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The Traitors, el adictivo reality que ocurre en un escenario de ensueño y se convirtió en un éxito inesperado

“Ha ocurrido un asesinato”, anuncia el amo del castillo, en medio del desayuno. Sus invitados lo miran con ansiedad, que luego deviene en sorpresa, cuando este revela quién fue la víctima....

The Traitors, el adictivo reality que ocurre en un escenario de ensueño y se convirtió en un éxito inesperado

“Ha ocurrido un asesinato”, anuncia el amo del castillo, en medio del desayuno. Sus invitados lo miran con ansiedad, que luego deviene en sorpresa, cuando este revela quién fue la víctima....

“Ha ocurrido un asesinato”, anuncia el amo del castillo, en medio del desayuno. Sus invitados lo miran con ansiedad, que luego deviene en sorpresa, cuando este revela quién fue la víctima.

En realidad, no todos están tan sorprendidos, porque algunos de ellos son los culpables del asesinato. Pero actúan como si recién se enteraran de lo sucedido porque lo último que quieren es que alguien descubra que ellos son los traidores.

La escena podría ser de una película o una serie basada en una novela de Agatha Christie o algún otro autor de la tradición del policial clásico. El entorno de un castillo escocés y los looks extravagantes, tanto del amo del castillo como de sus invitados, no estarían fuera de lugar en esos relatos. Tal vez llamaría la atención la profusión de caras llenas de botox.

The Traitors es, al fin y al cabo, una sorprendente combinación de algunos clichés de los misterios clásicos, con la desfachatez de un reality show del siglo XXI. Ese inesperado mestizaje está abordado por los creadores y el conductor, el talentoso actor Alan Cumming, con un nivel de humor y autoconciencia que lo hacen irresistible y adictivo.

El reciente estreno de la cuarta temporada de The Traitors en la Argentina, por Universal+, es una buena oportunidad para que el público local se deje caer en las redes de este reality show, cuyas tres temporadas anteriores también están disponibles en esa plataforma, y que ya es un gran éxito en los Estados Unidos, con múltiples premios Emmy en su haber, y también en el Reino Unido, donde tiene su propia versión.

Traiciones y alianzas

El secreto del éxito de The Traitors está compuesto por varios factores. El primero es la naturaleza de la competencia del reality, que está basada en el formato original holandés De Verraders de IDTV. El juego, parecido a Mafia y a otros similares, consiste en descubrir quiénes son los culpables de los “asesinatos”, es decir, los “traidores”.

Todo comienza cuando un grupo de participantes, alrededor de veinte, se congrega en un castillo en Escocia. En una sesión alrededor de la mesa redonda, que será el campo de batalla del juego, mientras todos están con los ojos vendados, el conductor elige a dos o tres “traidores”, con un simple golpecito en la espalda. A partir de entonces, los “fieles” deberán descubrir quiénes son los “traidores” y eliminarlos del juego, mientras estos últimos intentarán desviar la atención hacia otros para permanecer en la competencia, además de ir cometiendo “asesinatos” entre los participantes, cada noche.

De más está decir que nadie muere realmente, sino que la víctima recibe una carta en la que se le informa que ha sido asesinado y debe irse del castillo, sin poder despedirse del resto de los participantes.

Quienes lleguen a la final tendrán la posibilidad de llevarse el premio, que aumenta en su valor según lo que vayan recolectando en las competencias en las que los jugadores, tanto “traidores” como “fieles”, tienen que participar. Pero el peligro existe hasta el último minuto, ya que si queda algún “traidor” para el final del juego, este se irá con todo el dinero y no lo compartirá con los otros finalistas.

Las mentiras, traiciones, conspiraciones y alianzas que se van desarrollando durante el juego son lo más divertido de este reality. Quienes parecen mejores amigos pueden terminar culpándose el uno al otro; los enemigos pueden aliarse por un rato, si creen que así les puede ir mejor.

El casting, la clave

Para que esto funcione de la mejor forma posible como un entretenimiento televisivo, es clave el casting. El elenco está formado por exparticipantes de realities y otras personas que son reconocidas por alguna cuestión, aunque ninguno sea muy famoso. Así, un ganador de Gran Hermano o Survivor convive con una de las señoras adineradas de la franquicia The Real Housewives; mientras que el hijo de Michael Jordan y su novia Larsa Pippen, la exmujer del jugador y compañero de equipo de Jordan, Scottie Pippen, también participaron del juego; y hasta un primo segundo del rey Carlos III del Reino Unido fue un gran aliado del hermano de Zac Efron en la tercera temporada.

En la nueva temporada, el casting promete una mezcla de la que nadie sabe qué puede salir. El elenco incluye a la actriz y estrella de las Real Housewives Lisa Rinna; al actor Michael Rapaport, que hizo de novio policía de Phoebe en Friends; a la futura suegra de Taylor Swift y madre de los jugadores de fútbol americano Jason y Travis Kelce, Donna Kelce; el comediante Ron Funches; el competidor olímpico de patinaje artístico sobre hielo Johnny Weir; además de ex competidores de RuPaul’s Drag Race, The Amazing Race, entre otros.

“Si se trata de una serie sin guion, necesitás gente brillante que pueda ser ella misma y que combinen perfectamente —explicó Stephen Lambert, productor del reality show, en una entrevista con Matt Belloni—. The Traitors es un buen ejemplo. Es una serie donde tenemos gente que viene de grandes programas de competencia. Son grandes estrategas, con mucha experiencia. Mientras que hay otros que están menos acostumbrados a participar en la competencia, como algunas de las de Real Housewives, pero son personajes increíbles. Empezás por encontrar a una o dos personas interesadas en participar y pensás: ‘¿quién las complementaría?’. Nunca podés comprometerte del todo con tu elenco hasta que conocés todas las piezas del rompecabezas”.

La dicotomía entre los participantes experimentados en los realities de competencias, como Survivor o The Challenge, versus los personajes de programas como Below Deck u otros producidos por Bravo, que se centran más en mostrar estilos de vida y los conflictos entre personas que lo comparten, le agrega un ingrediente extra.

En las primeras temporadas, los que venían de las competencias tenían una confianza mayor, pero pronto se dieron cuenta de que sobrevivir en los círculos millonarios de Beverly Hills, Atlanta o Nueva York, tal como lo hacen las protagonistas de Real Housewives, puede ser una gran escuela para aprender las artes de la manipulación y las traiciones.

El conductor, el amo del castillo

Otro de los elementos que hacen de The Traitors un éxito es Alan Cumming, que ocupa el lugar de conductor y amo del castillo. El actor con vasta experiencia, tanto en cine como en televisión, es quien establece el tono del programa, un toque de humor, ironía y, sí, algo de malicia.

“Dejo todo actuando en The Traitors, igual que lo hice en The Good Wife, y es algo muy jugoso, como lo que hago en el teatro o haría en los premios Tony”, dijo Cumming, en una entrevista con The Hollywood Reporter, sobre el trabajo actoral que implica la conducción de este reality.

Una mención aparte merece la estética de Cumming, un preciosista juego sobre las vestimentas tradicionales escocesas, como el kilt, con ironía y un guiño drag. Los looks del conductor sorprenden a los propios participantes, pero, además, le agregan un toque camp, del que el actor no solo es consciente, sino que lo considera parte de su activismo.

“Soy un hombre de 60 años que sale con estas cosas realmente femeninas, con un peinado y maquillaje locos, y la gente dice: ‘Estoy’. Es algo muy positivo porque, en nuestro mundo real, con suerte, al ver más de eso, la próxima vez que caminen por la calle y vean a una persona no binaria o a alguien que se presente de manera diferente a lo que esperan que se vea una persona de ese género o edad, podrían pensar de nuevo en sus prejuicios. Realmente siento que es por eso que amo tanto a The Traitors”.

Un adictivo juego

Lo único en la pantalla que puede competir con los looks de Cumming y de algunos de los participantes son las locaciones escocesas en las que se filma el ciclo. El impactante Andross Castle, en donde sucede la mayor parte de la acción, y los imponentes paisajes de las Highlands le agregan un enorme atractivo visual al reality, que además juega con lo gótico y lo siniestro en partes de la competencia.

Pero el mayor acierto de The Traitors y lo que lo hace tan adictivo, tal vez, sea algo que no se ve a simple vista. La relación que el reality establece con el espectador está basada en que el conocimiento de este siempre es mayor que el de los participantes. El público sabe quién es “traidor”, quién es “fiel” y disfruta de la confusión que los jugadores demuestran en sus decisiones.

“Con un programa en donde el espectador no sabe lo que está pasando, sos muy consciente como espectador de que sos susceptible a la edición, y podés ser guiado en muchas direcciones diferentes gracias a ella —explica Lambert, en la misma entrevista—. En cambio, con The Traitors, desde el principio, sabes exactamente quiénes son. La pregunta es: ¿lograrán seguir ahí hasta el final? Pero el hecho de saberlo hace que el espectador se pregunte: ‘¿Por qué no pueden darse cuenta de que esta persona es un traidor?’”.

Según explica el productor del reality, la teatralidad es una de las características más atractivas de The Traitors:

“Recurre a muchos clichés que conocemos en la ficción, y es una gran diversión con un motor fantástico: la mesa redonda. La mesa redonda te hace pensar en el sistema de jurados, ¿verdad? O sea, te hace darte cuenta de que la gente está tan segura de sus opiniones, basándose en tan pocas pruebas a veces, y aun así es fascinante ver cómo la gente se convence de que tal o cual es un traidor, y a menudo no lo es”.

Tan sorprendentes como las confusiones que se generan al juzgar a los otros son las mentiras y traiciones a las que recurren los participantes en su afán de ganar. Después de tres temporadas en las que se convirtió en un fenómeno pop, los participantes llegan a la cuarta temporada mejor preparados para enfrentar el desafío.

“Sucede algo… bueno, de hecho, suceden varias cosas increíbles… este año hay cierta toxicidad que no ha sucedido tanto como antes —dice Cumming, en una entrevista con la revista In Style, sobre la nueva temporada—. Es tan loco y brutal. Es increíble. No sé si se me permite decir esto: Sucede algo en el episodio siete que es el momento más increíble de la historia de The Traitors. De verdad que lo es. Es tan brillante y tan perverso que se descontrolan”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/the-traitors-el-adictivo-reality-que-ocurre-en-un-escenario-de-ensueno-y-se-convirtio-en-un-exito-nid07022026/

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