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Ringo Starr vuelve a la música country con un disco que emociona y que conecta con uno de sus grandes amores

Para entender Long Long Road, el nuevo trabajo discográfico del eterno Ringo Starr, no hace falta mirar hacia Tennessee, sino hacia el río Mersey. Mucho antes de que el rock and roll cruza...

Ringo Starr vuelve a la música country con un disco que emociona y que conecta con uno de sus grandes amores

Para entender Long Long Road, el nuevo trabajo discográfico del eterno Ringo Starr, no hace falta mirar hacia Tennessee, sino hacia el río Mersey. Mucho antes de que el rock and roll cruza...

Para entender Long Long Road, el nuevo trabajo discográfico del eterno Ringo Starr, no hace falta mirar hacia Tennessee, sino hacia el río Mersey.

Mucho antes de que el rock and roll cruzara el Atlántico y se instalara como idioma universal, Liverpool ya funcionaba como un puerto de entrada para la melancolía del sur de Estados Unidos. En la posguerra, los marinos mercantes llegaban con discos de Hank Williams, Jimmie Rodgers y Roy Rogers bajo el brazo, convirtiendo a la ciudad en una inesperada “Nashville del Norte” por tener la escena country & western más grande del Reino Unido. De hecho, el primer grupo country local se formó en 1947, el estilo era, junto al jazz tradicional, lo que más sonaba en los pubs hasta el advenimiento del rock & roll.

Antes de convertirse en Ringo Starr, Richard Starkey creció en ese clima. Mientras buena parte de Inglaterra apenas comenzaba a descubrir el rock & roll y el pop, el joven Ritchie ya absorbía los relatos sentimentales, las armonías rurales y los ritmos secos del country & western. Esa educación sentimental, menos visible que decisiva, sería luego uno de sus aportes silenciosos a The Beatles (no por nada su primera composición como autor sería un tema como “Don’t Pass me By”, que si bien hizo su debut en el doble álbum blanco de 1968 había comenzado a gestarse en 1964).

Durante años se habló de Lennon como el rebelde, de McCartney como el melodista y de Harrison como el místico. Ringo quedó muchas veces reducido al papel de baterista simpático, una caricatura cómoda que no resistía análisis serio. Porque Starr no sólo sostuvo con precisión el pulso interno del grupo: también acercó un repertorio, una sensibilidad y una manera de cantar que ensancharon el mapa sonoro beatle. No por casualidad terminó interpretando “Act Naturally”, clásico popularizado por Buck Owens, y dejando su sello en la veta rockabilly de “Honey Don’t”. Su voz, limitada en rango pero extraordinaria en calidez, siempre tuvo algo fundamental: credibilidad. Cuando Ringo canta música de raíz, no interpreta un personaje, la habita.

​​Con el paso del tiempo, su carrera solista quedó marcada por altibajos evidentes, aunque también por una virtud poco frecuente entre exmiembros de bandas míticas: jamás vivió paralizado por el peso de la leyenda. Nunca necesitó demostrar grandeza intelectual ni competir con el pasado. Ringo construyó otra cosa: una obra lateral, amable, irregular, pero auténtica. Discos menores, hallazgos inesperados y una ética de trabajo sostenida por el humor, la disciplina y cierta modestia británica que hoy resulta casi exótica.

En los últimos años, lejos del retiro ceremonial que podría suponerse para una figura de su edad, atravesó una revitalización artística. El éxito de su anterior trabajo, Look Up, abrió una nueva etapa orientada hacia el country contemporáneo, y Long Long Road profundiza esa búsqueda. No se trata de nostalgia automática ni de una excursión tardía hacia un género prestigioso. Se trata, más bien, de una reconciliación con su origen.

Con producción del gran especialista en Americana, T-Bone Burnett, el álbum encuentra en Starr una voz ideal para este repertorio: franca, cálida, sin afectaciones. Burnett entiende algo esencial: Ringo no necesita impostar dramatismo. Le alcanza con frasear desde la experiencia.

Hay en sus interpretaciones algo que podría definirse como una nostalgia en movimiento: la mirada serena de quien atravesó décadas de historia sin perder el humor ni la capacidad de asombro. La presencia de invitadas como Sheryl Crow y St. Vincent (Annie Clark, nacida en Tulsa) suma brillo contemporáneo, pero el centro sigue siendo él. Porque la verdadera novedad del disco no está en los nombres famosos que lo acompañan, sino en comprobar que Starr encontró una forma elegante de envejecer en público: sin grandilocuencia, sin victimismo, sin pretensiones.

En Long Long Road, Ringo no está probándose un traje ajeno, está regresando al hogar musical que habitó antes de la fama mundial. ​El álbum, lanzado el pasado viernes 24 de abril, llega en un momento de particular efervescencia —apenas un mes antes del nuevo disco de Paul McCartney, The Boys of Dungeon Lane—, marcando lo que podríamos llamar un “otoño Beatle” de una vitalidad asombrosa.

Además de Crow y St. Vincent, Ringo está acompañado por una nueva generación de exponentes del género como Molly Tuttle, Billy Strings y Sarah Jarosz, y demuestra que su voz —esa mezcla de honestidad sin artificios y una sabiduría que solo otorgan los años— es el vehículo perfecto para este country moderno.

Los puntos destacados del álbum son ​“It’s Been Too Long”, el primer corte, donde las armonías de Tuttle y Jarosz elevan la entrega vocal de Ringo; ​“I Don’t See Me in Your Eyes Anymore”, un rescate arqueológico de una joya hillbilly de Carl Perkins que Burnett encontró para estas sesiones, y ​“Choose Love”, una lograda colaboración con toques psicodélicos junto a St. Vincent que actualiza su mensaje de paz con una instrumentación Americana impecable.

La nostalgia de un pasado personal memorable aparece en el video del tema que da título al álbum, “Long Long Road”, desde la imagen del fondo del mar donde se avistan un jardín de pulpos y el célebre submarino amarillo, pasando por las calles de Liverpool de su infancia, sus padres, recuerdos de la beatlemanía con sus memorables compañeros de banda, su trabajo junto a Marc Bolan de T Rex, hasta llegar al cartel del film de James Bond donde aparece su segunda y actual esposa, Barbara Bach, y la canción se convierte en homenaje a su amor salvador.

A diferencia de otros veteranos del rock que intentan sonar jóvenes, Ringo eligió sonar verdadero. Y eso, a esta altura, es mucho más difícil. No corre detrás de tendencias ni de rankings. Canta como alguien que ya no necesita probar nada y, justamente por eso, todavía tiene algo para decir.

A los 85 años, el llamado “otro Beatle” parece haber encontrado una última zona de plenitud creativa. Tal vez porque entendió antes que nadie una lección simple: el prestigio puede agotarse, la fama puede volverse caricatura, pero la identidad musical permanece. Por eso Long Long Road emociona más de lo que sorprende. Porque no es un giro inesperado en la historia de Ringo Starr, sino la confirmación de una coherencia secreta que empezó hace más de siete décadas, en los docks de Liverpool, entre marineros, vinilos gastados y viejas canciones de vaqueros que sonaban cuando el mundo todavía parecía en blanco y negro.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/ringo-starr-vuelve-a-la-musica-country-con-un-disco-que-emociona-y-que-conecta-con-uno-de-sus-nid28042026/

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