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Tres mil dólares de sueldo, 100 por transporte y comida cara: de Puerto Deseado a vivir en el país que está en la mira de Estados Unidos

Nacido en Río Gallegos, a los ocho años se mudó con su familia a Puerto Deseado, Santa Cruz, y ahí permaneció durante toda la etapa escolar. Su madre es maestra, hoy jubilada, su padre periodi...

Tres mil dólares de sueldo, 100 por transporte y comida cara: de Puerto Deseado a vivir en el país que está en la mira de Estados Unidos

Nacido en Río Gallegos, a los ocho años se mudó con su familia a Puerto Deseado, Santa Cruz, y ahí permaneció durante toda la etapa escolar. Su madre es maestra, hoy jubilada, su padre periodi...

Nacido en Río Gallegos, a los ocho años se mudó con su familia a Puerto Deseado, Santa Cruz, y ahí permaneció durante toda la etapa escolar. Su madre es maestra, hoy jubilada, su padre periodista y locutor; gran parte de su vida se desarrolló entre la música y los hielos conocidos de la ciudad pesquera. Y justo por la característica del paisaje y la naturaleza de la zona, resulta sorprendente que haya pasado los dos últimos años a más de doce mil kilómetros de su casa, en un país autónomo del reino de Dinamarca, cubierto por el hielo del Ártico, que hoy se encuentra en el ojo de la tormenta geopolítica: Groenlandia.

-¿Cómo terminaste en Groenlandia?

—En Puerto Deseado había trabajado en el monitoreo de calidad de productos de mar. Pero quería probar suerte y me fui a Mar del Plata, también para trabajar en la industria pesquera. Cuando eso se terminó llegó la posibilidad de irme al exterior porque un japonés, que vive en Argentina y conocí mientras trabajaba acá en Santa Cruz me dijo que estaban buscando operarios de producción, gente joven para trabajar en Groenlandia. Al principio no entendía nada, si Groenlandia era el nombre de la empresa o qué. Y no. Me postulé y después de casi 10 meses me llamaron de una empresa de pescados y mariscos. Ellos hicieron todo el papeleo, no necesitamos visa, solo con el pasaporte argentino pudimos viajar. Fuimos con mi hermano Juan Francisco y mi amigo Facundo. Facundo era un ex compañero de trabajo pero al estar allá y compartiendo tanto, hoy siento que es un hermano.

-¿En qué consistía el trabajo?

—Al principio mi puesto era solo operario de producción, con jornadas de doce horas, luego me ascendieron a asistente y la jornada se redujo a nueve horas. La primera vez fuimos en enero de 2024 y nos volvimos en agosto de ese año. Después les gustó cómo trabajábamos y nos volvieron a llamar, preguntábamos todo, mostrábamos interés. Pero en 2025 tuve que volver a Puerto Deseado por un accidente que tuve en mi casa. En Groenlandia la salud es pública pero cubre sólo una parte así que les propuse que me pagaran el viaje para atenderme en Argentina.

-Fue un gran cambio mudarte a Groenlandia, ¿también en lo económico?

—El sueldo promedio era de 3 mil dólares netos. Teníamos el acuerdo de la vivienda con la empresa. Allá vivimos los tres juntos, mi hermano se mudó solo el último tiempo porque fue su esposa. Me sorprendió ver en el recibo que nos descontaban un 42% de impuestos, eso va para el Estado porque la salud y la educación son gratuitas. También hay transporte público, se pagan 100 dólares en forma mensual y la comida es bastante costosa. Pero igual pude ahorrar. Al volver, en Argentina aproveché para conocer varios lugares. Me quedé un tiempo en Capital Federal, estuve en Córdoba. Visité amigos, viajé de una forma en la que nunca había viajado.

-¿Cómo era vivir en Nuuk?

-Estaba a contramano de todo. Hacía un horario nocturno, entraba a las 19 y salía a las 7 de la mañana. Igual llegaba a casa y dormía ocho horas, también los días que no me tocaba trabajar. En invierno casi siempre es de noche, es duro acostumbrarse a no tener luz natural y a temperaturas de hasta -50°, con tormenta. En verano hay luz casi todo el día, entonces hay que dormir con blackout y el cuerpo un poco siente el impacto. A veces teníamos que palear la nieve para abrir la puerta o las ventanas. Con 10° se entiende que salgas en remera. Yo también salía con el shorcito de Boca para mostrar los colores. Pudimos visitar lagunas y montañas de Nuuk, estuve solo durante un mes para trabajar en otro pueblo.

-¿Qué observaste de su vida social?

-Es una sociedad compleja. Nuuk, aunque es la capital, es un pueblo de 20 mil habitantes. Hay 60 mil en total, no hay conexión entre ciudades así que solo se puede ir en avión o barco, es imposible mantener las carreteras. Los groenlandeses originarios son los inuit, que son mayoría. Pero Dinamarca tiene el control del Estado y hay discriminación hacia ellos. Aunque tienen un porcentaje de contratados los empleadores prefieren buscar afuera porque dicen que ellos no se comprometen con el trabajo, así que hay lituanos, marroquíes, finlandeses y algunos latinos.

-¿Cómo son las costumbres allá?

-Durante el primer año casi no salía, porque trabajaba muchas horas. En el segundo año empecé a ir al gimnasio y ahí conocí otro tipo de gente. Es una sociedad bastante cerrada y el tema del alcoholismo es un problema. Hay un solo boliche que es al que todo el mundo va, ahí solo fui una vez pero no la pasé bien. Te podés tropezar con borrachos y peleas, lo que pasa cuando la gente toma tanto alcohol. Hay unos cinco bares, ahí los podés ver tomar litros de cerveza o whisky, como si fuera lo mismo. Con los compañeros de trabajo hablábamos en inglés, el groenlandés es muy difícil, solo aprendí algunas palabras. Conocí amigos y algunas chicas. Pero más me relacioné con los argentinos y con un colombiano. Hacíamos juntadas, jugábamos al fútbol. Tratamos de adaptar la comida local a nuestras costumbres, comíamos milanesas y empanadas pero asado era imposible encontrar. Llevamos nuestra comida para no extrañar. A la yerba la venden en las farmacias, en paquetes de 75 gramos y es cara. Tomaba mucho café en el trabajo, después bajé un poco el consumo para cuidarme.

-Con tanta oscuridad, es lógico que sean altos los niveles de depresión.

-No solo depresión. Groenlandia tiene el porcentaje más alto de suicidios. Le gana a Finlandia que a la vez siempre es elegido como el país más feliz del mundo.

-¿Qué sabes del conflicto con EE.UU a partir de las declaraciones de Trump (sobre la intención de anexar la isla por una cuestión de seguridad nacional), ¿qué versiones te llegaron de primera mano?

-A principios de 2025 hubo una movilización, algún grupo de gente joven estaba a favor, pero no era un número grande de personas, casi desestimable, te diría. La realidad es que a la mayoría de los groenlandeses les gustaría tener autonomía total, no depender de nadie, ni de Estados Unidos ni de Dinamarca. No sé qué podría pasar si Estados Unidos decidiera instalarse en Groenlandia, con el poder que tienen. No solo se trata de un conflicto geopolítico con Rusia y China por una posible ocupación. Nunca vi gente de esos países. Además de la industria pesquera, Groenlandia produce carne de foca y ballena, pero la gente local dice que tienen reservas de litio, entre otros recursos que no están explotados. Hoy la mayoría de los productos que llegan son a través de Dinamarca y son caros. De Argentina solo encontramos algunos vinos.

-¿Pudiste ver auroras boreales? ¿Cómo fue esa experiencia?

-El primer año casi no las vimos. El segundo año fue impresionante, salía de casa y las podía ver. Fue lo más impactante que vi en mi vida, era muy común ir al trabajo a las nueve de la noche, levantar la vista y tener en el cielo los colores verdes de las auroras. Al haber tantas luces en la ciudad son más difíciles de ver, entonces un par de veces nos fuimos a las afueras para que la contaminación visual no interfiriera y ahí las pudimos observar mucho mejor, incluso con más colores. Una locura.

Está la oportunidad de volver a Groenlandia pero también evaluás otras opciones. ¿Te gustaría, por ejemplo, mudarte al Caribe para variar al calor?

—Al Caribe no porque no me gusta mucho el calor pero quisiera conocer otros lugares. Volver a Groenlandia es difícil, son tres días de viaje, con sus escalas. Está lejos, hay que soportar temperaturas extremas. Se extrañan los amigos y la cultura. Sí estoy dispuesto a trabajar en otro país pero siempre quisiera volver. Por ahora estoy soltero pero nunca se sabe qué pueda pasar.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/tres-mil-dolares-de-sueldo-100-por-transporte-y-comida-cara-de-puerto-deseado-a-vivir-en-el-pais-que-nid08012026/

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