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Migue y Lucy, una historia de rock: la obra para chicos y grandes que es una verdadera joyita de la cartelera

Autor, director y música: Francisco Ruiz Barlett. Intérpretes: Victoria Arrabaça, Sebastián Fernández, Faustina Pasarotti, Francisco Ruiz Barlett, Pedro Stamati, Sol Tobias. Diseño de vestuar...

Migue y Lucy, una historia de rock: la obra para chicos y grandes que es una verdadera joyita de la cartelera

Autor, director y música: Francisco Ruiz Barlett. Intérpretes: Victoria Arrabaça, Sebastián Fernández, Faustina Pasarotti, Francisco Ruiz Barlett, Pedro Stamati, Sol Tobias. Diseño de vestuar...

Autor, director y música: Francisco Ruiz Barlett. Intérpretes: Victoria Arrabaça, Sebastián Fernández, Faustina Pasarotti, Francisco Ruiz Barlett, Pedro Stamati, Sol Tobias. Diseño de vestuario: Carol Peiretti. Diseño de escenografía: Giuliano Benedetti. Diseño de luces: Samir Carrillo. Producción musical: Juan Ignacio López, Francisco Ruiz Barlett. Teatro: El Método Kairós (El Salvador 4530). Funciones: Domingo y jueves 17.30 hs. (en vacaciones, luego sigue los domingos 16.30) Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: Muy buena.

En ocasiones el teatro que no tiene límites de franjas etarias, es decir, que lo disfrutan infancias y adultos se atreve a plantear otras historias. Este tipo de obras aparecen muy de vez en cuando, logran salir del adocenamiento de las vacaciones de invierno y bajo una apariencia simple, como Migue y Lucy, una historia de rock. Este espectáculo centra su historia en unos amigos muy jóvenes, en una serie de deseos y en un cantante con muchísimos seguidores que se construye un relato profundo, conmovedor, divertido.

La escena está dividida en tres espacios: en el centro, hay un círculo de luz, una cortina y una estrella de rock (¿en pijama? signo de la doble acepción de sueño); a un costado, la habitación en la que se encuentran Migue y Lucy y detrás de ellos en un plano extradiegético, un músico real: Fran Ruiz Barlett; del otro lado, otro espacio, sillón gamer y una estrella de trap.

En poco espacio físico, los personajes armarán con inteligencia y creatividad varios lugares de ficción muy bien resueltos.

Lucy afirma que tiene un cuaderno en el que anota sus deseos, porque si no se los caza al instante, se esfuman. Y como buena amiga que es le propone a Migue alguna hoja de su cuaderno para que pueda sumar los suyos.

Se ponen a leer juntos los deseos innumerables de Lucy. Migue se burla un poco y ella le da una lección (que nos llega a todos): ¿ser policía de los deseos ajenos? Nunca.

También seremos testigos de algún deseo imposible cumplido porque el teatro y el juego todo lo pueden.

El lado B

Y nos dejan asomar al lado B del que se percibe y es -algoritmos mediante- un ícono, Neta, conviviendo un poco infantilmente con su madre. Sí, viviendo en su casa, todavía, porque no todo lo que brilla es oro.

El centro de la escena se convertirá luego en una colorida colonia de vacaciones para peces. Sí, en ese nivel de fantasía se mueven y lo hacen con mucha fluidez. Le van a pedir ayuda a Bertha (una magnífica Sol Tobías), porque al fin y al cabo tuvo una banda de heavy metal y luego una de canciones de misa y después, otra de música experimental para peces.

Ahí nos enteramos de que Migue, aunque quiere ser estrella de rock no conoce a las celebridades vernáculas. Ese es el momento en el que esta propuesta pone en escena a través de videos a Luis Alberto Spinetta, a Charly García, al Indio Solari y los escuchamos cantar.

Empiezan los cruces: el pasado que construye identidad presente en nuestra música y el de Neta que quiere renunciar a las cosas que le gustaban porque sostiene que ya no es la persona que era. Pero como ya dijimos, vive con su madre y ella intercede para que lo piense un poco más.

Las dos chicas intentan un cambio de look para Migue, pero no hay caso, a pesar de las buenas intenciones no se encuentra cómodo. En paralelo Neta, en pose, renuncia a todo lo que sea espontáneo, aunque diga que ese es su rasgo predominante.

¿Qué une a los personajes de un lado y del otro del escenario? Que Neta lanza una convocatoria para músicos noveles y las amigas de Migue envían un video con algunos detalles extra.

Alguna mano amiga colabora en el encuentro de los chicos con Neta y en ese contexto Migue confiesa que no quiere ser una estrella de rock, simplemente quiere ser él mismo. No quiere que lo aplaudan, quiere que lo escuchen. La obra no termina de esta manera, pero se evitará contar el final, porque realmente vale la pena.

Las canciones, letra y música, no solo son muy bellas, sino que son pura esperanza en estos tiempos difíciles. Es un gesto de resistencia como corresponde al verdadero rock.

Migue y Lucy, una historia de rock es una joyita de la cartelera porteña, de esas de las que uno se va cantando y con una sonrisa, creyendo que el mundo puede ser mejor.

4 stars

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/teatro/migue-y-lucy-una-historia-de-rock-la-obra-para-chicos-y-grandes-que-es-una-verdadera-joyita-de-la-nid25072026/

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