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Sturzenegger: “La Argentina es el país ideal para el tráfico aéreo y el turismo recién empieza”

Dos años después de la publicación del mega DNU 70/23, Federico Sturzenegger llegó al Summit de Aviación y Turismo con números en la mano y una convicción difícil de rebatir: la desregulaci...

Sturzenegger: “La Argentina es el país ideal para el tráfico aéreo y el turismo recién empieza”

Dos años después de la publicación del mega DNU 70/23, Federico Sturzenegger llegó al Summit de Aviación y Turismo con números en la mano y una convicción difícil de rebatir: la desregulaci...

Dos años después de la publicación del mega DNU 70/23, Federico Sturzenegger llegó al Summit de Aviación y Turismo con números en la mano y una convicción difícil de rebatir: la desregulación está cambiando la manera en que los argentinos se mueven por su propio país. “Es un viaje espectacular”, dijo el ministro de Desregulación y Transformación del Estado a José del Rio, director de Contenidos de LA NACION. “Y esto recién empieza.”

El decreto que reformó de raíz el Código Aeronáutico Comercial —sin modificaciones desde hacía décadas— fue el punto de partida. Desde ahí, el Gobierno avanzó sobre las regulaciones de turismo, el manejo de aeropuertos, el servicio de rampas y los parques nacionales. El resultado, según Sturzenegger, ya es visible: hoy 1,2 millones de argentinos tienen un vuelo comercial a menos de 50 kilómetros de sus casas, algo que no existía cuando Javier Milei asumió la presidencia.

El argumento geográfico es central en la visión del ministro. La Argentina, superpuesta sobre el mapa de Europa, iría desde Portugal hasta Estonia. Con 47 millones de habitantes repartidos en ciudades medianas y muy distantes entre sí, el avión no es un lujo, sino la respuesta lógica al problema de la conectividad. “No tiene sentido hacer un tren para tan poca densidad y esas distancias tan grandes”, razonó. “La Argentina es ideal para el tráfico aéreo”, agregó.

Una de las claves de la reforma fue permitir la operación de aeronaves más pequeñas. Si antes, el marco regulatorio, se forzaban esquemas de gran escala que hacían inviable volar a destinos de baja demanda, hoy aerolíneas como Humming Airways conectan ciudades como Villa Gesell con Concordia, o Venado Tuerto con Villa María, con aviones de pocas plazas que encajan perfectamente con la demanda local. “Le das flexibilidad al mercado, el mercado ajusta”, sintetizó Sturzenegger. Humming comenzó con un avión y planea llegar a seis a fin de año; la ruta Villa Gesell-Concordia, pensada solo para el verano, se mantiene todo el año por su éxito.

Como ejemplo de las oportunidades todavía sin explotar, el ministro mencionó a Carlos Pellegrini, en el corazón de los Esteros del Iberá, a 12 horas en auto desde Buenos Aires. “Si estuviera en Estados Unidos, sería Disney”, afirmó. Un vuelo de una hora desde Buenos Aires aterrizando en Mercedes o en Rincón del Socorro transformaría ese destino en un polo de ecoturismo de primer nivel.

La ruta, señaló, es una oportunidad concreta esperando a que alguien la tome.

El glaciar que tenía dueño

Uno de los pasajes más contundentes de la entrevista fue el análisis del Glaciar Perito Moreno. El parque nacional recibe 500.000 visitantes al año, pero solo 50.000 suben al glaciar. El motivo, según Sturzenegger, es que Parques Nacionales concesionó las caminatas sobre el hielo a una única empresa durante décadas, generando un monopolio que llevó los precios a más de 200 dólares por persona. Para una familia de cinco, el costo supera los 1.000 dólares. “No existe ningún lugar del mundo donde un paseo de tres o cuatro horas te cueste eso”, dijo.

La empresa concesionaria factura alrededor de US$20 millones anuales y le paga a Parques Nacionales apenas 2 millones. El Gobierno ya decidió abrir la competencia en la cara sur y la cara norte del glaciar, e invitó a todos los actores del sector a presentar propuestas de excursiones alternativas. La meta es que el precio baje a entre 50 y 60 dólares, y que las 500.000 personas que visitan el parque puedan acceder a caminar el Perito Moreno.

La desregulación no se detuvo en las rutas aéreas. El Gobierno autorizó la importación de globos aerostáticos —hasta ahora prohibidos por una norma militar que los consideraba un riesgo de espionaje— abriendo la puerta a experiencias turísticas que son moneda corriente en Capadocia, Luisiana o las llanuras de Estados Unidos.

Los drones, por su parte, fueron desregulados principalmente para el agro, pero Sturzenegger anticipa un rol creciente en el turismo: filmaciones en parques nacionales, recorridos panorámicos y, en el futuro, transporte de pasajeros.

En el plano operativo, la desregulación del servicio de rampas en todos los aeropuertos del país abrió la prestación a cualquier operador que consiga clientes. En Aeroparque, el único con cierta planificación de espacios, la regla es simple: quien tenga contratos con aerolíneas tendrá lugar. A esto se sumará la privatización de Intercargo, inminente al momento del evento, que aportará mayor competencia en tierra.

Otro cambio visible para el pasajero cotidiano fue la desregulación del transporte en aeropuertos. Hoy, quien llega a Aeroparque encuentra carteles de Cabify y Uber, zonas habilitadas para plataformas de movilidad, como en cualquier aeropuerto del mundo. Antes de la reforma, llegar en avión a Córdoba para ir a Jesús María implicaba tomar un taxi al centro, luego un colectivo hasta la terminal y recién entonces otro servicio al destino. Hoy, una van puede esperar al pasajero en la puerta del avión.

Por otro lado, la Dirección Nacional de Registro de Agencias de Viaje fue eliminada. Quien quiera ofrecer servicios turísticos ya no necesita ninguna habilitación nacional. En los parques nacionales, además, se suprimió la obligación de contratar guías en actividades grupales, lo que redujo costos y flexibilizó la oferta. Sin embargo, Sturzenegger reconoció que las jurisdicciones provinciales representan un límite. Citó el caso de una profesora de la Universidad de La Plata que quería ofrecer tours vinculando arquitectura y literatura francesa, y fue frenada por el Consejo Profesional de Guías Turísticos bonaerense. “Es el sistema de las castas que describe Javier”, dijo el ministro, aunque aclaró que el proceso avanza igual.

Para Sturzenegger, aviación y turismo serán dos de las grandes industrias de la Argentina que viene. La primera, por su capacidad de federalizar un país extenso con ciudades pequeñas; el segundo, por la riqueza de los parques nacionales, que hoy reciben una fracción de los visitantes que atraen destinos comparables en el mundo. “Iguazú y Perito Moreno son estrellas, pero el resto de los parques son un atractor fantástico para el turismo internacional”, resumió. “Estoy seguro de que va a ser absolutamente espectacular”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/sturzenegger-la-argentina-es-el-pais-ideal-para-el-trafico-aereo-y-el-turismo-recien-empieza-nid18032026/

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