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Sirât: Trance en el desierto: un periplo que se alimenta de música, contemplación, metáforas y provocaciones

Sirât: Trance en el desierto (España/Francia/2025). Dirección: Oliver Laxe. Guion: Oliver Laxe, Santiago Fillol. Fotografía: Mauro Herce. Edición: Cristóbal Fernández. Elenco: Sergi López, ...

Sirât: Trance en el desierto: un periplo que se alimenta de música, contemplación, metáforas y provocaciones

Sirât: Trance en el desierto (España/Francia/2025). Dirección: Oliver Laxe. Guion: Oliver Laxe, Santiago Fillol. Fotografía: Mauro Herce. Edición: Cristóbal Fernández. Elenco: Sergi López, ...

Sirât: Trance en el desierto (España/Francia/2025). Dirección: Oliver Laxe. Guion: Oliver Laxe, Santiago Fillol. Fotografía: Mauro Herce. Edición: Cristóbal Fernández. Elenco: Sergi López, Bruno Núñez Arjona, Stefania Gadda, Joshua Liam Herderson, Richard ‘Bigui’ Bellamy, Tonin Janvier, Jade Oukid. Calificación: No disponible. Distribuidora: Cinetopía. Duración:115 minutos. Nuestra opinión: buena.

Hace unos pocos años Oliver Laxe ganaba la Competencia Internacional del Festival de Mar del Plata con Lo que arde (2019), película con la que además cosechaba fama y reconocimiento en el circuito festivalero -el mayor premio fue en ‘Una cierta mirada’ en Cannes-, y también demostraba su audacia a la hora de combinar claves genéricas -el horror y el fantástico, en aquella ocasión- con preocupaciones contemporáneas como el cambio climático, las transformaciones económicas en amplias regiones de España, y la violencia emergente en sectores insospechados de la sociedad.

En esta nueva película, ahora con producción más ambiciosa -que incluye al nombre de Pedro Almodóvar en la amplia lista de productores- y un despliegue geográfico que excede los límites de su comarca en Galicia para extenderse al desierto marroquí -que ya había aparecido tímidamente en su previa Mimosas (2016)-, Laxe se inclina por una apuesta más extrema: relajar al límite la confección narrativa convencional -atentando inclusive contra las posibles expectativas de su público-, hasta coquetear con un cine contemplativo, casi de registro musical. No musical en el sentido clásico -usando “canciones” para desarrollar la trama-, sino conceptual, volviendo la música esencial para el diseño de sus personajes y su drama.

Todo comienza en una râve situada en el corazón del desierto donde una multitud variopinta baila al ritmo de varios parlantes situados en la inmensidad (la banda sonora fue compuesta por el francés Kangding Ray). En ese paisaje se divisan unas presencias extrañas: Luis (Sergi López), Esteban (Bruno Núñez Arjona) y la perra Pipa deambulan entre los bailarines ensimismados en la danza. Luis busca a su hija mayor, desaparecida desde hace unos meses en el norte de África. El pequeño Esteban lo acompaña en la pesquisa por el paradero de su hermana. Creen que puede estar en una de las râves que se celebran en el desierto, pero no tienen más que una fotografía, una fuerte intuición y mucha esperanza.

Así comienza el viaje, el de los personajes y también el del espectador. Porque Sirât, además de referir a la leyenda islámica del puente entre el paraíso y el infierno, también ofrece un tránsito entre un mundo conocido, con coordenadas claras -buenas o malas, pero posibles de asimilar-, en el que vivían Luis y Esteban hasta ese momento, y una dimensión diferente que se abre en ese periplo por las montañas desérticas al calor del sol más abrasivo. Los soldados, las misteriosas fuerzas insurgentes y la escarpada geografía marroquí son los nuevos eslabones de esa travesía. Y para el espectador, ese puntapié dramático ofrece un equilibrio precario entre lo poco que Laxe deja de las estructuras narrativas convencionales -si se atiende a las señales, todo lo que pasa está anunciado- y un deliberado desconcierto, que a veces fuerza ciertas metáforas - la del colonialismo, ¿la del fin de la civilización europea? - y en otras se contenta con la ostensible provocación.

Es lógico que España celebre la voz de este director franco-gallego como una de las pocas valiosas en el presente de su cine (quizás junto a la del catalán Albert Serra), sobre todo porque hay en su mirada algo que aquella cinematografía vislumbra como fructífero para su renovación internacional después de años de dependencia de los triunfos de Pedro Almodóvar. Y Sirât consigue mucho aún en su derrotero inconcluso. La convivencia de Luis y el grupo de ‘frikis’ caídos del sistema con el que traba amistad -todos no-actores que hacen un poco de sí mismos y otro de lo que se espera de ellos- posibilita varios interrogantes durante esos momentos de contemplación en los que solo se ve el horizonte, los vehículos cruzando el desierto y la polvareda que los envuelve.

Y una palabra aparte merece Sergi López, actor que ha logrado pasar del seductor de Une liaison pornographique (1996) junto a Nathalie Baye, al reciente Gringo de El viento que arrasa (2023) de Paula Hernández, y ahora a este hombre de presencia maciza, ojos profundos, y una búsqueda que solo se afirma en la convicción de su imposible destino.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/sirat-trance-en-el-desierto-un-periplo-que-se-alimenta-de-musica-contemplacion-metaforas-y-nid29012026/

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