“Siome”: el origen de la expresión que usó Milei para calificar a algunos economistas
La palabra apareció casi al pasar, en medio de una explicación económica. Durante una entrevista con Luis Majul, el Presidente hablaba del aumento del precio del petróleo y del impacto de los a...
La palabra apareció casi al pasar, en medio de una explicación económica. Durante una entrevista con Luis Majul, el Presidente hablaba del aumento del precio del petróleo y del impacto de los acontecimientos internacionales cuando apuntó contra quienes, según él, no comprendían ese escenario y los llamó “siomes”.
-Que los siomes de los economistas argentinos sean tan brutos que no lo ven o son deshonestos intelectualmente, dijo.
-¿Podría traducir siome?, preguntó Majul.
-Es una suerte de tontos, respondió el Presidente.
La explicación pareció suficiente. Ya no volvieron sobre el tema. Pero el viejo insulto -nuevo en el repertorio de Javier Milei- tiene una historia más rica, que se desarrolla en el lunfardo porteño y en algunas letras del tango.
El origen de “siome”El lunfardo nació en los conventillos, en los suburbios y en los ámbitos carcelarios porteños al calor de la gran inmigración europea que llegó a nuestras costas a fines del siglo XIX y principios del XX. Si bien fue un lenguaje marginal en sus comienzos, desarrolló una gran cantidad de términos –unos 5000– para mencionar cosas, objetos o personas.
Gran aporte a esta nuevo lenguaje hicieron los inmigrantes italianos. Entre las palabras que trajeron al Río de la Plata estaba miscio, que en dialecto genovés significaba “pobre”. En el barrio de La Boca, donde la comunidad genovesa tu un peso enorme, comenzó a usarse “mishio” o “misho” para referirse a alguien sin dinero.
A la raíz miscio se le agregó el sufijo castellano “ura” (que denota cualidad, como en “blancura” o “gordura”), transformándose en “misciadura” o “mishiadura” para describir la condición de estar en la miseria.
Después intervino el vesre, un mecanismo lingüístico característico del lunfardo que consiste en invertir las sílabas de una palabra. Su propio nombre es un ejemplo claro del procedimiento: “vesre” proviene de “revés”. Así, café se vuelve “feca” y calle es “lleca”.
A “mishio” le ocurrió algo parecido: al invertirse y variar su sonido, dio lugar a formas como “shiome” y “siome”.
Es decir que “shiome” y “siome” se utilizaron desde un principio para referir a la pobreza. Sin embargo, el Diccionario etimológico del lunfardo de Oscar Conde, le designa también un segundo significado: “algo de poca calidad”, dice. Sinónimo de “berreta”.
Con el tiempo “siome” adquirió otro sentido: dejó de emplearse para describir a alguien pobre y se volvió una forma de descalificar a alguien por su inteligencia. Se dice “siome” para decir “bruto” o “estúpido”.
Hoy las dos aceptaciones son válidas. Aunque es probable que la segunda es la que haya utilizado Milei en entrevista.
La palabra “siome” también aparece en las primeras estrofas del tango “Cartó Junao”, de Carlos Waiss, de 1947: “Siempre pasa con el pucho, sobrador a flor de labio/ Con la pinta medio shiome que deschava el arrabal”.