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Puerto Madryn: la fiscalía investiga posibles negligencias y continúa la búsqueda con un robot subacuático

A más de 72 horas de la ...

Puerto Madryn: la fiscalía investiga posibles negligencias y continúa la búsqueda con un robot subacuático

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A más de 72 horas de la desaparición de Sofia Devries, la joven buceadora de 23 años cuyo paradero se desconoce tras una inmersión recreativa en aguas del Golfo Nuevo, el caso avanza en dos planos paralelos: la investigación judicial para determinar si existió negligencia de terceros, y un operativo de búsqueda que no se detiene y que en las últimas horas incorporó un robot subacuático para ampliar el rastreo en el lecho marino.

La causa quedó a cargo del Ministerio Público Fiscal de Chubut, que analiza las circunstancias en las que se desarrolló la actividad de buceo realizada el fin de semana pasado en la zona de Punta Cuevas, uno de los sectores más frecuentados por practicantes de esta disciplina en la ciudad. Según informaron fuentes judiciales, el expediente apunta a establecer si se incumplieron protocolos básicos de seguridad y si existieron fallas atribuibles a terceros que pudieran haber incidido en el desenlace.

La fiscalía investiga una posible “falta a los deberes de cuidado”, una figura que podría derivar en responsabilidades penales si se comprueba que la salida al mar no se desarrolló bajo las condiciones exigidas para este tipo de prácticas. Entre las medidas dispuestas se encuentran la toma de testimonios a instructores y compañeros de inmersión, el análisis del equipamiento utilizado y la reconstrucción de la secuencia previa y posterior al descenso.

En tanto, en declaraciones este miércoles, la fiscal de Puerto Madryn, María Angélica Cárcamo, dio detalles sobre la causa y explicó que el grupo que participaba de la actividad en la que desapareció Devries estaba conformado por siete buzos, un instructor y el patrón de la embarcación.

“El problema se produjo cuando intentaban ascender. En ese instante, la joven tuvo un inconveniente y no logró salir a la superficie. Se pierde de vista de manera inmediata", detalló en diálogo con la señal Seta TV.

La profesional también añadió que los demás buzos no tuvieron “ningún problema” en la actividad, y que la dificultad para encontrar a la joven radicó en que la visibilidad en el fondo marino era reducida y que el episodio se desarrolló en un lapso corto, lo que obstaculizó la reconstrucción precisa.

“Hoy no hay personas imputadas. Estamos en la etapa inicial de la investigación. Primero, el objetivo principal es encontrar a la joven y luego establecer si existió algún delito”, cerró al respecto de si la Justicia determinó responsables en la desaparición de la joven oriunda de Buenos Aires.

Un operativo que suma tecnología

Mientras avanza la pesquisa judicial, el operativo de búsqueda continúa activo bajo la coordinación de la Prefectura Naval Argentina. Desde el primer momento, buzos tácticos, nadadores de rescate y embarcaciones especializadas trabajan en la zona señalada como el último punto de contacto con la joven, en un entorno que combina estructuras artificiales del parque submarino, restingas y cambios bruscos de profundidad.

A ese despliegue se sumaron medios aéreos de la Armada Argentina, que realizan sobrevuelos de baja altura para ampliar el área de rastrillaje. Sin embargo, las condiciones del fondo marino y la visibilidad limitada llevaron a las autoridades a incorporar en las últimas horas un robot operado de manera remota (ROV), equipado con cámaras de alta definición y sensores capaces de inspeccionar sectores inaccesibles o riesgosos para el buzo humano.

“La búsqueda nunca se detuvo. Solo se limita la inmersión cuando cae el sol, porque no hay condiciones para hacerlo bajo el agua, pero el resto del trabajo continúa”, afirmó la fiscal Cárcamo.

El uso del robot marca un punto de inflexión en la estrategia de búsqueda. El dispositivo permite recorrer el lecho marino con mayor precisión, registrar imágenes en tiempo real y focalizar el rastreo en zonas específicas, que luego son evaluadas por especialistas en superficie. Desde el operativo señalaron que se trata de “una herramienta clave” para optimizar el tiempo y ampliar las posibilidades de localización en un contexto cada vez más adverso.

Qué pasó bajo el agua

La desaparición ocurrió durante una inmersión recreativa realizada en el marco de una certificación de buceo deportivo. El grupo había salido en embarcación y, una vez finalizada la práctica, los compañeros de la joven advirtieron que no había regresado a la superficie. De inmediato se activaron los protocolos de emergencia y se dio aviso a Prefectura.

Una de las versiones indican que la joven podría haber sufrido un ataque de pánico bajo el agua, aunque no se descarta ninguna hipótesis.

Según las primeras reconstrucciones, la inmersión se desarrollaba a una profundidad aproximada de 20 metros. Las causas por las cuales la joven no logró ascender aún no están claras y forman parte de los peritajes en curso. Las autoridades no descartan ninguna hipótesis: desde un desperfecto técnico hasta una falla humana o una combinación de factores.

Con el correr de las horas, fuentes vinculadas al operativo admitieron que las posibilidades de encontrarla con vida son cada vez más remotas, aunque remarcaron que la búsqueda continúa sin interrupciones y con todos los recursos disponibles.

El perfil de la joven desaparecida

La joven fue identificada oficialmente como Sofía Devries, de 23 años, oriunda de Villa Ballester, en la provincia de Buenos Aires, según confirmó la Prefectura Naval y publicó el diario LA NACION. Devries había viajado a Puerto Madryn junto a su pareja con el objetivo de avanzar en una certificación de buceo, una actividad que formaba parte de sus intereses personales y recreativos.

Además de su afición por el mar, Sofía era estudiante de Administración de Empresas en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y se desempeñaba como creadora de contenido en redes sociales, donde compartía experiencias vinculadas al estilo de vida, los viajes y el cuidado del ambiente. También había trabajado en proyectos de comunicación relacionados con iniciativas ambientales, según su entorno.

En medio de la búsqueda, su pareja difundió en redes sociales mensajes cargados de angustia y esperanza, al tiempo que reclamó mayor rapidez en las primeras horas del operativo. Sus publicaciones generaron una ola de acompañamiento y visibilizaron el caso a nivel nacional.

Investigación y expectativa

Mientras la comunidad local y el ámbito del buceo deportivo siguen con atención cada novedad, la fiscalía continúa reuniendo pruebas para determinar si el hecho fue un accidente imprevisible o si existieron fallas evitables. El caso volvió a poner en el centro del debate las condiciones de seguridad en las actividades recreativas en el mar y el cumplimiento estricto de los protocolos.

Por ahora, la prioridad sigue siendo una sola: encontrar a Sofía Devries. En paralelo, la Justicia avanza para establecer qué ocurrió exactamente bajo el agua aquel fin de semana y si alguien deberá responder por ello.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/puerto-madryn-la-fiscalia-investiga-posibles-negligencias-y-continua-la-busqueda-con-un-robot-nid18022026/

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