Mundial 2026: Brasil goleó a Haití con un primer tiempo implacable, pero aún no alcanza para sentirse candidato
Ronaldo, Ronaldinho y Kaká están sentados en un palco, a metros de Gianni Infantino, el presidente de la FIFA. Tanta gloria, tanto fútbol del otro lado del mostrador, invita a la nostalgia. Aque...
Ronaldo, Ronaldinho y Kaká están sentados en un palco, a metros de Gianni Infantino, el presidente de la FIFA. Tanta gloria, tanto fútbol del otro lado del mostrador, invita a la nostalgia. Aquel Brasil (aquellos equipos del gigante) poco, casi nada tienen que ver con este conjunto que conduce Carlo Ancelotti. Es un grande que se despereza, que amenaza despertarse.
En Filadelfia, en el cierre de la segunda jornada del Grupo C, Brasil le ganó por 3 a 0 a Haití, un espectáculo resuelto en un tiempo. Vinicius creó un unipersonal, indispensable para lo que vendrá. Pero atención: Raphinha salió lesionado y provoca máxima atención. Sería una dolencia muscular.
El pentacampeón mundial, que empató 1-1 ante Marruecos en el debut, tenía una ocasión ideal de redimirse con un festival de goles ante el humilde Haití. Y así lo hizo, al menos, durante la primera mitad.
Haití dispuso de un amplio cerrojo: un 5-4-1 sin respiro ni falsas promesas. Le costó a Brasil resolver el misterio, hasta que Raphinha convirtió un golazo, anulado por posición adelantada. De todos modos, el desempeño del gigante era cansino, repetitivo.
Entre Matheus Cunha y Hannes Delcroix, el defensor del equipo de centroamérica, abrieron el marcador, luego de una interesante jugada de Vinicius. Y a partir de allí, ya nada fue igual.
Desatado de contraataque, se repitió la fórmula, aunque con un tanto de jerarquía: el atacante de Manchester United definió de zurda, arriba, imposible para el arquero, luego de una habilitación exquista del delantero de Real Madrid.
Brasil se liberó. Se despojó de los demonios.
La lesión de Raphinha, en el final del primer capítulo, causó revuelo: los compañeros lo despidieron como si se retirara del Mundial. Rayan, su reemplazante, tiene 19 años, mide 1,87m y juega en Bournemouth. No es lo mismo, pero tiene hambre de gloria, sangre joven, en una selección que pide a gritos un recambio.
Nunca hubo equivalencias. Y Vinicius, el dueño de la noche, resolvió el misterio (si es que lo había). Capturó un pase fabuloso de Paquetá y definió como suele hacerlo una figura mundial.
La goleada se hizo desear. Gabriel Martinelli (bombazo en el travesaño) y Endrick (un gol anulado por offside) entraron con frescura y prepotencia ofensiva.
Otra vez, el gigante no contó con Neymar, que se quedó en Nueva Jersey, donde se concentra el equipo sudamericano, para continuar con la recuperación de una lesión en la pantorrilla derecha. Hasta Lula, el presidente de la República, tomó nota de esta situación. Con una ironía directa al corazón. “Neymar ni está jugando. Es el primer convocado home office en el mundo”, aseguró el mandatario brasileño en un acto oficial en la ciudad de Belo Horizonte, al contradecir a un niño que le manifestó su admiración por el jugador del Santos.
Luego de los empates de España y Portugal frente a las modestas Cabo Verde (0-0) y Congo (1-1), a Brasil no le convenía confiarse ante un seleccionado que regresó al Mundial -no lo jugaba desde Alemania 1974-, con una digna derrota por 1-0 frente a Escocia. Cuando aceleró, se acabó todo.
“Hay que ser resiliente cuando las cosas no salen bien, no tenés que bajar los brazos cuando las cosas no salen bien. Y creo que el equipo es resiliente y va a mejorar”, sostiene Carlo Ancelotti, el entrenador, que apuntó al juego de modo global.
“Vi equipos no favoritos que juegan muy bien al fútbol, que juegan un fútbol de intensidad. Yo creo que va a ser un Mundial de intensidad, de alta intensidad”, comentó. Inmediatamente, apuntó al estilo de la selección, más pausado, de toque y sorpresa. “Sobre todo teniendo en cuenta que por ejemplo la Argentina no juega un fútbol de alta intensidad. Lo maneja muy bien, pero hay equipos que se destacaron mucho en esta primera parte peleando mucho, defendiendo muy agresivo, con mucha intensidad”, entiende.
Y fue más allá: “Yo creo que las estrellas no van a determinar este Mundial. Yo pienso así”. De todos modos, la realidad parece contradecirlo, con Lionel Messi, Erling Haaland y Kylian Mbappé, figuras en las presentaciones de la Argentina, Noruega y Francia. ¿Y Vinicius? Le puso el pecho a la adversidad, con un golazo en el gris 1-1 del choque con Marruecos y tuvo una actuación sobresaliente contra Haití.
En el comienzo del encuentro, se dio una situación atípica: la “regla de los 8 segundos”, una normativa del reglamento de fútbol que establece un límite de tiempo para que los arqueros retengan el balón en sus manos. Su objetivo es evitar hacer tiempo y dinamizar el juego. ¿Qué pasó, en este caso? Se excedió Johny Placide, el dueño del arco de Haití.
Lo mejor del partidoTomó nota Alejandro Hernández, el árbitro del partido. Y Brasil dispuso inmediatamente de un córner, pateado sin puntería por Raphinha.
Más tarde, Brasil ganó y, de a ratos, gustó. El rival no es medida, es cierto. Sin embargo, demostró que está vivo, con los ojos bien abiertos. Es candidato por su camiseta, no tanto por su juego, ni por sus figuras. Apareció una noche de Filadelfia.