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Max Verstappen y una aplastante primera victoria en el año después de la lluvia, el caos, el susto y las estrategias

La evolución del rendimiento y los resultados establecieron que Max Verstappen (Red Bull Racing) enseñaba una curva de crecimiento, después de un inicio de calendario enrevesado. Seis podios en ...

Max Verstappen y una aplastante primera victoria en el año después de la lluvia, el caos, el susto y las estrategias

La evolución del rendimiento y los resultados establecieron que Max Verstappen (Red Bull Racing) enseñaba una curva de crecimiento, después de un inicio de calendario enrevesado. Seis podios en ...

La evolución del rendimiento y los resultados establecieron que Max Verstappen (Red Bull Racing) enseñaba una curva de crecimiento, después de un inicio de calendario enrevesado. Seis podios en los últimas ocho episodios era un reflejo del avance del modelo R22, pero el tetracampeón expresaba su inconformismo porque su naturaleza, la de ser un animal competitivo, lo empujaba a superarse para recobrar la capacidad para ser protagonistas.

En el Gran Premio de Bahréin, que se desarrolló en Malasia, sumó su primer triunfo en la temporada tras 16 estaciones, estableció una marca personal de victorias consecutivas en las últimas 11 temporadas y logró el éxito 72 con la escudería con sede en Milton Keynes. La sonrisa que lo acompañó durante el festejo con los mecánicos y en el podio, una huella del rescate que ejecutó el equipo y rubricó MadMax.

Una victoria inobjetable que empezó a construir en las prácticas libres, solventó con la pole -también la primera del curso- y ratificó en una carrera que fue una ruleta rusa entre el clima y las estrategias. Se repuso al susto de la primera vuelta de formación, cuando el auto se quedó sin respuesta y también a una partida lenta cuando se apagaron los semáforos, al caer del primer al tercer puesto. Pero sin desesperarse demostró el potencial del coche, se recuperó frente a Andrea Kimi Antonelli y George Russell, las espadas de Mercedes, y como en 2017, la última vez que el Gran Circo se había presentado en el circuito malayo, se trepó a lo más alto del podio.

Un éxito que se demoró 666 días, desde el cierre en Abu Dhabi 2025, y que tuvo la mejor interpretación para los momentos críticos del gran premio. Largó con neumáticos intermedios de lluvia y aunque la partida fue poco feliz, el ritmo lo devolvió a la cabeza de la carrera en 13 giros, tras el ingreso del Auto de Seguridad por el despiste de Valtteri Bottas (Cadillac), lo que apuró cambios de gomas. El neerlandés optó por el compuesto blando, para pista seca. y Antonelli, por los medios. Con una maniobra imperial sobrepasó al joven talento italiano y comenzó una sucesión de récord de vueltas para estirar la brecha y marcar el pulso. Ni el ingreso del Auto de Seguridad por el abandono de Alexander Albon (Williams) y de Russell -a falta de cinco giros, determinante para la batalla por el título, porque su compañero Antonelli estiró a 84 puntos la distancia- incomodó a Verstappen, que desactivó el suspenso que generó la neutralización apenas se relanzó la carrera.

“Después de los momentos duros, el progreso que logró el equipo es increíble. Orgulloso de conseguir algo así. Estuvimos calmos en todos los escenarios, normalmente no cometemos errores, y lo demostramos”, relató Verstappen sobre el comienzo de año y este justo premio. Y agregó: “El auto no respondió en la largada, como si se hubiera quedado sin potencia, pero después hicimos una correcta elección de los neumáticos para largar con los intermedios y avanzar con los slicks”.

Verstappen cerró un círculo, después del comienzo en desventaja frente a Mercedes, Ferrari y McLaren: la jerarquía y los malabares para exprimir el auto en los momentos críticos, el valor de un piloto que hizo historia, pero que siempre aspira a la victoria y que no se silencia si el conjunto no responde. Tres carreras atrás, en Monza, calificó al RB22 como un coche de papel, por problemas de degradación y de componentes. El neerlandés renovó hasta 2030 para ganar y por esa razón presiona: el actual campeonato ya está perdido, pero el resurgimiento es un aviso para el resto de la grilla.

El resumen del GP de Bahréin

El caos del comienzo

El Gran Premio de Bahréin nunca se desarrolló con lluvia en las 21 oportunidades que se corrió en Sakhir y la mudanza a Sepang descubrió un aguacero. El atraso desmedido podía acarrear una dificultad: la visibilidad, porque a las 19.04 hora local la luz declina y es escasa. En 2009, después de la lluvia intensa y de una largada demorada, la carrera se detuvo y dio por terminada después de 31 vueltas. Aquella vez, Kimi Raikkonen intuyendo que la carrera no continuaría, apenas se bajó de la Ferrari encaró una heladera y buscó un helado y una gaseosa: el finlandés acertó con su pronóstico y el ganador resultó Jenson Button (Brawn GP), que se consagraría campeón en esa temporada.

Ahora, la actividad en la pista dio una primera señal después de los tres recorridos que hizo Dirección de Carreras en el Auto Médico para constatar las condiciones de la pista. Tras 40 minutos de demora se ensayó un procedimiento de largada, con dos vueltas de formación: un despiste ligero de Isack Hadjar (RBR) y una salida menor de Lando Norris (McLaren), más los problemas de software de los autos con motorización de Ferrari (Haas, Cadillac y los propios de la Scuderia) y del poleman Verstappen (RBR) provocó una bandera roja y los coches se detuvieron en el pitlane.

“¿A qué se debe esta detención?, preguntó Gabriel Bortoleto (Audi) a sus ingenieros, porque no hubo información oficial de la FIA sobre la suspensión del procedimiento de largada. Todo apuntó a fallas detectadas por los sensores en las unidades de potencia: motores avanzados, pero a la vez los más complejos en la historia de la F1. Más tarde circuló la versión de que un desperfecto en el marshaling system, que da información en tiempo real las informaciones a los pilotos. La FIA no ofreció una comunicación y a las 16.33 (hora local, 5.33 hora argentina) informó que diez minutos después volvía la acción.

La carrera en su versión original de largada se declaró bajo piso húmedo, por lo que debían hacerlo los 22 autos con neumáticos intermedios. Para la segunda partida se liberó y algunos equipos y pilotos arriesgaron y eligieron slicks en su gama blanda y media. En la vuelta previa, Pierre Gasly (Alpine) se despistó y volvió al asfalto. Lewis Hamilton (Ferrari) apuntó que era una movida de riesgo: la Scuderia impulsó a sus dos pilotos con gomas blandas y ambos, que largaban en las dos primeras filas, cayeron en el clasificaro y debieron remontar, pero sin chances de triunfo. Checo Pérez (Cadillac), que había apostado a slicks ingresó al pitlane y regresó a las intermedias para lluvia, al igual que Piastri (McLaren), los dos usuarios de Audi -Bortoleto y Nico Hulkenberg- y Lance Stroll (Aston Martin). La pista enseñó que aquellos que se mantuvieron con el plan inicial sacaron ventaja, porque el piso demoró en secarse y con el Auto de Seguridad en el 13er giro tuvieron la ventana para cambiar a gomas para condiciones de piso seco.

Bahréin se mudó a Malasia, donde 12 de los pilotos nunca habían corrido, y Verstappen demostró que volvió a la batalla. Antonelli hizo su negocio con el segundo puesto para soñar con el título y Hamilton completó el podio, tras una imperial remontada. Un espectáculo que se hizo extenso por el clima, pero que para la F1 cumplió con el objetivo de recuperar una de las fechas que se suspendieron por la guerra en Medio Oriente.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/automovilismo/max-verstappen-y-una-aplastante-primera-victoria-en-el-ano-despues-de-la-lluvia-el-caos-el-susto-y-nid04102026/

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