Merlín, el rey Arturo y el Santo Grial: tras siete siglos en manos privadas, sale a luz un raro documento que podría costar millones
Durante más de siete siglos permaneció lejos de museos y universidades, conservado en colecciones privadas. Ahora, uno de los manuscritos medievales más raros vinculados con las leyendas del ...
Durante más de siete siglos permaneció lejos de museos y universidades, conservado en colecciones privadas. Ahora, uno de los manuscritos medievales más raros vinculados con las leyendas del rey Arturo, Merlín y la búsqueda del Santo Grial llegará por primera vez al mercado: Christie’s lo ofrecerá el próximo 8 de julio en Londres, con una estimación de venta de entre 1,5 y 2 millones de libras esterlinas (entre 1,7 y 2,3 millones de euros). El volumen será la pieza central de una subasta de libros y manuscritos históricos que la casa de subastas define entre las más importantes de los últimos años dentro de esa categoría.
Conocido como Grial de Clermont-Tonnerre o manuscrito Lebaudy, el ejemplar fue producido entre finales del siglo XIII y comienzos del XIV, aproximadamente entre 1290 y 1310. Contiene relatos pertenecientes al llamado ciclo Lancelot-Grial, una serie de textos en francés antiguo que consolidó buena parte de la mitología artúrica: las aventuras del rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, la búsqueda del Santo Grial y la historia de Merlín, incluido su nacimiento.
El manuscrito sobresale además por su riqueza visual. Está realizado sobre pergamino, decorado con pan de oro y contiene 126 miniaturas ilustradas, entre ellas una representación poco habitual de Merlín transformado en un ciervo y escenas bélicas protagonizadas por los caballeros de Arturo.
Según Eugenio Donadoni, director de manuscritos medievales y renacentistas de Christie’s, el ejemplar podría ser el más importante entre los pocos similares que sobreviven en colecciones privadas. “Es el más antiguo y el más ilustrado”, afirmó al diario británico The Guardian, donde además destacó que el texto presenta particularidades narrativas propias.
Donadoni también explicó al medio británico que muchas ilustraciones fueron realizadas con oro bruñido, una técnica que permitía intensificar el brillo del material. Sobre el posible autor de las imágenes, señaló que el manuscrito parece obra del llamado Maestro del Apocalipsis de Lieja, un iluminador medieval anónimo cuya producción estaba asociada a encargos de gran lujo. “Debía de ser muy solicitado”, dijo a The Guardian, aludiendo al elevado costo que implicaba producir obras de ese nivel.
Los especialistas creen que el estilo visual coincide con ese taller artístico. “Tiene un estilo muy característico”, aseguró Donadoni al mismo medio, al describir rostros masculinos de mandíbula marcada y pequeños puntos rojizos en las mejillas, rasgos frecuentes en obras atribuidas al ilustrador.
Más allá de su valor material, investigadores consideran que la posible venta abre una oportunidad inédita para el estudio académico del volumen. La doctora Irene Fabry-Tehranchi, especialista en textos franceses medievales de la Biblioteca de la Universidad de Cambridge, calificó de “asombroso” imaginar que el manuscrito pudiera ingresar al dominio público por primera vez, según declaró a medios británicos. La académica señaló que el acceso institucional permitiría investigaciones más profundas sobre un objeto prácticamente inexplorado.
Eso se debe, en parte, a que el manuscrito nunca fue exhibido ni sometido a análisis exhaustivos. A diferencia de otros relatos artúricos medievales, además, algunos pasajes parecen modificar el foco habitual de las historias: en lugar de priorizar romances caballerescos, esta versión pondría mayor énfasis en la legitimidad política de Arturo, sus conflictos militares y el ejercicio del poder. Para expertos, esas diferencias muestran cómo copistas y mecenas adaptaban relatos según intereses específicos de cada época.
La procedencia del volumen también alimenta su atractivo. A lo largo de los siglos pasó por manos de aristócratas y coleccionistas hasta llegar al francés Jean Lebaudy, cuyo apellido terminó asociado al manuscrito.
Christie’s sostiene que solo existen otras dos copias completas similares en colecciones privadas. El resto de los testimonios del ciclo artúrico sobreviven en bibliotecas, museos o en forma fragmentaria.
La venta se realizará dentro de una subasta que incluirá también atlas históricos, mapas renacentistas, manuscritos medievales iluminados y cartas firmadas por figuras como Albert Einstein, Isaac Newton, Immanuel Kant y Karl Marx. Pero la pieza estrella será este relato medieval sobre Arturo y el Santo Grial, que, siete siglos después de haber sido creado, vuelve a circular en el mercado internacional.