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Santo Tomás de Aquino sobre las pasiones humanas: “La ira impide el juicio de la razón”

Nació en el castillo de Roccasecca, en el Bajo Lazio, Italia en el siglo XIII....

Santo Tomás de Aquino sobre las pasiones humanas: “La ira impide el juicio de la razón”

Nació en el castillo de Roccasecca, en el Bajo Lazio, Italia en el siglo XIII....

Nació en el castillo de Roccasecca, en el Bajo Lazio, Italia en el siglo XIII. Santo Tomás de Aquino fue uno de los pensadores y filósofos más influyentes del cristianismo y de la filosofía occidental. ¿El motivo? En su obra profundiza cómo la filosofía y la religión se complementan entre sí y plantea algo que, para ese entonces, era inconcebible: la fe no anula la razón.

Inspirado en la filosofía aristotélica y la doctrina cristiana, escribió su gran “obra maestra”: la Summa Theologiae, un compendio teológico en el que, mediante un enfoque metódico de pregunta y respuesta, explora conceptos cruciales de la vida humana y prueba racionalmente la existencia de Dios.

Proclamado por la Iglesia como doctor angélico, doctor común y doctor de la humanidad, Tomás de Aquino escribió este libro de más de mil páginas con notable economía del lenguaje. Su propósito fue que, no solo los eruditos, sino también las personas comunes, pudieran leerlo. Por eso, evita las palabras superfluas, las introducciones innecesarias y los razonamientos rebuscados.

La obra se divide en tres grandes partes:

La Prima Pars (sobre Dios y la creación)La Secunda Pars (centrada en el obrar humano, la moral y las pasiones) La Tertia Pars (dedicada a Cristo y la vida espiritual)

Cada parte, además, se subdivide en tratados, “cuestiones” y “artículos”, que funcionan como pequeñas discusiones donde el santo formula una pregunta, presenta objeciones, responde y luego las refuta.

Las pasiones del alma, según Santo Tomás de Aquino

En el caso de la Secunda Pars, más específicamente el tratado de las pasiones del alma, aborda dilemas universales con los que el hombre se enfrenta cotidianamente: la tristeza, ira, amor u odio, que −según él− no son emociones aisladas sino piezas de un sistema más amplio.

A continuación, algunas de las explicaciones que brinda el filósofo sobre la vida emocional y la evidencia académica que las respalda.

1. ¿Se alivia el dolor o la tristeza con el llanto?

“Las lágrimas y gemidos alivian naturalmente la tristeza por dos razones”, escribe. En primer lugar, revela que todo lo nocivo que se guarda en el interior aflige más; esto se debe a que la atención del alma se concentra más sobre ello. Pero el filósofo advierte que “cuando se manifiesta al exterior, entonces la atención del alma en cierto modo se desparrama sobre las cosas exteriores, y así disminuye el dolor interior”.

Una investigación publicada en el Journal of Research in Personality aborda esta misma cuestión y hace algunas salvedades: al analizar más de 1000 episodios de llanto los investigadores notaron que la mayoría de los participantes reportaron tener sensaciones de alivio y reducción de la tensión emocional. Sin embargo, aclararon que lo mencionado dependía del contexto social en el que se encontraba la persona y que solía ocurrir tiempo después del acto de llorar, no inmediatamente.

2. ¿Se mitigan el dolor y la tristeza por la compasión de los amigos?

“Cuando alguien ve a otros contristados por su propia tristeza, se hace la ilusión de que los otros comparten con él la carga, como si se esforzaran en aliviar su peso; y, por eso, la lleva con más facilidad“, escribe de Aquino. También añade que, al ver que los amigos se apenan por uno, se entiende que lo aman, lo cual vuelve el malestar algo más deleitable.

3. ¿Se mitigan el dolor y la tristeza por el sueño y los baños?

Sobre esta cuestión el teólogo explica que la tristeza es contraria al movimiento vital del cuerpo. “Por eso, aquellas cosas que restablecen la naturaleza corporal a su debido estado de movimiento vital son contrarias a la tristeza y la mitigan”, reflexiona. El hecho de que mediante dichos remedios vuelve la naturaleza a su debido estado son causa de delectación y, por ende, de mitigación del malestar.

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En el escrito “The Role of Sleep in Emotional Brain Function” se propone que el sueño, específicamente durante la fase REM, genera una especie de “homeostasis emocional” capaz de reducir la reactividad de la amígdala, reestablecer la conexión con la corteza prefrontal y dejar los recuerdos emocionales “menos cargados” al día siguiente.

4. ¿Impide la ira el uso de la razón?

“La mente o razón, aunque no se sirve de órgano corporal en su acto propio, sin embargo, como para su acto necesita de ciertas potencias sensitivas, cuyos actos son impedidos cuando el cuerpo está perturbado, el juicio de la razón también se ve necesariamente impedido por las perturbaciones corporales, como aparece claro en la embriaguez y en el sueño", escribe. Y hace una aclaración interesante: que la ira produce principalmente una perturbación alrededor del corazón, aunque puede extenderse hasta otros miembros. “La ira es, entre todas las pasiones, la que impide más manifiestamente el juicio de la razón”.

5. ¿Es el odio más fuerte que el amor?

“Todo odio procede de algún amor como de causa. Por lo tanto, es imposible que el odio sea absolutamente más fuerte que el amor”, postula.

Y la evidencia académica sugiere algo similar: el odio no es más fuerte que el amor, pero sí puede ser más intenso, duradero o dominante, dependiendo el contexto. Un escrito hecho por los investigadores estadounidenses John T Cacioppo y Gary Berntson propone que el amor y el odio forman parte de un sistema bivariado, es decir, uno corresponde a un eje para lo positivo y el otro, para lo negativo. Ambos pueden coexistir, funcionar en paralelo, pero no compiten entre sí. Su conclusión fue que el odio no reemplaza al amor, pero sí puede superponerse, derivarse o convivir con él.

6. ¿Es el bien la única causa del amor?

“El objeto propio del amor es el bien, porque el amor importa cierta con naturalidad o complacencia del amante con el amado, y para cada uno es bueno lo que le es connatural y proporcionado”, señala. Por consiguiente, da por sentado que el bien es la causa propia del amor.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/santo-tomas-de-aquino-sobre-las-pasiones-humanas-la-ira-impide-el-juicio-de-la-razon-nid31032026/

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