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Nicki Nicole llevó la música urbana al Teatro Colón en un show sinfónico con grandes invitados

​​Si en los últimos años el cruce entre la música urbana y el formato sinfónico comenzó a consolidarse como una vía de expansión artística —con algunas experiencias como las protagoni...

Nicki Nicole llevó la música urbana al Teatro Colón en un show sinfónico con grandes invitados

​​Si en los últimos años el cruce entre la música urbana y el formato sinfónico comenzó a consolidarse como una vía de expansión artística —con algunas experiencias como las protagoni...

​​Si en los últimos años el cruce entre la música urbana y el formato sinfónico comenzó a consolidarse como una vía de expansión artística —con algunas experiencias como las protagonizadas por Trueno o Yandel—, esta vez ese diálogo sumó un capítulo propio en el Teatro Colón. Allí donde la tradición impone arias y oberturas, anoche latió el pulso de una camada criada entre beats y plataformas digitales. Nicki Nicole se convirtió en la primera artista de su generación —y del movimiento urbano argentino— en presentar en ese escenario emblemático una propuesta sinfónica propia, transformando la velada en un punto de encuentro simbólico entre la tradición académica y la escena contemporánea.

Acompañada por más de 70 músicos, invitados especiales y con la dirección orquestal del músico Nicolás Sorín, las canciones de la artista se vistieron de cuerdas, vientos y arreglos, amplificando su potencia y resignificando cada verso sin perder su identidad. Una idea que ya había comenzado a tomar forma en el concierto sinfónico que ofreció en su Rosario natal en octubre de 2025, donde se presentó ante 250 mil personas y que funcionó como antecedente directo de esta versión ampliada y conceptual en el Colón. Con un espectáculo concebido como una experiencia emocional dividida en capítulos, a lo largo de la noche la artista recorrió distintos universos: la exposición pública, la memoria, la infancia, las heridas, el vacío y la reconstrucción. Cada bloque narrativo construyó una experiencia sensorial que trascendió el formato tradicional de concierto para convertirse en obra conceptual.

Sobria y moderada

Rememorando sus inicios, una secuencia en la que “Wapo traketero”, “Colocao” y “Recuerdos” adquirieron una dimensión inédita construyó la apertura del show con un tinte sobrio y moderado, que se tradujo en la cantante vestida con un traje monocromático negro, aunque sin dejar de expresar su más pura sensibilidad en cada estrofa. La noche fue tomando forma, fuerza y color recorriendo piezas de distintos momentos de su carrera como “Entre nosotros”, “Se va 1 llegan 2”, “Mala vida” y “Perdido”, que revelaron una profundidad renovada en clave sinfónica y que comenzaron a asomar una cuidada puesta conceptual con visuales, bailarines y una performance más teatral con vestuarios, máscaras y figuras simbólicas relacionadas con los astros.

“Boquitas pintadas”, el tema de Tan Biónica que reversionaron el año pasado, la hizo espejarse con su infancia y junto a “Años luz” desplegaron nuevas capas sonoras y escénicas, en una propuesta en la que es importante subrayar y hacer mención aparte a la destacable dirección de Sorín, la interpretación orquestal y las intervenciones corales - tanto de adultos como de niños- que fueron fundamentales en imprimir matices, potencia y emoción a cada momento.

Un combo de reversiones guiadas solo a piano y voz hicieron que “Otra noche” -canción que comparte junto a Los Ángeles Azules- y una poderosa interpretación del clásico “Plegarias” dieran pie a uno de los momentos más celebrados y agitados del espectáculo, cuando intervinieron los invitados de la noche. Con Milo J interpretó “Dispara” y “Alumbre”, consolidando un diálogo generacional dentro de la escena argentina; junto a Cazzu resignificó “Zona de promesas”, visiblemente emocionada y en una versión con matices folklóricos, y con Jorge Drexler compartió una delicada interpretación de “Sea”, aportando un clima de intimidad y sofisticación que reforzó la dimensión artística del encuentro.

Hacia el final, Nicki, para ese entonces vestida en un traje totalmente blanco, sacó lo ultimo de su artillería para finalizar la velada con “Mamichula” y “Parte de mí”. “Les agradezco de corazón por acompañarme en esta obra que es la búsqueda de la esencia, de volver a uno mismo”, expresó, emocionada, antes de despedirse con una gran ovación por parte del público.

En un año atravesado por su primera nominación a los Premios Grammy por su álbum Naiki, Nicki consolida un recorrido y una etapa de madurez artística que ya trasciende la escena local y la posiciona en un mapa global cada vez más amplio. El concierto sinfónico representa a una artista que dialoga con su pasado, revisita su presente y proyecta su futuro con una identidad cada vez más definida. Si el urbano conquistó el Colón, también confirmó que ella atraviesa un momento de expansión creativa y reconocimiento internacional que la ubica en una nueva dimensión dentro de la música latinoamericana.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/nicki-nicole-llevo-la-musica-urbana-al-teatro-colon-en-un-show-sinfonico-con-grandes-invitados-nid21022026/

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