Malena Ratner: saltó a la fama con Disney, brilló en teatro con Florencia Peña y ahora protagoniza una jugada serie vertical
A sus veinte años, Malena Ratner (30) conoció la fama de la noche a la mañana de la mano de Soy Luna (2016), la novela infanto-juvenil de Disney Channel que ofició como sucesora de la también ...
A sus veinte años, Malena Ratner (30) conoció la fama de la noche a la mañana de la mano de Soy Luna (2016), la novela infanto-juvenil de Disney Channel que ofició como sucesora de la también exitosa Violetta, la ficción que lanzó al estrellato a Tini Stoessel.
Después de esos años frenéticos entre rodajes, discos de estudio y giras internacionales, Ratner tuvo que afrontar una especie de reinicio, un volver a empezar marcado por su fuerte deseo de evitar roles que la encasillaran como actriz juvenil aunque, paradójicamente, eran casi los únicos papeles que le ofrecían. Así, continuó su camino por los escenarios del teatro independiente, que ya había transitado con anterioridad; escribió su propia obra de teatro (Lo normal) durante la pandemia en búsqueda de nuevas oportunidades, participó en algunas series, hizo la película mexicana El niño Dios (2023), potenció su faceta como influencer (acumula más de 3 millones de seguidores en Instagram) y se lució junto a Florencia Peña en la adaptación teatral de Mamma mia!, donde el papel de Sophie (que en la película interpreta Amanda Seyfried) le valió una nominación a los Premios Estrella de Mar.
Ahora, la actriz es una de las protagonistas de Verdad o Shot, la ficción vertical que inauguró el lanzamiento de Shorta, la primera plataforma argentina de series para ver en el celular ideada por Armando Bo, Tomás Escobar (creador del sitio Cuevana) y el empresario tecnológico Ariel Arrieta. Se trata de un thriller psicológico con tintes eróticos que sigue a un grupo de amigos en un fin de semana que escala hacia el descontrol, exponiendo secretos, vínculos ocultos y dinámicas de poder. Bajo la dirección de Alejandro Ciancio (En el barro y El marginal), el elenco se completa con Tatu Glikman, Lautaro Rodríguez y José “El Purre” Giménez Zapiola, pareja de Ratner hace seis años y su flamante marido (se casaron en noviembre pasado).
Tráiler de Verdad o Shot-¿Cómo fue la experiencia de hacer tu primera ficción vertical?
-Es completamente distinto. Verse en formato vertical ya es diferente y actoralmente fue un re desafío porque son muchos capítulos pero duran muy poco. Es decir que cada un minuto y medio o dos pasa algo, por lo que actoralmente estás al palo todo el tiempo.
-¿Cómo se maneja esa intensidad?
-Fue duro porque además se graba bastante rápido. Teníamos que estar muy concentrados y enfocados, con todo muy ensayado para llegar al rodaje bien afilados. Grabamos todo en una semana y media, fue intenso. Para eso también fue clave que entre nosotros cuatro ya éramos amigos y compartíamos y charlábamos mucho en el hotel donde nos estábamos hospedando en Uruguay, donde filmamos. Además, estaba con mi pareja.
-Imagino que la labor de un director como Alejandro Ciancio fue fundamental.
-Tenerlo fue espectacular. Yo lo admiraba mucho y ahora que trabajé con él, lo admiro aún más, es superhumano, simple, muy profesional. Está con vos todo el tiempo para que saques lo mejor de vos y a la vez te da la confianza y las herramientas para que trabajes tranquilo.
-La historia es un thriller erótico. ¿Cambia la forma de filmar escenas de sexo en este formato?
-Por suerte tuvimos una coordinadora de intimidad, que es una figura clave. ¡No entiendo cómo hacíamos antes sin eso! Charlás la escena antes con ella, con tu compañero, con el director, hay un equipo reducido y ciertos elementos de protección. Entonces la hacés mucho más tranquila. Y Ale también fue clave porque me generó mucha confianza, me explicaba cómo iba a ser el plano. Al ser formato vertical es más difícil porque se ven más cosas y él me dejó muy tranquila y después me dijo si quería ver el resultado y darle el visto bueno. El equipo era como en cualquier serie o película que grabé, mega profesional; lo mismo con las cámaras, el vestuario. Todo era premium. Eso, para mí, es lo lindo de Shorta, que está haciendo contenidos en formato vertical pero manteniendo el estándar bien arriba.
-Con El Purre, tu pareja, ya habían trabajado varias veces juntos. ¿Cómo se encontraron en este proyecto?
-La primera vez que trabajamos juntos me acuerdo que todo el mundo nos decía: “Chau, esto es un antes y un después”, así que lo encaramos con mucho miedo, pero por suerte nos llevamos bárbaro trabajando y nos apoyamos mucho. Esta vez también la pasamos muy bien y fue divertido que estuviéramos intercambiados; yo hacía de pareja de Lauti Rodríguez y él de Tatu. Es gracioso porque fue una especie de luna de miel para nosotros, viajamos a Uruguay a grabar una semana después de nuestro casamiento.
-¿No hay celos o una actitud diferente al trabajar en pareja?
-No, cero. También nos tocó hacer escenas de sexo juntos y era loquísimo porque, por un lado, nunca voy a tener tanta confianza con alguien a la hora de hacer ese tipo de escenas, pero por el otro lado era como si estuviéramos revelando parte de nuestra intimidad. Pensaba en si la gente nos iba a mirar como diciendo “esto es real” , pero también estaba la coordinadora de intimidad para mantener el eje de que todo fuera súper pautado.
“Tuve que entender que la vida no era eso”“Soy Luna fue mi primer papel importante”, afirma Malena Ratner sobre la tira protagonizada por la actriz mexicana Karol Sevilla que regresará en julio, diez años después de su primera emisión, con una cuarta temporada y por la pantalla de Disney+. “Yo estaba en la compañía de teatro musical de Ricky Pashkus y fui bailarina en algún episodio de Violetta. De hecho, cuando estaba grabando los videos Dance Along de Violetta ya había hecho el casting de Soy Luna y el coreógrafo era el mismo. Durante los ensayos, él vino y me dijo que también estaba ensayando con los finalistas de la nueva serie, entonces yo creí que no había quedado", recuerda Ratner durante su encuentro con LA NACION.
-Pero quedaste y cambió tu carrera...
-Literal, fue un antes y un después en mi vida. Cuando te llaman de Disney te dicen: “Bueno, tenés tres temporadas, o sea, tres años de filmación, gira por Latinoamérica y por Europa, discos”. Era mucha información junta y es algo que ya no existe tener asegurados tantos años de trabajo sin parar. La experiencia fue increíble y de mucho aprendizaje, y también tuve que entender que la vida no era eso.
-Cuando terminaste la serie te habrás encontrado con otro panorama laboral.
-Totalmente, fue volver a hacer castings porque podés tener un nombre en Disney pero tampoco es que te conoce todo el mundo; justamente, el público eran chicos y jóvenes. A la vez, obviamente, estaba la desesperación de querer salir de ese universo, de no encasillarme, pero todos los trabajos que me llegaban eran de ese estilo. Por suerte era consciente de que mi laburo era así, como un electrocardiograma, y siempre abracé mucho el trabajo. A mí cuando me preguntan qué quiero hacer digo trabajar. Disfruto haciendo teatro, una serie, una película, y hoy en día tener trabajo es un montón.
-¿Cómo se maneja la frustración frente a los rechazos o la escasez de ficción audiovisual?
-Es durísimo. Si alguien encontró la fórmula que me la pase porque a veces no tenés ni idea de cuándo vas a volver a trabajar. Creo que es clave que te guste lo que hacés. Si no te gusta y no te podés acostumbrar a esta inestabilidad, estás al horno. También soy muy partidaria de hacer cosas, de buscar otras facetas. En pandemia, cuando nadie tenía laburo, me puse a escribir una obra, a producirla y a dirigirla. Eso atrae otras cosas, no hay que esperar siempre a que suceda porque si no la pasás mal. Necesitás algo para ocupar la cabeza. También trato de seguir formándome y me encanta tomar clases de actuación grupales. Para mí, la actuación es en equipo, yo me agarro mucho de mis compañeros.
-Mamma mia! también fue un proyecto importante que te dio mucha visibilidad...
-Fue un boom tremendo. Cantar en vivo era un desafío nuevo para mí y la verdad es que tengo suerte con los compañeros con los que me tocó trabajar porque ahí estuve con Flor Peña que fue una madraza y una figura clave para acompañar ese proceso. Después me tuve que bajar para hacer el regreso de Soy Luna porque no podía coordinar las dos cosas.
-¿Desapareció ese temor a quedar encasillada?
-¡Sí! Aunque al principio pensaba: “¿Cómo voy a volver a hacer este personaje que dejé en un cajón hace 10 años?”. Pero cuando empezamos a grabar todo fluyó. A mí, Soy Luna me dio toda mi carrera, o sea, gracias a eso vino todo lo que hice después. Entonces, abrazo al personaje y me encanta. Me parece muy loco ir por la calle y que todavía me griten Delfi. Claramente marcó algo en la gente y, por ende, marcó algo en mí. Lo valoro muchísimo, no reniego de eso.