Qué es la fiebre chikungunya: el virus transmitido por mosquitos que crece más rápido que el dengue
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El crecimiento acelerado de los casos de fiebre chikungunya en distintas provincias volvió a poner en el centro de la escena a una enfermedad que, hasta hace poco, tenía una circulación limitada en la Argentina. En las últimas semanas, las autoridades sanitarias confirmaron un aumento sostenido de diagnósticos y alertaron sobre la presencia activa del mosquito transmisor en amplias zonas del país, con brotes concentrados en el norte y casos autóctonos ya detectados en otras jurisdicciones. En ese contexto, crece la consulta sobre qué es la fiebre chikungunya, cómo se transmite, cuáles son sus síntomas y qué medidas permiten prevenirla.
La fiebre chikungunya es una enfermedad viral causada por el virus chikungunya, que se transmite principalmente a través de la picadura de mosquitos infectados. En la Argentina, el principal vector es el Aedes aegypti, el mismo mosquito que también puede transmitir dengue y Zika. Cuando una hembra de este mosquito pica a una persona infectada, adquiere el virus y puede transmitirlo luego a otras personas al alimentarse de su sangre.
Además de la transmisión vectorial, el virus chikungunya puede pasar de una persona gestante al bebé durante el embarazo. Por ese motivo, las autoridades sanitarias recomiendan extremar las medidas de protección contra las picaduras de mosquitos durante la gestación, especialmente en zonas con circulación viral confirmada.
Cuáles son los síntomas de la fiebre chikungunyaLos síntomas suelen aparecer entre tres y siete días después de la picadura del mosquito infectado. El cuadro clínico se inicia, por lo general, con fiebre de comienzo repentino, que puede superar los 39 grados y suele durar menos de una semana. Este síntoma se acompaña con frecuencia de un dolor articular intenso, uno de los signos más característicos de la enfermedad.
El dolor en las articulaciones suele localizarse en manos, pies, muñecas y tobillos y, en algunos casos, puede ser tan incapacitante que dificulta el movimiento y la realización de actividades cotidianas. A la fiebre y al compromiso articular se suman otros síntomas como dolor muscular, dolor de cabeza, erupciones en la piel, conjuntivitis, náuseas, vómitos, fatiga y decaimiento general.
En aproximadamente la mitad de los casos puede aparecer un sarpullido. Si bien la mayoría de las personas evoluciona sin complicaciones graves, uno de los aspectos que distingue a la chikungunya de otras infecciones virales transmitidas por mosquitos es que el dolor articular puede persistir durante meses, incluso después de superada la fase aguda de la enfermedad, y afectar la recuperación plena.
Según los datos informados por las autoridades nacionales y provinciales, en las últimas semanas se duplicaron los casos confirmados en algunas zonas del norte del país, con epicentro en localidades de Salta. Además, comenzaron a detectarse casos sin antecedente de viaje reciente, lo que indica transmisión local del virus por la presencia del mosquito vector.
Este patrón llevó al Ministerio de Salud de la Nación a reforzar la vigilancia epidemiológica y a recomendar que una proporción de los pacientes con síntomas compatibles y estudios negativos para dengue sean evaluados también para fiebre chikungunya. La expansión geográfica de los casos confirma que el país atraviesa el momento de mayor presencia del mosquito Aedes aegypti, un factor clave para la propagación de la enfermedad.
Cómo se trata la fiebre chikungunyaActualmente no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna disponible contra el virus chikungunya en la Argentina. El abordaje es sintomático y, en la mayoría de los casos, ambulatorio. El tratamiento se centra en el control de la fiebre y el alivio del dolor articular, además de la hidratación adecuada.
Las autoridades sanitarias recomiendan evitar la automedicación y consultar en un centro de salud ante la aparición de síntomas. Esto permite confirmar el diagnóstico, descartar otras infecciones y reducir el riesgo de complicaciones. Asimismo, el seguimiento médico es importante en los casos en los que los dolores articulares persisten en el tiempo.
La principal estrategia para prevenir la fiebre chikungunya es interrumpir el ciclo de transmisión del virus mediante el control del mosquito Aedes aegypti. La medida más eficaz es la eliminación de los criaderos, es decir, de todos aquellos recipientes u objetos que puedan acumular agua donde el mosquito deposita sus huevos.
Se recomienda eliminar recipientes en desuso como latas, botellas y neumáticos. En los casos en que no puedan descartarse, deben mantenerse tapados o invertidos. También es fundamental cambiar el agua de bebederos de animales, floreros y otros recipientes cada tres días y cepillar las paredes internas para remover los huevos adheridos.
Mantener patios y jardines limpios, limpiar canaletas y desagües y verter agua hirviendo en rejillas son otras medidas clave. La fumigación, en cambio, no elimina huevos ni larvas y solo se recomienda como acción complementaria, evaluada por las autoridades sanitarias, en áreas con casos confirmados.
Para evitar las picaduras, se aconseja usar repelente siguiendo las indicaciones del envase, vestir ropa clara que cubra brazos y piernas, colocar mosquiteros en puertas y ventanas y proteger cunas y cochecitos con telas adecuadas. Estas medidas son especialmente importantes para personas gestantes y grupos de mayor riesgo.