Lucía Scarpa: la chef privada que conquistó a los futbolistas, el fenómeno en redes y el límite que nunca cruza con sus clientes
Con millones de visualizaciones en redes sociales y una agenda cada vez más llena de futbolistas, músicos y figuras públicas, Lucía Scarpa se convirtió en una de las chefs privadas más virale...
Con millones de visualizaciones en redes sociales y una agenda cada vez más llena de futbolistas, músicos y figuras públicas, Lucía Scarpa se convirtió en una de las chefs privadas más virales del país casi sin proponérselo. Todo empezó cuando decidió subir a TikTok algunos platos que preparaba para un artista, sin imaginar que ese contenido terminaría abriéndole la puerta a un universo que hasta entonces parecía reservado para otros mercados.
Hoy, nombres como Wos, María Becerra, Thiago Almada, Nicolás Tagliafico o Marcos Acuña aparecen asociados a su trabajo. Pero detrás de la exposición, la rutina de Lucía está lejos del glamour: supermercados, cocinas desconocidas, jornadas de seis horas y un auto cargado de bowls, sartenes y hasta un horno portátil “por las dudas”.
“Creo que cuidándome como me cuido es parte de que me vaya bien”, asegura Lucía, que evita pedir favores, no acepta canjes y cuida especialmente la privacidad de las familias para las que trabaja. Incluso cuando tiene permiso para mostrar algo, prefiere mantener ciertos límites.
Aunque define este presente como “el trabajo de sus sueños”, también reconoce el desgaste físico que implica el ritmo diario. Dolores de espalda, poco descanso y la necesidad de empezar a bajar un cambio conviven con un objetivo más grande: algún día abrir un lugar donde toda la gente que la sigue pueda probar su comida.
En esta charla con Mai Pistiner, Lucía Scarpa habla sobre cómo llegó al mundo de las celebrities, qué aprendió trabajando en casas ajenas y por qué todavía sigue sintiendo nervios antes de tocar el timbre de cada nuevo cliente.
¿Alguna vez te buscaste en ChatGPT?
No. O sea, me busqué en Google y sí me aparecen notas o quién soy, pero no, nunca me busqué.
Bueno, ¿querés saber lo que aparece?
Por supuesto.
“Hoy es una de las chefs privadas más virales del país. Su trabajo consiste en ir a domicilio y preparar menús personalizados según los gustos, objetivos nutricionales y rutinas de cada cliente. Entre los nombres con los que más se la asocia aparecen Wos, María Becerra, la China Suárez, futbolistas como Nicolás Tagliafico y otros”. Por ahora la pegó.
¿Qué agregarías?
Creo que dijo todo. De la chef más viral no sé si eso, pero bueno, sí, hoy en día me está yendo bien en las redes.
Lograste posicionar este título que en Estados Unidos estaba muy instalado, el de chef privada de celebrities, y acá en Argentina nadie lo había agarrado hasta que llegaste vos.
Es verdad. Quizás la gente piensa que lo busqué. Vi un video de un chico de marketing que decía “mirá el marketing que hizo esta chica”, y no hice nada. Solamente vi que era muy groso lo que estaba viviendo con Wos, que me habían contratado como chef privada, y dije “bueno, lo subo a TikTok”.
Yo en TikTok subía challenges y bailecitos, como todos hacíamos en 2020. Subí un par de fotos diciendo que era chef de un músico, ni siquiera dije para quién, y ahí se viralizó.
¿Pediste permiso? ¿Cómo fue?
No. Cuando subí el primer video, que era un carrusel de fotos de los platos, no pedí permiso porque no se veía nada y solamente decía “un músico”. Cuando me saqué una foto con Wos sí, obviamente pedí permiso para subirla.
Quizás ellos no se imaginaban que se iba a viralizar tanto y todo lo que iba a generar esa foto. Pero mejor también que me dejaron porque hoy en día muchos dicen “es mentira, mirá si le va a cocinar a María Becerra”. Entonces cuando tengo fotos puedo demostrar que es real lo que estoy viviendo.
¿Le seguís cocinando a María Becerra?
Hoy en día no, porque tienen todos una vida muy movida, más los artistas que los futbolistas. Los futbolistas quizás tienen contrato por tres años y se quedan acá, pero los artistas van y vienen, giras, etcétera. Así que por el momento hicimos un parate.
¿Figuras públicas que me puedas nombrar?
Hoy en día le cocino a Marcos Acuña, de River y de la selección. Hace como dos años que estoy con ellos y ya siento que son parte de mi familia. Después vinieron varios de la selección: Thiago Almada, Tagliafico. También le cocino a jugadores de San Lorenzo, de Boca.
Vino Nathy Peluso en un momento y me pidieron que le cocine.
Me imagino que las necesidades nutricionales entre un futbolista y un artista son distintas, ¿o es más una interpretación nuestra?
Es medio lo mismo. Por ejemplo, María Becerra entrena un montón y tiene ensayos, entonces es una dieta bastante parecida para todos. Hay futbolistas que sí me pasan el número del nutricionista y hablo directamente con él sobre porciones y lo que tienen que comer. Quizás es mucho más estricto.
Bien, contame cómo es la rutina. ¿Cómo empieza tu día?
Me levanto, voy primero al gimnasio, aunque no parezca entreno mucho todos los días. Después voy al súper. Mientras estoy en el gimnasio le mando un mensaje al cliente y le pregunto si necesita algo en especial del supermercado.
¿Con quién hablás?
Depende quién sea. Hay algunos con los que hablo con la mujer, otros con el jugador, con María Becerra hablaba con la asistente. Les pregunto si necesitan algo, hago la lista y voy a la casa. Cada vez estoy más canchera en la cocina y cuando ya conozco una, me manejo mucho más fácil.
¿Y cuánto tiempo estás?
Depende de la casa y de cuánta gente haya, pero un aproximado de cinco o seis horas.
¿Siempre es en la casa de la persona?
Depende. Con María Becerra cocinaba en mi casa y se lo mandábamos con un chofer. Quizás prefería que yo no vaya a su casa.
¿Cómo fue esa primera vez? Porque vi una nota tuya de hace un año donde dijiste “mi sueño es llegar a un jugador de la selección”. Y llegaste a varios…
Igual cada vez me sorprendo más con todo lo que estoy viviendo hoy en día.
¿Cómo es llegar a la casa de un jugador de la selección?
Voy con nervios. Muy nerviosa. Ahora que le cociné a Thiago Almada también. Antes de ir digo “ya me quiero ir”, pero después cuando estoy ahí digo “no era tan terrible”. La paso bien.
Me dan nervios porque no los conozco, no me conocen, no conozco la cocina. Pienso: “¿tendrán todo? ¿Tendrán sartenes?”. Me pasó una vez llegar a una casa y el jugador vivía solo. No tenía nada. Solamente dos platos.
¿Y no te avisó?
No, yo tampoco pregunté. Lo di por hecho. Desde ahí entendí que tenía que estar equipada en el auto. No sabés lo que es mi baúl: tengo bowls, sartenes, hasta un horno.
¿Y llegás y seguís sintiendo “permiso, puedo ir al baño” o ya te soltás?
No, trato todo con mucho respeto. Quizás por eso también confían en mí. Les pido solamente que me guíen sobre dónde están las cosas: tablas, fuentes, sartenes, hornos.
Me pasó de estrenar hornos en casas y que me digan “yo nunca lo usé”. Ya tengo un máster en usar hornos nuevos sin saber cómo funcionan.
¿Y estás viviendo situaciones extraordinarias? ¿Te pasa de estar cocinando y que aparezca otro jugador?
Sí, sí. A veces le mando mensajes a mi novio. Una vez fue un jugador de Boca y yo no sabía quién era. Me pide que le mande una foto y le digo: “gordi, no puedo pedirle una foto”.
Eso te iba a decir porque tu marca personal cruza tu expertise en la cocina, pero también el hecho de que le cocinás a celebrities y gente muy conocida. ¿Hay algún punto en el que frenás y decís “no voy a pedir una foto”?
Sí, sí. Bueno, a Thiago le pedí una foto porque dije “quizás nunca más lo vuelvo a ver”. Con toda la vergüenza del mundo. Aparte yo me moría, pero sí, mucha gente me manda mensajes tipo “pedile un saludo a tal” y no. O hinchas de Boca que me dicen “Lu, conseguime entradas para la cancha”. No, no hay manera. Creo que cuidándome como me cuido es parte de que me vaya bien como me va.
Porque podría ser mucho más zarpada y decir “pasame una foto”, “me hacés un saludo”, pero ya pasás ese límite de lo que es ser chef privada.
@scarpaluluUn dia conmigo siendo chef privada de un jugador del Atletico Madrid💪🏻❤️
♬ Modern city pop, fashion, Vlog(1430789) - Loquat MusicY además son personas que te pagan, no es canje. ¿Nunca te hablaron de perfiles para hacer canje?
Sí, una vez una actriz me escribió y me aclaró explícitamente que era canje.
¿Y vos qué le dijiste?
“No trabajo de esa manera”. Mirá si me voy a romper la espalda seis horas con todo lo que conlleva, teniendo además un montón de gente que quiere que le cocine. No, gracias.
¿Tu precio va cambiando según la persona o tenés un fee estable?
Cuando me preguntan cuánto cobro, tengo un presupuesto que armo en base a dónde viven, porque algunos viven muy lejos y otros cerca. Yo vivo en Microcentro y hay clientes que viven en Puerto Madero y otros en Ezeiza. También depende de cuántas personas son. No es lo mismo cocinarle a una persona que a una familia enorme. Hay una casa donde cocino para un montón de gente: dos niñeras, dos empleadas… no sé, ocho o diez personas. Ahí sí tardo bastante más.
Y por respeto a tu trabajo no te voy a preguntar cuánto cobrás, pero para tener una idea: ¿es más caro que salir a comer a un muy buen restaurante?
Sí, porque además yo les cocino para toda la semana. Es algo exclusivo, no todos tienen una chef privada.
Pero todos podemos soñar con tener una.
Obvio.
¿Sería más caro que pedir delivery de un lugar premium?
Sí, sí. Pero aparte yo cobro mis honorarios y viáticos, y además les presento el ticket de compra. Ellos pagan la materia prima. Y comprar para toda la semana es un número.
Igual no me zarpo, no es que digo “llevemos este queso carísimo”. Pero sí compro carne de la mejor calidad posible porque ellos están acostumbrados a eso. Muchos vivieron afuera y ya tuvieron chefs privados, entonces tengo que estar a la altura.
Si me piden una picada, por ejemplo, no compro el jamón crudo más barato. Compro el premium, el que viene de España.
¿Alguna vez te ofrecieron viajar con la familia o con algún futbolista?
Sí, me lo dijeron. Tipo “la próxima te llevamos de vacaciones”. También me llegó una oportunidad para trabajar afuera con un jugador del Atlético Madrid. Al final no se dio, pero me habían llamado para ir un mes y cumplirles el sueño a las hijas que querían tenerme cocinando allá.
¿Cómo es la dinámica con el menú? ¿Vos mandás opciones? ¿Ellos te piden cosas?
Depende mucho del cliente. Hay algunos donde estoy en contacto con la nutricionista y le paso el menú para que lo apruebe. Si, por ejemplo, pongo chipá, me preguntan con qué queso lo hago y me sugieren opciones más saludables.
Igual yo hice un curso de nutrición y cocina en el Gato Dumas mucho antes de dedicarme a cocinarle a futbolistas, y hoy todo eso me sirve muchísimo.
¿Y cómo armás el menú semanal?
Depende. Hay algunos con los que tengo libertad total y otros donde todo tiene que estar aprobado por la nutricionista.
La mayoría de las veces voy una vez por semana. Tengo un cliente con el que trabajo hace dos años y voy dos veces.
¿Te pasó alguna vez que te dijeran “esto no me gustó”?
Sí, pero lo entiendo perfecto. Yo tuve un restaurante, entonces entiendo que mi gusto no es el mismo que el tuyo. A mí me puede gustar la canela y a vos parecerte horrible. Prefiero que me lo digan antes de volver a hacer algo que no les gustó.
Ahora, hablando de comida, me parece espectacular que seas vegetariana y que no pruebes la carne, pero que tu lomo y tus empanadas sean famosos.
Sí, es bastante loco. Pero bueno, trabajo muchísimo con carne porque para los jugadores de fútbol la proteína es clave.
¿Cómo es un menú semanal típico de un futbolista?
Depende mucho de la familia. Hay casas donde el jugador y la mujer se cuidan muchísimo, pero también hay hijos y entonces aparecen milanesas fritas o empanadas porque los chicos quieren eso. El jugador quizás come súper saludable, pero igual hago papas fritas o cosas más “permitidas” para los nenes.
Por ejemplo, mañana voy a una casa donde siempre me piden lo mismo: tartar de salmón, ensaladas de todo tipo, carne con verduras, pollo con hidratos. Siempre tiene que haber proteína, hidrato y verduras.
También dejo snacks saludables. Hay un jugador al que le encantan unas pepas de harina de almendras que hago, entonces le relleno el frasco. También crackers de harina de almendras para acompañar las comidas.
Para los nenes sí hago cookies o cosas más divertidas, pero tratando de hacerlas un poco más saludables.
¿Te pasó alguna vez que fuiste a trabajar a la casa de un celebrity y decidiste no volver por cómo te sentiste?
No, que me acuerde, no. Por suerte siempre tuve muy buenas experiencias.
Sí trabajé dos meses con una familia. Antes estaba con otra pareja, pero justo se iban de vacaciones un mes y yo necesitaba ocupar ese día. Les dije: “si a la vuelta lo tengo libre, obviamente se los ofrezco”.
¿Y buena onda?
Sí, re. Creo que justo estaba grabando una serie, entonces mucho no la veía, pero un amor. Y también el trato con sus hijos me pareció hermoso.
¿Qué te dicen tus familiares o amigos sobre tu trabajo? ¿Qué es lo primero que te preguntan?
Mi familia está actualizada todo el tiempo. “¿Alguna novedad nueva? ¿Alguien nuevo te habló?”. Y me llegan un montón de propuestas de jugadores que quieren que les cocine. Después mis amigas preguntan si hay algún chisme, pero no, no tengo chismes.
¿Hubo algún celebrity que te dijera “prefiero que no saques fotos ni digas que trabajás conmigo”?
No, creo que no. En general hay buena onda con eso, aunque sí obviamente con no decir dónde viven. Igual yo nunca diría dónde viven. Me cuido mucho. Aunque me dejen grabar, trato de que no se vea nada personal, ni fotos, ni detalles de la casa. Edito mucho los videos para eso.
¿Cómo gestionás tu día? Porque son cinco o seis horas cocinando, más redes sociales, más marcas. No me dan los cálculos.
Este año estoy tratando de dejarme un día libre en la semana, aunque no sé cuánto me va a durar. Porque si no termino trabajando todos los días. Los sábados generalmente los uso para grabar contenido. Estoy tratando de priorizar un poco mi salud y decir que no a algunos trabajos.
¿Y te genera ansiedad generar contenido para redes?
Sí, obvio. Porque los videos de chef privada sé que se viralizan, pero cuando es contenido con marcas es distinto.
Yo igual subía contenido antes de ser conocida. Lo hacía porque quería, como manifestándolo. Cuando volví de trabajar afuera dije “me encantaría hacer contenido para redes”, sin entender todavía cómo funcionaba ese mundo. Y hoy me encanta.
¿Te acordás del primer video que subiste?
Sí. Cuando trabajé con Wos yo solamente sacaba fotos de los platos. Después me llamaron una vez más y ahí dije “bueno, grabo el emplatado”. Era totalmente distinto igual el día a día porque yo iba todos los días a cocinar.
Después, cuando se viralizó ese video, me contactó un jugador de fútbol y dije “bueno, hago un video de un día conmigo siendo chef privada de un jugador”. Y ahí explotó todo.
¿Cómo te imaginás de acá a cinco años? Porque también hay un límite físico: tu día tiene 24 horas.
Sí, total. No sé si voy a seguir haciendo esto exactamente igual. Hoy siento que encontré el trabajo de mis sueños. Todo lo que estoy viviendo todavía me sorprende. Pero también me gustaría que toda la comunidad que me sigue pueda probar mi comida. Mucha gente me dice que haga algo exclusivo, pero yo no quiero eso. Quiero que todo el mundo pueda comerlo. Entonces quizás en cinco años me imagino con un restaurante.
Y también hay algo físico que se pone en el medio: la espalda.
Sí, me duele muchísimo la espalda. Hace dos años alguien me dijo “cuidate la espalda” y ahora lo entiendo. Ya empecé con masajes y todo. A veces termino con dolores de cabeza terribles por estar muchas horas parada, sobre todo cuando las cocinas tienen mesadas bajas. También cargar bolsas influye mucho.
Para cerrar: hay muchísimos cocineros en redes que sueñan con estar en tu lugar. ¿Qué les recomendarías?
Ser auténticos. Yo me muestro como soy. Siempre digo que soy una simple chica. Llego a mi casa y no me hago un avocado toast. Me hago unas galletitas con mermelada y listo. Siento que toda mi carrera se construyó siendo yo misma. Todo mi entorno siempre creyó en mí y creo que eso es lo más importante: ser vos mismo.