4, las golosinas furor de los 80 que marcaron a toda una generación, dejaron un jingle para la historia y desaparecieron sin dejar rastro

El año 1984 marcó un antes y un después en los kioscos de la Argentina, ya que la empresa Bagley lanzó al mercado el Tubby 3 y el Tubby 4, dos obleas bañadas en chocolate que ...

Tubby 3 y Tubby 4, las golosinas furor de los 80 que marcaron a toda una generación, dejaron un jingle para la historia y desaparecieron sin dejar rastro

El año 1984 marcó un antes y un después en los kioscos de la Argentina, ya que la empresa Bagley lanzó al mercado el Tubby 3 y el Tubby 4, dos obleas bañadas en chocolate que ...

El año 1984 marcó un antes y un después en los kioscos de la Argentina, ya que la empresa Bagley lanzó al mercado el Tubby 3 y el Tubby 4, dos obleas bañadas en chocolate que cautivaron a los consumidores jóvenes. Francisco Bellotti, el ingeniero químico responsable de su creación, diseñó estas golosinas con una visión técnica precisa. El Tubby 3 contenía avellanas y el Tubby 4 incluía caramelo de maní con una textura crocante.

El creador trabajó en el desarrollo del producto con el objetivo de elevar la calidad de las obleas tradicionales. La producción alcanzó niveles industriales masivos en la planta de Villa Mercedes, San Luis, donde la firma procesaba hasta 2500 kilos de producto por hora. La estrategia de marketing resultó determinante: el jingle, compuesto por Rubén Goldín y producido por Hermida Publicidad, transformó al Tubby en un ícono cultural.

La pieza musical, premiada en el Festival de Nueva York, acompañaba una animación donde una oblea caminaba por una ciudad hostil. Esta melodía perdura en la memoria de los argentinos al ser una canción que representó la banda sonora de toda una generación. El impacto publicitario superó al producto en sí mismo: en los años noventa, la empresa intentó renovar el interés con versiones como el Tubby 5 y el Tubby 6, esta vez con la participación de Diego Capusotto. No obstante, estas variantes carecieron de la misma repercusión social.

Su desaparición y los planes para que vuelva

La historia comercial del Tubby sufrió un giro drástico en 1994, cuando la compañía francesa Danone adquirió la mayoría accionaria de Bagley y decidió el cese de producción de la línea. Esta medida eliminó del mercado a las golosinas favoritas de miles de personas. La asociación posterior con Arcor en 2004 despertó ilusiones de relanzamiento, pero la empresa descartó el regreso del producto original.

Francisco Bellotti contó en su última charla con LA NACION que los nuevos dueños priorizaron recortes de costos sobre la calidad. El inventor se negó a modificar las recetas originales, lo cual aceleró su salida de la firma. Al respecto, aseguró que le dijeron que “no iba a funcionar” ante sus propuestas iniciales, una postura que demostró el desconocimiento de la gerencia sobre el potencial del mercado local.

A pesar de la desaparición física de los chocolates, el mito creció con los años: internet facilitó la creación de peticiones en Change.org y foros nostálgicos. Los usuarios mantienen vivo el recuerdo a través de fotos, archivos de audio y comentarios en redes sociales, ya que estos productos representan un viaje en el tiempo hacia la infancia. Bagley, a su vez, mantiene vigente el registro de la marca ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial. La actualización del registro en 2013 conservó la propiedad legal, aunque sin planes concretos de comercialización.

El legado de Bellotti, quien murió a sus 94 años en 2024, trasciende al Tubby porque sus invenciones incluyen el chocolate Graffiti, los bombones Amore y los alfajores Blanco y Negro. El ingeniero químico sostuvo que la calidad fue siempre su prioridad innegociable. La producción de estas obleas requería un equipamiento específico, como el horno rotatorio de 56 estaciones que diseñó personalmente. Esta dedicación técnica explica la textura del Tubby 4, solo recordada por la generación que vivió los 80.

Hoy, tras cuatro décadas, solo queda el registro nostálgico de un producto que definió la identidad de los recreos escolares. La falta de un retorno comercial efectivo no impidió que el Tubby ocupara un lugar destacado en la memoria gastronómica nacional. Los coleccionistas buscan envoltorios originales en plataformas digitales como único rastro tangible de una marca que simbolizó la innovación de los años ochenta.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/tubby-3-y-tubby-4-las-golosinas-furor-de-los-80-que-marcaron-a-toda-una-generacion-dejaron-un-jingle-nid21102026/

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