Se vienen 48 horas de un fenómeno que provocará inestabilidad, lluvias y tormentas, actividad eléctrica y caída de granizo: las zonas afectadas
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El avance de una masa de aire frío desde el sur dará lugar a un período de inestabilidad en la Argentina, con lluvias y tormentas que alcanzarán a buena parte del centro y norte del país. Durante las próximas 48 horas, el cambio en las condiciones atmosféricas favorecerá episodios con actividad eléctrica, ráfagas fuertes y posible caída de granizo en las zonas más afectadas.
Este miércoles 7 de octubre será una jornada clave: mientras algunas áreas del centro tendrán temperaturas muy inferiores a las habituales para esta época, el norte conservará valores por encima del promedio. Ese contraste contribuirá al desarrollo de tormentas, especialmente desde la tarde.
El escenario también incluye nevadas intensas en la cordillera y lluvias persistentes en el norte patagónico. Hacia el jueves y viernes, las precipitaciones más abundantes se concentrarán en el noreste, donde los acumulados podrían superar los 100 milímetros en algunas localidades. Las alertas mencionadas en el pronóstico corresponden a sectores específicos del territorio y no abarcan la totalidad del país.
Pronostico del tiempoCuáles son las zonas con riesgo de tormentas y granizoSegún Meteored, el ingreso de aire frío favorecerá la formación de áreas de lluvias y tormentas, en un contexto de fuertes diferencias térmicas entre las regiones. El modelo de referencia ECMWF proyecta para el miércoles temperaturas entre 5°C y 7°C por debajo de lo normal en San Luis, La Pampa, Córdoba y el oeste de la región Pampeana, mientras que en el norte podrían ubicarse hasta 9°C por encima del promedio.
Estos valores describen diferencias respecto de las temperaturas habituales para la época: no significan, por sí mismos, que se esperen registros de entre cinco y siete grados bajo cero.
Para este miércoles, el pronóstico cita una alerta amarilla del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) por tormentas en el sur de Córdoba, el norte de La Pampa y el oeste de la provincia de Buenos Aires. En esos sectores se prevén entre 20 y 50 milímetros de precipitación, con posibilidad de granizo y ráfagas fuertes, principalmente desde la tarde.
Otro pulso importante de nevadas ❄️ impacta la cordillera central, mientras que las lluvias y tormentas irán desplegando su intensidad ⛈️ desde el norte de la Patagonia hacia las provincias centrales y el Litoral ⚠️.
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En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) también podrían registrarse lluvias y tormentas durante el miércoles. Sin embargo, de acuerdo con el escenario descripto en el informe, el evento previsto para esa zona no ameritaba una alerta al momento de su elaboración.
Para buena parte de la provincia de Buenos Aires y el norte patagónico se anticipan precipitaciones con acumulados moderados. En el AMBA, el total proyectado hasta el viernes ronda los 20 milímetros, aunque el reparto del agua será desparejo.
El centro y este de Neuquén y buena parte de Río Negro aparecen, además, entre los sectores con alerta amarilla por lluvias persistentes. Allí se estiman registros de 10 a 30 milímetros hasta la tarde del miércoles.
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⚠️ Múltiples #alertas meteorológicas por fenómenos significativos: #tormentas, #nevadas, y lluvias en 7 provincias: entre el norte patagónico, Cuyo, y el oeste de la región Pampeana.
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Durante el jueves 8 y el viernes 9 de octubre, el foco de las precipitaciones más importantes se desplazará hacia el noreste argentino (NEA).
Los acumulados previstos hasta el viernes inclusive podrían alcanzar unos 140 milímetros en Posadas, 120 milímetros en Formosa y 60 milímetros en Resistencia. Estas cantidades corresponden al total proyectado para el período y no exclusivamente a las próximas 48 horas.
En otras localidades también se esperan registros relevantes. San Luis, Tucumán y Santa Rosa rondarían los 40 milímetros, aunque la distribución de las lluvias será heterogénea en todas las regiones mencionadas.
Para la actividad agropecuaria, el escenario presenta efectos diferentes según la zona. En el noreste, el agua puede contribuir a recuperar la humedad del suelo, pero también provocar anegamientos y demorar las labores. En el centro, la atención estará puesta en las temperaturas mínimas y su posible impacto sobre cultivos que atraviesan etapas sensibles al frío.