Noam Chomsky, consejero de Jeffrey Epstein: ¿qué opinan los intelectuales y filósofos?
Después de las revelaciones de los Archivos de Epstein, ...
Después de las revelaciones de los Archivos de Epstein, en los que varias figuras públicas aparecen vinculadas con el magnate financiero, depredador sexual y traficante de menores convicto, que se quitó la vida en 2019, la reputación del filósofo, lingüista y activista de izquierda Noam Chomsky, de 97 años, resultó afectada. En redes sociales, el desprestigio del autor de La responsabilidad de los intelectuales se convirtió en materia de debate entre filósofos y escritores.
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La “cancelación” de Chomsky (y de su pareja Valeria Wasserman Chomsky, que en estos días respondió públicamente que fueron víctimas de la “narrativa manipuladora” de Jeffrey Epstein) reaviva el debate acerca de la existencia de una “moral de los intelectuales”, entendida como una perspectiva que rechaza “la lógica del dinero, del poder, del prestigio o del éxito”, según postuló Beatriz Sarlo en Tiempo presente, y se origina por los consejos que el famoso lingüista le dio al empresario cuando este fue acusado de abuso y tráfico de menores. Además, insinuó que las denuncias se debían a la “histeria sobre el abuso de mujeres” (dicho en 2019, esto se puede interpretar como una crítica al Movimiento #MeToo). Chomsky y su mujer recibieron dinero, alojamiento y otros favores de Epstein.
“Cuando un hombre acusa a una niña o a una mujer de ser ‘histérica’, puedes apostar que está afirmando que se ha cometido un delito contra ella, en este caso probablemente una violación -posteó la escritora estadounidense Joyce Carol Oates-. No importa con qué calma hable o haya dado un testimonio jurado. Es absolutamente desvergonzado que Noam Chomsky, entre todas las personas, sea quien aconseje a J. Epstein. Un héroe para generaciones de lingüistas, científicos y filósofos. Aquellos que ya no viven se ahorran el asombro de estas revelaciones que los habrían aturdido”.
personally, I knew very little of Chomsky. I may have read his initial, groundbreaking devastating critique of B.F. Skinner, that essentially ended the long reign of behavioral psychology. (but--that was a good thing! really, it was.)
people change over the years, often… https://t.co/lVzUeov7uB
En otra publicación, Oates admitió que sabía muy poco de Chomsky. “Quizás leí su crítica inicial, revolucionaria y devastadora a B. F. Skinner, que básicamente puso fin al largo reinado de la psicología conductual. (Pero... ¡eso fue algo bueno! De verdad que lo fue.) La gente cambia con los años, volviéndose a menudo más cascarrabias, conservadora y santurrona. Quizás Chomsky era uno de ellos. Además, Epstein también lo adulaba, al parecer. ‘Un poco de adulación ayuda mucho...’”, razonó.
En este último punto, la opinión de la escritora se roza con la del ensayista e investigador libanés-estadounidense Nassim Nicholas Taleb, para quien Chomsky se comportó como el cortesano de una elite. “Existe una red global de cortesanos; para pertenecer a ella, hay que ser de la elite y del establishment con una sumisión moderada. Epstein conectaba con la mayor cantidad de personas en esa red. Mi bandera roja: si un ‘amigo’ se hace amigo solo de gente importante, no de gente común, es un ‘cortesano’, no un amigo”. Para el autor de El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable, los académicos e intelectuales son “cortesanos de corazón”. “Se inclinan ante sus mecenas. Esto se remonta a 3000 años atrás. Incluso los izquierdistas son conformistas en cierta estructura social”.
“Si Jeffrey Epstein estuviera violando a tu hijo, te aseguro que cancelarías a Noam Chomsky -graficó el escritor estadounidense de origen palestino Remi Kanazi-. Chomsky literalmente instruía a Epstein sobre cómo evitar la responsabilidad por violar a menores. Cualquier contribución de Chomsky como intelectual no lo absuelve”.
El 'chavista gramático' Noam Chomsky, tótem del bolivarianismo semiótico, recibía asesoramiento financiero y dinero de Jeffrey Epstein.
Crítico para la tribuna progre del Capital, bajo cuerda se asociaba al capitalismo erótico de un depredador.
El cinismo ilustrado.
En su cuenta de X, el filósofo y periodista Miguel Wiñazki recordó la defensa pública del gobierno del venezolano Hugo Chávez -que hoy la mayoría coincide en describir como un régimen autoritario- hecha por Chomsky tiempo atrás (si bien en los mails con Epstein deploraba la economía del país sudamericano). “El ‘chavista gramático’ Noam Chomsky, tótem del bolivarianismo semiótico, recibía asesoramiento financiero y dinero de Jeffrey Epstein. Crítico para la tribuna progre del Capital, bajo cuerda se asociaba al capitalismo erótico de un depredador. El cinismo ilustrado”, sintetizó Wiñazki.
“Por supuesto que vi lo que publicaron los diarios -responde a LA NACION el politólogo y ensayista Diego Sztulwark-. Pero no he encontrado aún una lectura que me permita entender cómo y porqué alguien con semejante trayectoria está involucrado en semejante enchastre. Es perturbador que el nombre de Chomsky aparezca vinculado a los archivos de Epstein y no a las denuncias de las agresiones del trumpismo en nuestro continente, agravadas dramáticamente luego del 3 de enero. Siendo Chomsky alguien que puso su prestigio en favor de nobles de causas políticas, es natural que sus enemigos pretendan ejecutar ahora sobre él una revancha de descalificación moral. Sin saber hasta dónde llega o no la manipulación informativa del asunto, no puedo dejar de pensar dos cosas: que santificar y demonizar son dos caras de la misma moneda y que el contenido ético y político de nuestros pensamientos están ineludiblemente ligados de una u otra a los modos en que constituimos con ellos una coherencia”.
If Jeffrey Epstein was raping your child, I promise you, you would cancel Noam Chomsky.
Chomsky was literally coaching Epstein on how to avoid accountability for raping kids. Whatever Chomsky contributed as an intellectual doesn't supersede that.
Para la filósofa y escritora Leonor Silvestri, el “caso Chomsky” sintetiza un inconsistente clima de época. “Habría que preguntarse qué tiene que ir a hacer un filósofo anarquista con un multimillonario, excepto ir a repudiarlo –dice a este diario–. Chomsky es un fetiche progresista, aun peor que Byung-Chul Han, nacido en un país que sufrió varias agresiones imperialistas, yendo a recibir el Premio Princesa de Asturias. Hay una dimensión de la ética donde alguien que profesa ciertas ideas no se junta con ciertas personas para intercambiar acerca de nada. Demuestra el nivel de poco compromiso político y enunciativo en el que nos encontramos: todo es puro enunciado y las prácticas te las debo. Ser un pensador de cierta corriente no quiere decir que no seas un humano fallido y defectuoso, como pasa con Chomsky. Es lo que ocurre cuando la gente tiene poder, es decir, impunidad; lo que no te da el poder económico te lo da el poder patriarcal. En última instancia, es el problema de tener más ídolos que lecturas”.
“No puedo dejar de decir que los intercambios de mails entre Chomsky y Epstein me repugnan –revela el ensayista y sociólogo Alejandro Horowicz–. Pero como explica muy bien Elsa Drucaroff, los conflictos de clase, donde Chomsky tiene posiciones de izquierda, no deben confundirse con los problemas de género. En ese plano queda muy claro que estamos en presencia de un macho patriarcal clásico. Aun así, sorprende la insensibilidad y la impudicia de Chomsky. Deja en claro que se siente autorizado a todo. Es decir, a la impunidad absoluta para su comportamiento. Y en ese punto los parecidos con Donald Trump no pueden evitarse. Esto no supone desacreditarlo como lingüista, ni cancelarlo políticamente, sin dejar de ignorar ese costado que muchos izquierdistas varones comparten en silencio”.
I was reluctant to speak on the Noam Chomsky matter and the Epstein files —in fact, yesterday I advised Valeria against it—but I decided to write this today, and to echo @aaronjmate: “I will never cancel Noam Chomsky.” I have known and worked with Chomsky for over 23 years, and I… pic.twitter.com/A6ftN97CcE
— Jose M. Santana (@JoseMSantana10) February 3, 2026En redes sociales, discípulos y colegas de Chomsky salieron en su defensa, como el economista e investigador dominicano José M. Santana. “A juzgar por el tono de algunos tuits, detecto una especie de disfrute morboso en el intento de cancelar a Chomsky, una malicia tan odiosa como los crímenes del propio Epstein -describió-. Es predecible. Dado que ninguno de estos críticos pudo resistirse ni un segundo a cuestionar las ideas de Noam, esta es la salida fácil. Si fueran personas decentes, no intentarían distorsionar la conexión. Fue una relación fruto de un mal juicio, centrada en debates políticos y científicos, pero nunca en la complicidad en delitos”.
Santana revela que él le aconsejó a la segunda esposa de Chomsky guardar silencio sobre la desclasificación masiva de documentos de los Archivos de Epstein (el mismo consejo que le había dado Chomsky a Epstein tras las denuncias: callar).
El caso Epstein da para todo. El Gobierno francés lo usa contra Elon Musk: los nazis y la extrema izquierda, contra los judíos; la derecha estadounidense, contra los Clinton; los ateos, contra Deepak Chopra; el conductismo lingüístico, contra Chomsky... Para todos los gustos.
— Alejo Schapire⚡️ (@aschapire) February 4, 2026“Si canceláramos a los intelectuales por errores como este, tendríamos que borrar toda la historia del pensamiento intelectual desde Aristóteles hasta nuestros días, incluyendo a Marx, quien sufrió de alcoholismo y fue padre de un hijo secreto, no reconocido, con su ama de llaves. Quienes conocemos bien a Chomsky podemos dar fe de su integridad moral”, aseguró Santana.
Por último, vaticinó: “En años o meses, esos tuits formarán parte del vertedero digital, basura olvidada. Pero dentro de 100 años, cuando la gente busque los fundamentos de la lingüística, recurrirá a Chomsky. Cuando busque los orígenes de la revolución cognitiva, recurrirá a Chomsky. Cuando busque análisis de medios, recurrirá a Chomsky. Cuando investiguen la historia de la resistencia contra la guerra de Vietnam, recurrirán a Chomsky. Cuando estudien la filosofía de la mente y la naturaleza de la inteligencia humana, recurrirán a Chomsky. ¡Buena suerte intentando borrar todo eso! El legado de Chomsky es imborrable. Dentro de 100 años, nadie recordará los nombres de quienes hoy intentan cancelarlo, pero la obra y la integridad de Chomsky permanecerán intactas”.
Ojalá que el caso Epstein las lleve a replantearse su defensa de la prostitución y el porno como libertad y desarrollo de las mujeres.
Coman mierda, sinceramente.
“Todos se han vuelto locos -le respodió la investigadora bosnia Arnesa Buljušmić-Kustura-. ¿En qué mundo es tan odioso criticar a un académico que ha negado el genocidio, la misoginia, la ciencia racial y defiende a sus amigos pedófilos... como los crímenes literalmente horrendos de Epstein y compañía?“.