Malasia: el destino del sudeste asiático con playas de ensueño, selva exuberante y culturas milenarias
Los países que forman el...
Los países que forman el sudeste asiático son 10 y atraen a los viajeros, además de por sus paisajes y cultura, por sus precios accesibles. Desde nuestras latitudes, un viaje a un destino tan lejano suele ser un picoteo por varios de ellos sin permanecer demasiado en ninguno. El punto focal de Malasia es su capital, Kuala Lumpur, pero este país, flanqueado por Tailandia e Indonesia –los más visitados de la región– tiene suficientes atractivos para recorrerlo más profundamente.
El hábito, en el que todos caemos, que afecta tu mente sin darte cuenta
Es una nación musulmana con libertad de culto y donde conviven importantes comunidades indias y chinas que practican el budismo y el hinduismo. Ese será el primer impacto visual: se ven mujeres con el velo musulmán y otras con el bindi rojo en el entrecejo. En el siglo XV, el país estaba conformado por sultanatos islámicos; luego fue colonia portuguesa, holandesa y, después del siglo XVIII, británica, cuando llegaron muchos trabajadores desde China e India. Los inmigrantes trajeron sus recetas y su religión y sumaron una capa geológica a la identidad del país.
Si bien la mayoría arriba a Kuala Lumpur, una alternativa para quienes vienen viajando desde Tailandia es llegar a la isla Langkawi, a 57 kilómetros de Ko Lipe en Tailandia. Su nombre proviene de dos palabras malayas: helang que significa águila, y kawi que significa marrón rojizo, y alude a un águila endémica de la isla que tiene su monumento de 45 metros en la Plaza del Águila. El atractivo principal son sus playas, ya sea la concurrida Pantai Cenang, donde están permitidos los deportes acuáticos, o la desierta Pantai Kok, pero la isla tiene otros sitios interesantes. Uno es el teleférico donde se ven los primeros tigres de peluche sobre los techos de las tiendas de souvenir y restaurantes de la base. No se trata de un homenaje al tigre de la Malasia, sino que es lo único a lo que temen los confianzudos monos, siempre alertas a llevarse cualquier cosa que parezca comida. Existen dos tipos de monos, los macacos, que pueden ser agresivos, y los simpáticos y tímidos lutungs de pelaje negro y ojos y boca blancos.
En 20 minutos el teleférico asciende 700 metros y desde la cima se entiende la geografía de la isla. Allí nace un puente de 125 metros para ver desde arriba la selva tropical.
Langkawi es rica en mitos y leyendas. Cada laguna, montaña o cascada es explicada con una historia de hadas y gigantes. La mejor manera de conocerlos es visitando el Dream Forest, una experiencia inmersiva nocturna. Como en la película Avatar, el bosque se va iluminando y aparecen proyectados en 3D los gigantes Mat Chinchang y Mat Raya, que en su lucha se convirtieron en las montañas que llevan su nombre. También aparece la princesa Mambang Sari, que dio origen a la isla de Dayang Bunting, frente a Langkawi. La Villa del Árbol es un bar construido en lo alto de un ficus de cien años.
Malasia es parte del anillo de fuego, por lo que los tsunamis son una amenaza latente. Los manglares son una barrera natural y así lo explican en la visita al Geoparque Kilim de la Unesco donde, botas de goma mediante, los visitantes caminan entre las raíces y plantan nuevos ejemplares.
La cultura peranakánA 119 kilómetros al sur está Penang, Patrimonio de la Humanidad desde 2008, una isla completamente diferente. Ya no se escucha el canto del muecín llamando a la oración como en Langkawi, sino que se ve el humo de incienso saliendo por las puertas de los templos budistas. Penang fue fundada en 1786 por la Compañía Británica de las Indias Orientales. Por ser un puerto estratégico, se convirtió en una de las ciudades preferidas por los colonos británicos. Y por eso iglesias protestantes y la arquitectura colonial británica se mezclan con templos budistas y carteles en chino.
Penang es también el enclave principal de la cultura peranakán, que significa descendiente en malayo. Así se llamó a los hijos de los primeros inmigrantes chinos casados con locales, conocidos también como babas y nyonyas. Aquellos chinos que llegaron a Penang, pero también a Malacca, en Malasia, y Singapur, tomaron lo mejor de los malayos y de los británicos para crear esta cultura nueva.
La Mansión Pinang Peranakan, construida a fines del siglo XIX, es un museo y el mejor lugar para entenderla. La casa que perteneció a Chung Keng Kwee, un rico baba, tiene dos pisos y varias salas con más de mil piezas de antigüedades y objetos de colección que muestran el estilo ecléctico y revelan la aspiración occidental de los peranakán: entre paneles chinos hay azulejos ingleses y herrajes escoceses.
Muy cerca, en las calles Armenia y Ah Quee, puede verse el arte callejero que combina murales con objetos, como Niño con moto, donde la moto es real y el niño está pintado. A la hora de almorzar, los locales adoran los patios de comidas con propuestas de todo el sudeste asiático. Es clave pedir ta pedás (sin picante, en malayo), porque lo que para ellos es un picante suave es alto para los occidentales.
La Penang Hill es una colina de selva tropical declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco. Se llega con un funicular hasta el mirador con vistas panorámicas de la ciudad, la selva y el mar. Varios senderos de distinto grado de dificultad y extensión llevan a cascadas y lagunas para apreciar los miles de especies de plantas, muchas de ellas florales, que van tapizando de colores la ladera. Helechos XL, flores carnívoras y orquídeas rarísimas son aprovechadas por mariposas y más de cien variedades de pájaros, además de civetas, ardillas y los inclasificables colugos, que nadie sabe si pertenecen a la familia de los monos o de los murciélagos. Los monos son mayoría, pero hay que mirar para arriba si uno se para bajo un árbol, porque les encanta orinar a los turistas. Dentro de Penang Hill está The Habitat, un circuito con pasarelas colgantes y hamacas que invitan a la contemplación.
La última de las atracciones de Penang son los Muelles de los Clanes, villas de pescadores construidas por inmigrantes chinos sobre el agua. Cada muelle lleva el nombre de un clan. En el recorrido por sus calles flotantes se ven los altares budistas en el frente de las casas.
El tigre de Taman NegaraEl Parque Nacional Taman Negara está en el centro del país. Allí vive el tigre de la Malasia que Emilio Salgari hiciera famoso en sus novelas de Sandokán. La manera más segura de visitarlo es llegar hasta el centro de visitantes y hotel Taman Mutiara, el único dentro del parque nacional. Sencillas cabañas de madera, limpias y con el imprescindible aire acondicionado, donde guardaparques organizan las excursiones: caminata por la selva y canopy, visita a una tribu de cazadores y paseo en bote hasta una cascada.
El centro está en la intersección de los ríos Tembeling, de aguas marrones y turbias, y el Tahan, casi negras y transparentes. El guía lidera la caminata por la selva sobre una estrecha plataforma de madera. Cada tanto se detiene frente a una planta y explica, a pesar de las atronadoras chicharras que lo hacían casi inaudible, las propiedades neurotóxicas que usan para cazar o la hoja gigante y seca que doblan y usan como bolsa.
El camino asciende 980 metros por la colina Teresek hasta un mirador desde donde se aprecia el valle y el serpenteo oscuro del río Tahan. A pocos metros está la Canopy Walkway, “el puente colgante más largo del mundo”, de 530 metros de largo y a 40 metros del piso.
En el parque nacional vive la tribu nómade de cazadores batek. Habitan unas casillas hechas con hojas de palmera y tronco junto al río y comparten un área común donde los hombres preparan las cerbatanas y los dardos paralizantes con los que cazan pequeños mamíferos.
Botes angostos y largos que son troncos ahuecados bajan las aguas oscuras del río Tahan con algunos rápidos. El río es estrecho y los enormes árboles de bungur, gapis y melembú están muy cerca. El más grande es un tualang de 65 metros y 130 años. De pronto se hace piscinas perfectas para el chapuzón antes de emprender la vuelta entre las rocas.
Las PetronasLa capital tiene un antes y un después de 1992, cuando el primer ministro Mahathir Mohamad quiso empujar el país a la modernidad levantando un edificio icónico. Llamó a un concurso internacional y el ganador fue César Pelli, que ya era un arquitecto de renombre mundial. Pelli ganó el concurso porque estudió la cultura malaya y pensó un diseño basado en la estrella de ocho puntas utilizada en el islam, que representa la unidad, la armonía, la estabilidad y la racionalidad.
Las Petronas se inauguraron en 1998 y fueron el edificio más alto del mundo durante seis años. Dos torres de 88 pisos y 425 metros, unidas por un puente en el piso 42. Si bien le robaron el puesto otros edificios, conserva el título de las torres gemelas más altas del mundo.
El nombre es el acrónimo de Petroliam Nasional Berhad (Petróleo Nacional Limitada) y están destinadas en un 90 por ciento a oficinas de la mayor empresa estatal. Están ubicadas en el Kuala Lumpur City Center, un máster plan conocido por sus siglas KLCC, donde también hay un parque con fuentes de aguas danzantes, shoppings, hoteles y edificios de oficinas y departamentos.
La ciudad entera gira en torno de las hipnóticas Petronas que brillan de acero y vidrio de día y de noche. Se puede visitar el piso 41, donde está el puente, cuya función no es solo permitir la circulación entre ambas torres, sino dar una vía de escape en caso de incendio. En el piso 86 hay una maqueta de todo el complejo, videos de la construcción y entrevistas al primer ministro Mahathir.
Las comunidades india y china tienen su Little India y su China Town con sus supermercados, negocios, templos y restaurantes para ir a comer. Inspirador de novelas legendarias, Malasia es el tigre del sudeste asiático.
PaseosDream Forest. Experiencia inmersiva nocturna en el bosque para conocer los mitos y leyendas. Abierto todos los días menos los miércoles, desde las 19 hasta 00. Entrada: US$ 14 adultos.Kilim Geoforest. Bosques de manglares, fósiles de un millón de años, islas y playas, increíbles cuevas. Ingreso gratuito.Pinang Peranakan Mansion. Abierto todos los días de 9.30 a 17. Entrada: US$5.Penang Hill. Abierto todos los días de 6.30 a 23. Entrada: US$ 3,5 mayores de 13 años.Torres Petronas Kuala Lumpur City Centre. Abierto de martes a domingo de 9 a 21 (último ingreso 20.30). Mayores de 12 años, US$20.GastronomíaJalan Alor es un mercado callejero de puestos de comida de todo Asia sobre la calle Jalan, en el barrio Bukit Bintang, a 20 minutos a pie de las Petronas. Abre a las 18 y cierra a la medianoche. Los platos típicos e imperdibles son nosi goreng; arroz frito con chiles y una salsa de soja dulce. Laksa, una sopa especiada de tallarines con tofu, especias y chiles. Satay, brochetes de carne de cerdo o vaca o pollo, asados a la parrilla, con una salsa picante. Roti Canai, un pan chato y redondo elaborado con harina, huevo, agua y ghee. Tandoori chicken, pollo marinado en yogur y especias, y cocinado en un tandoor (típico horno indio).