Robert Lewandowski: el ídolo polaco que era criticado en su país, renunció a la selección y a los 37 años es la llave del Mundial
Robert Lewandowski hace cuentas. Aspira al que sería su tercer y muy probablemente último Mundial, ya que el atacante de Barcelona tiene 37 años y parece rondar el declive de su carrera.P...
Robert Lewandowski hace cuentas. Aspira al que sería su tercer y muy probablemente último Mundial, ya que el atacante de Barcelona tiene 37 años y parece rondar el declive de su carrera.
Parece: a los grandes goleadores, a los ídolos de un país, nunca hay que correrlos a un costado.
Decisivo con un gol de cabeza para empezar la remontada de Polonia ante Albania del jueves pasado, prepara el partido de su vida, una finalísima prevista para este martes frente a la Suecia de Victor Gköyeres. El artillero de Arsenal, protagonista de un triplete en el reciente triunfo sobre Ucrania, es el peligro principal para El Bombardero Polaco -en el último partido jugó con una máscara por una antigua fractura-, en la cita en Solna.
¡¡POLONIA SE ESTABA QUEDANDO AFUERA DEL MUNDIAL 2026 Y APARECIÓ SU GOLEADOR AMOR!! Robert Lewandowski saltó más alto que todos y cabeceó al GOL para el 1-1 ante Albania.
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Lewandowski se mira en el espejo de Lionel Messi. A una prudente distancia, claro. Tienen una historia en común, más allá de las chispas entre ellos del pasado, antes (y durante) el choque en el Mundial de Qatar. La polémica entre los capitanes de ambas selecciones empezó con un elogio del argentino al recibir el Balón de Oro en 2021. Dijo que el polaco, por entonces en Bayern Munich, merecía que la revista France Football le reconociera su supremacía en 2020, año en el que el premio quedó vacante por la pandemia de coronavirus.
Sin embargo, el atacante entendió que la frase de su adversario no fue genuina. “Pidió un Balón de Oro para mí, pero ni siquiera me votó en el premio The Best”, expresó con distancia de cualquier gesto de simpatía. La sensación de enfrentamiento creció luego de la salida de Messi de Barcelona rumbo a PSG, y justamente fue Lewandoswki el que tomó (con relativo éxito), su espacio en el Camp Nou.
Durante el partido entre la Argentina y Polonia por la tercera fecha del Grupo C, Messi protagonizó un frío cruce con Lewandowski en los últimos minutos de juego, cuando el genio lo encaró en la mitad de la cancha. El atacante lo marcó con el cuerpo para quitarle la pelota, lo bloqueó dos veces y esa situación derivó en un Messi molesto, que no pareció aceptar las disculpas. Iban cinco minutos de los seis adicionados.
Al final del partido, los jugadores se encontraron, intercambiaron algunas palabras tapándose la boca y se abrazaron con una genuina frialdad. De hecho, Leo no sonrió en ningún momento y su rival apenas esbozó una mueca. “Le dije a Messi que estaba jugando más a la defensiva que de costumbre. A veces eso necesita el equipo...”, reveló con picardía Lewadownski.
En realidad, más allá de ese contrapunto, sus historias tienen estaciones en común. Leo brillaba en Barcelona y caía en la trampa de la selección por largos años. Las finales perdidas, equipos que no estuvieron a su altura, figuras europeas que se perdían en su camino y entrenadores que no encontraron la fórmula.
Hasta que llegó Lionel Scaloni.
El Maracaná, primero. Qatar, tiempo después. Otra Copa América y hasta una Finalissima contra Italia. Era ídolo en el mundo, tenía una cuenta pendiente con la Argentina, al punto tal que era cuestionado en las redes, en las canchas (cómo olvidar aquella Copa América en Santa Fe). Y hasta renunció. “Ya está: se terminó para mí la selección”, llegó a decir, luego de la segunda final de la Copa América perdida contra Chile.
Parecen recortes periodísticos de otro siglo, pero sucedieron.
A Lewy le ocurrió algo parecido. Imperial en cuatro temporadas en Borussia Dortmund y en ocho en Bayern Munich (22 títulos entre los dos gigantes alemanes), solía fallar (casi siempre en primera rueda) en sus intervenciones en Polonia, Eurocopa y Copa del Mundo mediante. Un ejemplo: anotó 344 goles en 375 partidos oficiales en Bayern Munich entre 2014 y 2022. Es el segundo máximo goleador histórico. De ellos, alcanzó 238 gritos solo en la Bundesliga.
Debutó en la selección el 10 de septiembre de 2008, contra San Marino, como parte de la clasificación al Mundial de Sudáfrica. Hizo un gol. En cuatro Eurocopas, convirtió apenas seis goles. Sólo jugó dos Mundiales y marcó dos tantos en Qatar, cuando Polonia alcanzó los octavos de final luego de 36 años. Las críticas a Robert era recurrentes, sobre todo antes de la cita en suelo asiático.
Silbidos en las canchas, reproches en las redes sociales y hasta una renuncia. Toda una curiosidad: con 89 gritos en 164 partidos, es el goleador histórico de la selección. Una leyenda. Sin embargo, al igual que con Messi, en su país solía ser mirado de reojo. En Barcelona bajó su rendimiento... si se tiene en cuenta la extraordinaria carrera que lo precedía. La marca de 117 goles en 178 partidos parece una auténtica locura, más allá de que su estilo no suele acompañar el juego coral del conjunto catalán, líder de la Liga de España.
De hecho, mientras el polaco se prepara para la última gran función, Barcelona hace cuentas y piensa en dejarlo volar, si no se recorta su presupuesto. Lo quieren Juventus y Milan, en primera fila. “Me estoy dando tiempo para decidir qué es lo mejor para mí, así que aún no he tomado ninguna decisión”, asegura.
AHORA SÍ, VALE: ¡LEWANDOWSKI MARCÓ EL 1-1 DE POLONIA ANTE FRANCIA!
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En junio del año pasado quedó envuelto en un escándalo, luego de una inesperada derrota con Finlandia. La víspera de ese partido estuvo marcada por la decisión del entrenador de quitarle la capitanía.
Michal Probierz le comunicó la decisión al jugador por teléfono, una forma que no cayó bien. El delantero respondió de inmediato: “Considerando las circunstancias y la pérdida de confianza en el entrenador de la selección polaca, decidí renunciar a jugar en la selección mientras él sea el seleccionador. Espero poder volver a jugar para la mejor afición del mundo”. Días después, el DT debió renunciar.
“Es la mejor decisión por el bien de la selección nacional”, sostuvo, luego del 1-2 en Helsinki. Jan Urban asumió en su lugar y Robert volvió a sentirse pleno. Un triunfo lo separa de otro Mundial. De visitante, ante una Suecia indescifrable. “Todos juntos: esto es un trabajo en equipo. Todos juntos vamos a hacerlo posible”, estima.
A los 37 (un año menos que Messi), empieza a tachar las páginas del almanaque. Después de la final contra Suecia, habrá otros desafíos de excelencia. El retiro del equipo blanco y rojo es una página en blanco. “Cuando sepa que es el momento adecuado, lo diré, pero definitivamente no estoy pensando en ello todavía. Mi opinión al respecto no cambiará después de este partido...”, avisa el ídolo que conoció el barro. El difícil arte de ser profeta en tu tierra.