Patrimonio histórico: la casa restaurada que es hotel de lujo y expone reliquias del siglo XVII
Buena parte de los tesoros arqueológicos de la Buenos Aires de la colonia se conservan en un icónico edificio de Monserrat. Después de un trabajo exhaustivo de recuperación y puesta en valor, e...
Buena parte de los tesoros arqueológicos de la Buenos Aires de la colonia se conservan en un icónico edificio de Monserrat. Después de un trabajo exhaustivo de recuperación y puesta en valor, el Pasaje Belgrano, en Bolívar 373, funciona como una cápsula del tiempo. Tras las vitrinas subterráneas se aprecia un catálogo inédito que cuenta con 2.460 piezas de gran valor arqueológico. Entre ellas, una ficha de dominó de hueso, jarras pintadas de terracota (1600 – 1650) y tinteros de vidrio y gres cerámico (1850 – 1900).
El conjunto que data de fines del siglo XIX, la ex Casa del Obispo, perteneció a Martín de Álzaga, lo heredó Felicitas Guerrero, fue la sede inicial del Círculo de Prensa de Buenos Aires y set de la primera filmación de cine del país. Estas credenciales, que no son pocas, suman aún más capas de historia. Capas que, al revelarse, también permitieron descubrir retazos de la vida porteña: vasijas, jarrones, utensilios, maquinarias. Objetos de época descubiertos durante su puesta en valor, a partir de operaciones quirúrgicas realizadas por equipos de antropólogos y arqueólogos.
Entre otros usos, en este pasaje comercial funcionaban viviendas de alquiler en la planta alta. En la planta baja, la Casa Lepage, que originalmente perteneció al barón belga Enrique Lepage, y luego, a los pioneros del cine nacional Eugenio Py y Max Glücksmann. Visionario y emprendedor, Glücksmann había llegado al puerto porteño en 1890 desde el ex imperio austro húngaro. En 1900 ya se destacaba en la industria del documental y los noticieros para el cine. Un auténtico antecesor de Sucesos Argentinos: en ese momento se produjo el rodaje de la visita del presidente brasileño Campos Salles a Julio Argentino Roca.
Desde el corazón de Monserrat y hasta 1923, cuando el edificio se vendió a la compañía de seguros La Continental, los socios importaban y vendían proyectores, filmadoras, discos y fonógrafos. Entre otros proyectos, se inauguró la empresa Odeón, donde Carlos Gardel grabó sus primeros discos. En homenaje a este episodio, un hito en la línea de tiempo del ex Pasaje, la terraza de Cassa Lepage Art Hotel tiene murales del Zorzal Criollo realizados por Marino Santa María.
“El edificio estaba en estado de deterioro total desde 1970. Corría serios peligros estructurales”, dice la arquitecta Ana María Carrio, al frente de las obras de restauración que empezaron en 2004. Antes de la debacle, el reconocido arquitecto del art déco local, Alejandro Virasoro, dejó su impronta en 1932: refuncionalizó el conjunto y le cambió la piel.
Apenas un año después del inicio de las excavaciones empezaron a aparecer los detalles de la vida colonial. Los artesanos que pusieron manos a la obra, expertos en arqueología urbana, estuvieron dirigidos por el Dr. Daniel Schávelzon, director del Centro de Arqueología Urbana (IAA-FADU) de la Universidad de Buenos Aires. El equipo descendió por túneles y circulaciones subterráneas para descubrir cómo era la vida en el antiguo Pasaje Belgrano.
Flavia Zorzi, arqueóloga que participó desde los inicios de la excavación, conoce al detalle los elementos de higiene y belleza, fragmentos de porcelana, frascos de perfume y canicas de vidrio que se encontraron. Así como la cisterna y su red de instalaciones previas y todos los objetos que torcieron el rumbo de la restauración original, detallada en el libro Cassa Lepage Art Hotel – Pasaje Belgrano, que integra el Manual de Arqueología Urbana, técnicas para excavar Buenos Aires, de Schávelzon (editado en 2020 por el Centro de Arqueología Urbana de FADU).
“Asumimos el desafío de respetar los aspectos del edificio original del siglo XIX y restaurar las modificaciones realizadas por el estilo art decó, para mantener la marca histórica que implicó la reforma de principios del siglo XX. De esta manera, entre 2005 y 2016, se rescataron piezas de carpintería originales, molduras, ornamentaciones y pisos del XIX. Las fachadas fueron restauradas según el criterio proyectual del estilo art decó imperante en la época”, precisa la arquitecta Carrio, especialista en patrimonio y ganadora del prestigioso Premio Gubbio América Latina y el Caribe, en 2011, por la restauración del edificio para la Fundación Cassará, en Av. de Mayo 1190.
El dato clave, para Carrio, es el rescate del pasaje como espacio público. “Así, resignificamos los antiguos locales como galería de arte, restaurante y salas de convención y lobby del hotel, manteniendo su característica inicial de uso comercial”, señala. Entre las soluciones que generan más impacto se destacan los pisos vidriados, que permiten ver bajo tierra los subsuelos y el museo de sitio con sus columnas y paredes de ladrillos originales.
A modo de exploradores del pasado, grandes y chicos disfrutan el circuito que deja al descubierto las superposiciones de construcciones que cruzan tiempo y espacio. La trama que entreteje el pasado y el presente, con puentes, pasadizos y estructuras vidriadas permiten repasar distintos ejes de la época colonial y virreinal. Entre el menú de visitas, hay muestras de arte y circuitos que ponen el foco en las mujeres que fueron protagonistas anónimas del predio, o bien, temáticas sobre contrabando, comercio y consumo. Desde la terraza del hotel, en tanto, se pueden observar las cúpulas del edificio Otto Wulf, el ir y venir de la empedrada Bolívar y otra joya escondida: un jardín de plantas nativas copado por pájaros y mariposas. “Conectar arte, historia y cultura fue el objetivo de esta obra que, por momentos, parecía infinita”, asume Carrio, la arquitecta que rescató al Pasaje Belgrano del olvido.
Datos útilesCassa Lepage Art Hotel. La arqueóloga Flavia Zorzi está a cargo de las visitas guiadas los jueves a las 19 hs. Con reserva. Bolívar 373, Capital Federal. T: (11) 6672-6999. IG: @cassalepagebuenosaires