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Siete antes y después de cocinas reales para inspirarte y renovar con impacto

Las cocinas son, cada vez más, el corazón de la casa. Por eso reunimos siete transformaciones reales —de casas y departamentos muy distintos entre sí— que muestran cómo una buena idea puede...

Siete antes y después de cocinas reales para inspirarte y renovar con impacto

Las cocinas son, cada vez más, el corazón de la casa. Por eso reunimos siete transformaciones reales —de casas y departamentos muy distintos entre sí— que muestran cómo una buena idea puede...

Las cocinas son, cada vez más, el corazón de la casa. Por eso reunimos siete transformaciones reales —de casas y departamentos muy distintos entre sí— que muestran cómo una buena idea puede renovar por completo la forma de cocinar, reunirse y habitar. Desde integraciones totales hasta soluciones inteligentes en pocos metros, estos antes y después demuestran que siempre hay una nueva forma de hacer que la cocina funcione (y se luzca).

Espacio protagonista

“Cuando la familia comenzó a agrandarse, nuestros clientes buscaron expandirse, y pasaron de un departamento a una casa con un jardín, sin irse demasiado lejos”, nos contaron las arquitectas Camila Castillo y Joy Zimmerman del estudio Ideï Arquitectura al frente de la reforma de una casa familiar en Villa Urquiza.

“Para sus dueños era muy importante hacer de la cocina el lugar central. Si bien la integramos al living y al comedor, también la retiramos, para que no fuera lo primero que se viera al entrar”.

Las arquitectas hicieron transformaciones significativas que no solo renovaron la estética, sino que potenciaron la luminosidad, las vistas y la sensación de tranquilidad en la vivienda unifamiliar. En el caso de la cocina, la trasladaron a la pared siguiente, para que quedara un espacio más cómodo, iluminado y conectado con el resto del ambiente.

Carácter atemporal

Rocío y Natalia Brunet de Vint Market fueron las responsables de darle un giro total al departamento de 90 m2 de un matrimonio de años en pleno Palermo. La propiedad había funcionado como consultorio y, al intervenirla, se decidió conservar e integrar los muebles que ya tenía la pareja dentro de una propuesta de líneas curvas y materiales nobles.

“La cocina retoma el lenguaje de todo el departamento: la mesada en granito negro con terminación ‘leather’ combinado con madera de incienso, para sumar un carácter rústico y atemporal. Y las curvas, por supuesto”, contaron.

Pensada en secuencia, la isla acompaña las distintas funciones: un sector de barra con banquetas junto a la coffee station, la bacha al centro y un área de apoyo enfrentada a la columna de hornos.

Funcionalidad y diseño

“Lo que todos queremos”, dicen las arquitectas Vanesa Schmidt y Alejandra Tobar, de Estudio VARA de la reforma de un departamento de tres ambientes en Villa Crespo. La dupla tiene experiencia y sabe que en las cocinas la prioridad es siempre la misma: espacio de guardado, superficie de trabajo y funcionalidad. El desafío es lograrlo con gracia y en un diálogo armónico con el resto de los ambientes de la casa. Objetivo que aquí, como se ve, se ha logrado con creces.

“El mayor desafío fue poder incorporar una barra sin dividir el ambiente ni generar una disposición en ‘L’, que era justamente lo que queríamos evitar”.

Detalles que no son detalles: antes la heladera quedaba en primer plano desde el living y ahora se ubicó más escondida, siguiendo la línea de la mesada.

La reforma se adaptó a la línea del cielorraso existente cuyo límite remata con el vajillero. El mueble se diseñó especialmente: “tiene la profundidad de una alacena para que platos, copas y vasos entren en una fila, haciéndolo más práctico y agradable a la vista”, describe la arquitecta Alejandra Tobar.

Decisiones claras

“Los clientes nos vinieron a buscar puntualmente por una cocina en gris oscuro que habíamos hecho en otra obra. Nos llaman porque saben que vamos a fondo” dicen convencidas las arquitectas María Maqueda y Mercedes Oneto del estudio MMO Arquitectas. “Querían una igual, así que el diseño estuvo claro desde el comienzo”, agregan.

Para asegurar fluidez, se tiraron los tabiques interiores para que la planta baja quedase completamente integrada y se destacaron algunos bloques, como es el de la cocina con un revestimiento varillado de madera.

Integrar para recibir

Una pareja con un hijo preadolescente vive en un típico departamento porteño con dependencia. Aunque habían renovado el bajomesada, la cocina seguía resultando incómoda: el espacio existía, pero no funcionaba. Las arquitectas Lucía Rivolta y Amelia Sánchez Casella, de Estudio Glad, detectaron enseguida la posibilidad de ampliar hacia un playroom contiguo que podía reubicarse fácilmente. Así propusieron integrar cocina y living con solo demoler dos paredes. La idea entusiasmó a la familia y el plan se puso en marcha.

“La clave es la integración espacial; no fue solo agrandar la cocina, sino convertirla en el centro social de la casa, un lugar para recibir, para compartir en familia y con amigos”.

Una intervención previa puso la única condición del proyecto: conservar la mesada y el mueble existentes. Se hizo entonces un diseño manteniendo esos dos elementos y cambiando todos sus frentes y las alacenas.

Los dueños no se imaginaban que fuera posible una ampliación y se estaban conformando con mejoras superficiales. Así, la premisa pasó de tener un mueble nuevo a rediseñar la cocina para llevarla a su máximo potencial.

Renovación total

“Sí o sí queríamos cambiar el piso y hacer la cocina a nuevo”, cuenta la artista Ana Maino sobre las modificaciones esenciales que buscaba para su casa de fin de semana en Pilar, pensada como punto de encuentro para ella y su marido (que viven en Pergamino) y sus tres hijos. Para la reforma, convocó a la arquitecta Gisela Literas.

“El principal desafío era que se trataba de un ambiente angosto, de 2,70m de ancho, donde los dueños querían mucho espacio de trabajo, porque les encanta cocinar y compartir tiempo en la cocina", explica Literas. “Pensé diferentes disposiciones, pero finalmente nos quedamos con esta: una isla central que contuviera casi todo”.

Un cambio extraordinario sin tirar paredes, solo cerrando el acceso al antiguo toilette. Las ventanas se mantuvieron en el mismo lugar.

Después de la mesa, en la punta, sigue un módulo blanco que contiene bacha, el anafe, mucho espacio de guardado y el lavavajillas. Es más, ese electrodoméstico fue uno de los factores que inclinó la reforma hacia la versión actual, ya que así se iba a poder abrir sin hacer maniobras forzadas.

Más luz, más verde

En la reforma de un chalet antiguo, el verdadero punto de partida para los arquitectos Cielo Pipkin y Pablo Ghia fue la cocina. “Todo el diseño se ordenó desde ahí”, confirmaron.

Originalmente, la cocina estaba cerrada y en “U”, con muebles en mal estado y azulejos desactualizados y con una ventana mínima al patio. “Era muy oscura, sin relación ni con el jardín ni con el resto de la casa. Desde la entrada no veías nada de verde”, recuerda Pipkin.

La propuesta fue radical: demoler la pared del fondo, integrar el comedor diario, ampliar la conexión con el living y liberar las visuales hacia el exterior. “Queríamos que, apenas entraras, vieras el jardín”.

“Con Pablo definimos que toda la iluminación debía responder a su función. El presupuesto ya estaba muy ajustado, así que nos enfocamos en lo esencial. Como gestos decorativos, dejamos unas lámparas colgantes sobre el comedor", comentó Pipkin.

El resto se resolvió con tiras LED y apliques puntuales integrados al diseño. “Por ejemplo, la luz sobre la isla está pensada únicamente para iluminar la zona de trabajo, no como un recurso decorativo”.

 

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/siete-antes-y-despues-de-cocinas-reales-para-inspirarte-y-renovar-con-impacto-nid19022026/

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