Según una experta: cómo perciben las vacas su entorno y qué pasa con sus sentidos
La veterinaria Maren Ebinger, docente de la UCA, explicó cómo manejar a los animales para evitarles estrés a lo largo de la vida. Según informó la entidad, la docente de la UCA y coordinadora ...
La veterinaria Maren Ebinger, docente de la UCA, explicó cómo manejar a los animales para evitarles estrés a lo largo de la vida. Según informó la entidad, la docente de la UCA y coordinadora de la carrera de Ingeniería Agronómica y de la Tecnicatura Universitaria en Producción Agropecuaria, se refirió al tema en Expoagro en la disertación “¿Cómo percibe el bovino su entorno? Claves hacia un mayor bienestar animal”.
Ebinger explicó qué es el bienestar animal a partir de la definición de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA): “Es el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere”.
Luego repasó la tesis sobre las cinco libertades del animal: ser libre de hambre y sed; libre de incomodidad (con un entorno apropiado); libre de dolor, lesiones y enfermedades; libre de expresar su comportamiento natural, y libre de miedo y angustia. Pero remarcó que este modelo quedó antiguo y en su lugar se habla de cinco dominios para el normal funcionamiento biológico y mental del bovino. Estos son cuatro físicos y uno mental: la nutrición, el ambiente físico, la salud, el comportamiento y, por último, el dominio afectivo.
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La experta, recordando a la zoóloga estadounidense Temple Grandin, señaló que “los animales nos enseñan mucho si nos tomamos el tiempo de observarlos” y que hay que aprender a percibir el mundo como lo perciben ellos, a través de los cinco sentidos.
También explicó que los bovinos son animales presa, y desarrolló los conceptos de zona de fuga y de lucha: “Si un bovino está parado en medio del potrero pastando y uno se acerca entrando en su zona de fuga, el animal sale corriendo porque nos ve como un peligro. Si uno se acerca aún más y el animal no puede escapar, entramos en su zona de lucha”.
“Es importante tratar al animal de manera tranquila para disminuir su estrés y respetar su bienestar”, dijo y remarcó la diferencia entre eustrés y distrés: “Ante el eustrés, el animal responde frente a una amenaza o estresor mediante la adaptación. En cambio, el distrés es cuando estos mecanismos se ven alterados y tienen efectos negativos en la salud o estado afectivo del animal”.
“Otro concepto importante es el punto o línea de balance. Si nosotros nos movemos por detrás de ese punto, el animal va a ir para adelante. Pero si estamos por delante del mismo, el animal va a retroceder. Esto permite manejar al bovino, sin uso de picana, golpearlo o gritarle”, explicó.
Animal gregarioPor otro lado, remarcó que el bovino es un animal gregario, que busca estar en grupo y es muy sensible a estar solo: “Necesita del contacto con otros. Si hay un animal apartado, hay que revisar qué le está pasando que no puede seguir al grupo”.
La docente de la UCA también se focalizó en los sentidos del bovino y recordó que el ternero nace con todos sus reflejos. Sobre la vista, dijo que el bovino “necesita ver”. Sus ojos pueden ver de costado, con una visión de 330º, pero esta es en su mayor parte monocular y por lo tanto poco nítida, aunque suficiente para percibir muy bien los movimientos. La visión binocular, que permite medir profundidad y distancias, es de solo 30º.
Mencionó también que no hay que apurar los bovinos al arrearlos, sino que “necesitan tiempo para ver lo que tienen delante y si se ven obligados a levantar la cabeza, no ven dónde pisan”, y siguió: “El bovino ve con menos nitidez, la calidad de imagen es 50 veces inferior a la calidad de un humano”. Comentó, además, que la visión nocturna es mejor que la de los humanos y que tienen una visión bicromática, con mayor distinción de sombras y contrastes.
La veterinaria también exploró el resto de los sentidos. Los bovinos tienen mejor olfato que los humanos. El olfato, a su vez, tiene importancia para el reconocimiento de sus crías. Su gusto identifica cuatro sabores: amargo, dulce, salado y agrio, siendo el primero importante para la evasión de toxinas. Tienen de 20.000 a 25.000 papilas gustativas, mientras que las personas tienen de 8000 a 10.000.
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El oído también es mucho más potente. Con sus orejas móviles tienen la capacidad de dirigir y reconocer dónde está el sonido, con una precisión de ubicación de +/- 15 grados. Explicó que el bovino escucha mayor amplitud de frecuencia de sonidos que las personas, “sobre todo los sonidos agudos”.
Señaló: “No hace falta que levantemos la voz o gritemos; evitemos además usar perros porque el ladrido afecta muchísimo al bovino. También es importante evitar ruidos estridentes en las instalaciones”.
“Cuando el bovino tiene dolor, ese dolor es real. Los animales no lo fingen, pero es verdad que lo esconden. Esa es una defensa, porque expresar dolor es mostrar debilidad ante posibles predadores”, continuó en relación con el dolor.
¿Cómo darse cuenta entonces de que sufre? “Al margen de signos como aumento de frecuencia cardíaca y respiratoria o dilatación de la pupila, entre otros, es importante observar el comportamiento: se aísla del grupo, puede tornarse agresivo, rechinar los dientes, tomar posturas anormales. Se pueden observar cambios sutiles en la expresión facial, como tensar los músculos y tirar las orejas para atrás”.
Reiteró que es fundamental comprender cómo percibe el bovino su entorno y que está directamente relacionado con su comportamiento. Comprender el manejo basado en la percepción permite mejorar el bienestar animal, la fluidez del trabajo y la seguridad de los operarios. Para esto es necesaria una correcta capacitación: “En definitiva, esto va a aumentar la producción y la rentabilidad”.