Revelan cómo fueron las llamadas al 911 tras el intento de ejecución de Christa Pike
NASHVILLE (AP).— La ayuda de emergencia para ...
NASHVILLE (AP).— La ayuda de emergencia para Christa Pike, la mujer estadounidense condenada a pena de muerte que sobrevivió a dos inyecciones letales, se retrasó debido a la confusión entre los servicios de emergencia y los funcionarios penitenciarios de Tennessee tras el fallido intento de ejecución el pasado 30 de septiembre, según las llamadas al 911.
Las grabaciones muestran que transcurrieron varios minutos mientras los funcionarios y el personal de emergencia intentaban determinar si la solicitud de auxilio en la cámara de ejecución era legítima. La primera llamada se recibió a las 20.40 (hora de Nashville) del 30 de septiembre, y transcurrió más de media hora antes de que los funcionarios de la prisión confirmaran su legitimidad.
“Estamos tratando de verificar si esto es algo que realmente está pasando, si debemos enviar una ambulancia o si necesitan asistencia policial o si se trata simplemente de una broma telefónica o de una falsa alarma”, dice una funcionaria.
Emergency help for Christa Pike was delayed by confusion among first responders and Tennessee prison officials following her failed execution last month, according to 911 dispatch recordings. pic.twitter.com/zCwoUDrEbM
— The Associated Press (@AP) October 13, 2026“Según los supervisores de aquí... nos han informado de que se trata de una llamada falsa”, dice una persona no identificada a las 21.03 y agrega: “No se necesita asistencia médica en la prisión de Riverbend”.
Cuatro minutos después, un agente informó: “Hay alguien fuera de la puerta de la prisión diciéndonos que es real y exigiéndonos que entremos. Dicen ser funcionarios estatales. Necesito que alguien vaya a la puerta y hable con esa gente”.
Según muestran las grabaciones de las llamadas, no fue hasta las 21.11 que los funcionarios de la prisión confirmaron que el pedido de auxilio era legítimo.
Pike, de 50 años, fue hospitalizada tras sobrevivir a dos dosis de pentobarbital cuando el estado intentó ejecutarla por la muerte a golpes y puñaladas de su compañera de clase Colleen Slemmer en 1995.
En un momento dado, la mujer estuvo conectada a un respirador y sus abogados no esperaban que sobreviviera. Sin embargo, según informaron, Pike despertó y comenzó a hablar y caminar con ayuda. El sábado fue dada de alta y hoy se encuentra de regreso en el Centro de Rehabilitación Debra K. Johnson, la prisión para mujeres donde estuvo recluida durante 30 años.
El reclamoLos abogados de Pike dijeron estar preocupados por el daño psicológico y las secuelas duraderas en su funcionamiento cognitivo. El estado de Tennessee intentó ejecutarla mediante inyección letal por la muerte de su compañera de clase Colleen Slemmer, quien fue golpeada y apuñalada en 1995.
La semana pasada, Pike dijo estar “enojada y confundida” después de recuperar la conciencia. El Centro de Información de Penas de Muerte afirma que es la única persona que sobrevivió después de recibir fármacos de inyección letal durante una ejecución. Sus brazos quedaron quemados y ampollados, y estuvo esposada a la cama del hospital.
En una audiencia el miércoles en Nashville, los abogados de Pike pidieron al tribunal que ordenara al Departamento de Correccionales de Tennessee conservar pruebas del caso y proporcionar más información sobre qué salió mal. Una jueza reclamó al estado preservar “cualquier cosa que estuviera en la sala propiamente dicha”.
“Parte del problema al que nos enfrentamos es que hasta ayer nuestra clienta estaba inconsciente, incapaz de comunicarse con sus abogados, incapaz de comunicarse con los proveedores médicos y, sin su consentimiento”, dijo al tribunal Luke Ihnen.
Los abogados querían una orden judicial para exigir al sistema penitenciario preservar información del intento de ejecución, incluidos los números de lote de los fármacos, agujas, registros de ejecución y otros datos.
La jueza del Tribunal de Cancillería, I’Ashea Myles, indicó que su orden para conservar las pruebas sería amplia, al señalar que el estado debería mantener grabaciones, relatos de testigos y correos electrónicos, junto con los fármacos, jeringas, líneas intravenosas y artículos médicos.
La oficina del fiscal general de Tennessee sostuvo que una orden judicial era innecesaria. John W. Ayers, fiscal general adjunto, afirmó que las pruebas de la cámara de ejecución ya habían sido recolectadas y registradas.
Revisión integralEl gobernador republicano Bill Lee calificó lo ocurrido como “profundamente perturbador” y ordenó una “revisión integral, por un tercero, para determinar exactamente qué ocurrió”. Además pospuso la única otra ejecución del estado programada para este año.
Por su parte el jefe del sistema penitenciario estatal renunció tras la ejecución fallida.
Expertos médicos y en inyección letal se centraron en la posibilidad de que un problema con la vía intravenosa hiciera que el fármaco se acumulara en su tejido en lugar de entrar en el torrente sanguíneo.
Los abogados de Pike escribieron en su presentación ante el tribunal que “aparentemente en ningún momento ningún miembro del equipo de ejecución se dio cuenta de que las vías intravenosas no estaban colocadas correctamente o de que las venas se habían reventado”.
La ejecución comenzó alrededor de las 19.30 del 30 de septiembre, cuando se le dio a Pike la oportunidad de hacer una declaración final. Unos cinco minutos después, levantó la cabeza y dijo que le dolía el brazo. En un momento pareció perder el conocimiento, pero se la podía oír respirar de manera audible hasta que los medios fueron escoltados fuera de la sala de testigos a las 20.53. Una ambulancia llegó a la prisión a las 21.14 para trasladar a Pike a un hospital.
El casoPike tenía 18 cuando ella y su novio torturaron y mataron a Slemmer. Fue entonces que se convirtió en una de las mujeres más jóvenes enviadas al corredor de la muerte.
Los fiscales dijeron que temía que Slemmer fuera una rival romántica y que la llevó a una zona apartada, donde ella y su novio la atacaron con un cúter y la golpearon con un trozo de asfalto. El caso atrajo amplia atención por la brutalidad del asesinato, las edades de las personas involucradas y porque se talló un símbolo satánico en el cuerpo de la víctima.
Pike no negó haber asesinado a Slemmer, pero sus partidarios sostuvieron que el estado debería considerar su edad en ese momento, su enfermedad mental y sus denuncias de abuso sexual severo. Tras el asesinato, a Pike le diagnosticaron trastorno bipolar y trastorno de estrés postraumático.