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“Tengo cuatro casas y ningún hogar”. La tormentosa historia de Momentos, la estancia de Julio Iglesias en General Madariaga

En un tramo de la Ruta 74, entre General Madariaga y el paraje Las Armas, el campo no se distingue del resto del paisaje. No hay marcas visibles que anticipen que allí funcionó, durante casi una ...

“Tengo cuatro casas y ningún hogar”. La tormentosa historia de Momentos, la estancia de Julio Iglesias en General Madariaga

En un tramo de la Ruta 74, entre General Madariaga y el paraje Las Armas, el campo no se distingue del resto del paisaje. No hay marcas visibles que anticipen que allí funcionó, durante casi una ...

En un tramo de la Ruta 74, entre General Madariaga y el paraje Las Armas, el campo no se distingue del resto del paisaje. No hay marcas visibles que anticipen que allí funcionó, durante casi una década, uno de los proyectos más personales de Julio Iglesias en la Argentina.

El cantante español llegó a esa zona a comienzos de los años ochenta, cuando resolvió invertir en una propiedad rural en la provincia de Buenos Aires. Según reconstrucciones periodísticas de la época, pagó alrededor de 1,5 millones de dólares por un campo que ya existía, tenía nombre y una historia previa. Iglesias decidió modificar ambos y rebautizar la estancia con el nombre Momentos, el mismo que le dio a su disco de estudio de 1982, en el que cantó en distintos idiomas y que vendió más de 12 millones copias.

El rancho de Julio en “La Pampa”

En marzo de 1985, Julio Iglesias visitó la propiedad junto a un cronista y un fotógrafo de la revista ¡HOLA!. “Julio Iglesias visita Momentos, su rancho en La Pampa argentina”, fue el título de tapa.

“La verdad es que tengo cuatro casas y ningún hogar”, decía Julio. Y enseguida aclaraba: “Esta casa no es para mí, si no para mis hijos”.

Las fotografías mostraban el estado de la obra. Mostraban una construcción imponente, pero sin puertas ni ventanas, en la última etapa de la construcción. Lo único que parecía terminado fue un majestuoso quincho donde Julio Iglesias, sentado en una gigantesca mesa circular, invitó a todos con un asado.

Aquella segunda visita, de acuerdo al relato del cronista de ¡HOLA!, duró dos horas. La primera había sido en 1983, dos años después de comprar la propiedad por recomendación de su hermano.

En entrevistas concedidas durante esos años, el artista solía describir al país como una apuesta a largo plazo, “un territorio desde el cual imaginar el porvenir”. Al mismo tiempo, reconocía una vida atravesada por los viajes, sin una residencia definitiva. La estancia parecía sintetizar esa tensión: una casa concebida para echar raíces, pensada por alguien acostumbrado a no quedarse demasiado tiempo en ningún lugar.

El campo que compró Julio Iglesias era más que un pedazo de tierra: tenía historia propia. Durante el siglo XIX, había formado parte del entramado institucional del entonces Partido del Tuyú, con dependencias administrativas asentadas en el predio. Según registros locales, en el lugar también funcionaron calabozos vinculados a la administración judicial de la época.

Lo poco que quedaba en pie, apenas algunas ruinas, fue demolido. La obra fue supervisada por su hermano, Carlos Iglesias, y demandó varios meses de trabajo y la participación de más de un centenar de obreros.

Beverly Hills, en Madariaga

La estancia Momentos tenía 1.723 hectáreas. Sobre los restos de la vieja dependencia judicial, Julio Iglesias construyó una residencia de tres plantas y estilo mediterráneo, con 1200 metros cuadrados cubiertos distribuidos en 15 habitaciones, un comedor de 300 metros cuadrados y otros 400 metros cuadrados de galerías. Su suite personal superaba los 120 metros cuadrados e incluía jacuzzi privado. Además, a pedido del cantante, disponía de una cava especialmente diseñada para resguardar hasta 5.000 botellas, con control de temperatura y un sector destinado al almacenamiento de toneles.

El parque, de 20 hectáreas, fue sembrado con una variedad de césped inglés, además de árboles autóctonos e importados. Junto a la casa, los arquitectos construyeron una pileta y un lago artificial de 100 metros de largo. Para iluminarlo, distribuyeron 270 farolas.

Para garantizar las comunicaciones se instaló una antena telefónica especial y se tendieron 24 kilómetros de cableado eléctrico, suficientes para abastecer una infraestructura de gran escala en plena pampa bonaerense. Como parte del mismo diseño de autosuficiencia, en una segunda etapa se planeaba construir una pista de aterrizaje apta para jets privados.

Las crónicas de la época estiman que Julio Iglesias invirtió 3 millones de dólares en la Momentos.

Era una estancia productiva cuando la compró el cantante: tenía 2.000 cabezas de Aberdeen Angus, 1.500 ovinos y 70 caballos entre criollos, árabes y pura sangre. Y gran parte de su superficie también se explotaba en cultivos rotativos.

Las crónicas de Madariaga aseguran que Julio Iglesias solo visitó Momentos en dos oportunidades, siempre “de paso”. En total, solo visitó su estancia durante cuatro horas. Quienes sí la visitaron de manera más regular fueron su hermano Carlos y algunos de sus hijos.

Un mal momento...

El proyecto comenzó a desarmarse a mediados de la década del ochenta, cuando el cantante empezó a cruzarse con conflictos judiciales y financieros en la Argentina. En 1985, Iglesias fue demandado por el músico argentino Larry Moreno, quien lo acusó de plagio en una de sus canciones. El conflicto judicial derivó en una condena económica de trescientos mil dólares “más gastos”, lo que habría redondeado en la suma de quinientos mil dólares. El demandante accionó contra la única propiedad del cantante en la Argentina: Momentos. Y pidió el remate de la estancia.

A comienzos de los años noventa, la Justicia ordenó el embargo de la propiedad y, en 1993, la estancia finalmente fue vendida. Momentos dejó entonces de formar parte del patrimonio del cantante.

El campo permaneció. Cambió de dueños, de funciones y de nombres. Lo que alguna vez aspiró a ser un hogar quedó limitado a una década y a una historia que hoy sobrevive apenas en archivos, recuerdos dispersos y algunas fotografías de época.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/tengo-cuatro-casa-y-ningun-hogar-la-tormentosa-historia-de-momentos-la-estancia-de-julio-iglesias-en-nid20012026/

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