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Tormenta disruptiva: el radar que no estamos mirando

En el SXSW 2026, uno de los principales eventos de innovación que ocurrió esta semana en la ciudad de Austin, la futurista Amy Webb mató su propio modelo de negocio antes de que otro lo hiciera....

Tormenta disruptiva: el radar que no estamos mirando

En el SXSW 2026, uno de los principales eventos de innovación que ocurrió esta semana en la ciudad de Austin, la futurista Amy Webb mató su propio modelo de negocio antes de que otro lo hiciera....

En el SXSW 2026, uno de los principales eventos de innovación que ocurrió esta semana en la ciudad de Austin, la futurista Amy Webb mató su propio modelo de negocio antes de que otro lo hiciera. Fundadora del Future Today Strategy Group, su informe anual de tendencias tecnológicas, era una de las referencias más citadas del ecosistema de innovación mundial. Este año lo enterró simbólicamente, con flores, velas y música fúnebre incluidas.

Webb planteó que ya no alcanza con entender tendencias, porque estas son como datos meteorológicos aislados, temperatura, humedad, velocidad del viento, mientras que las convergencias son sistemas de tormenta completos. Webb describió su nuevo modelo como un “rastreador de tormentas”. Si las tendencias son como el pronóstico de temperatura del día, las convergencias son el radar meteorológico completo. Y un meteorólogo que solo mira la temperatura no puede predecir un huracán. Necesita ver cómo interactúan la presión, la humedad, la temperatura oceánica y los vientos al mismo tiempo. Del mismo modo, un líder que solo sigue tendencias tecnológicas aisladas: “la IA avanza”, “la robótica crece”, “los usuarios están solos”, no puede ver la tormenta que se forma cuando esas tres fuerzas convergen simultáneamente.

La nueva argentinidad global

Las convergencias de las que habla siguen cuatro reglas: atraviesan varios sectores al mismo tiempo, crean nuevas realidades de forma súbita, redistribuyen poder y valor y, una vez establecidas, son difíciles de deshacer.

Webb usó su hora en el escenario para advertir sobre tres convergencias: una, la “amplificación humana” que surge de la convergencia entre biotecnología, sensores, IA e interfaces cerebro-máquina para expandir capacidades físicas y cognitivas más allá de sus límites naturales. Su advertencia fue que quienes puedan acceder a esto superarán ampliamente a los que no y preguntó y ¿si el mejoramiento se convierte en un requisito de contratación? Dos, asoma el “trabajo ilimitado” que nace de la combinación entre IA agéntica, robótica avanzada y automatización industrial. Por primera vez en la historia, es posible imaginar escala productiva sin aumento proporcional de trabajadores humanos. Las fábricas “sin luces” y la IA agéntica están desacoplando el PBI del bienestar humano: escala sin población y producción sin salarios. Tres, el surgimiento de la “tercerización emocional” que abre el terreno poco explorado: qué está haciendo la IA con la vida emocional de las personas. El desplazamiento del confort, la validación y la compañía, antes buscados en otras personas, hacia las máquinas. Crece la soledad como mercado y “la infraestructura de cómo sentimos antes de pensar, está siendo privatizada silenciosamente”.

Para darle un poco de esperanza al diagnóstico sombrío, propuso una especie de “economía de la contribución” (contribution credit) que reencuadra las ganancias de la automatización como un recurso compartido, compensando a cuidadores, creadores y constructores de comunidad. Se avizoran tormentas, atentos al radar.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/negocios/tormenta-disruptiva-el-radar-que-no-estamos-mirando-nid21032026/

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