Luces amarillas para el trigo de la campaña 2026/27
Las perspectivas del trigo 2026/27 no son tan favorables como las del año pasado. Una proporción de la superficie apta para el cultivo –principalmente el este de la región pampeana- aun no rec...
Las perspectivas del trigo 2026/27 no son tan favorables como las del año pasado. Una proporción de la superficie apta para el cultivo –principalmente el este de la región pampeana- aun no recargó los perfiles de manera satisfactoria y el incremento de precio de los fertilizantes es un misil devastador en los costos del cultivo.
Economía circular: el modelo del Estado líder en Brasil que transformó el campo
Así, las primeras cuentas del cereal aparecen muy ajustadas. Un productor del sur de Buenos Aires analizaba recientemente esta situación y, según sus cálculos, si lograra un rendimiento de 45qq/ha y pudiera vender la producción a los precios que hoy se ofrecen a cosecha -215US$/t- el ingreso neto sería 725US$/ha si se descuentan los gastos de comercialización y cosecha.
A ese monto deben detraerse, en primer lugar, 190US$/ha correspondientes a las dosis corriente de fertilizantes nitrogenados y fosfatados considerando los valores actuales de mercado (aproximadamente 800US$/t para urea y 930 para fosfato). Luego se deben agregar 25US$/ha de pulverización, 60 siembra, 45 de semilla, 40 de herbicidas, 4 de insecticida, 30 de fungicidas y 25 de seguro. En total, estos conceptos suman 419US$/ha.
Si a esos 419US$/ha dólares se le suma la mitad del costo de arrendamiento correspondiente a una rotación trigo–soja —estimado en 180US$/ha— el costo total del cultivo ascendería a 599US$/ha. Este importe se debe comparar con el ingreso de 725US$/ha. Se trata de una ecuación ajustada, que exigiría un muy buen desempeño del cultivo de soja de segunda para que la secuencia resulte rentable en función del capital arriesgado.
En este contexto de márgenes estrechos, el costo de los fertilizantes adquiere un peso determinante: representa el 26% del ingreso neto en el modelo considerado. Ni hablar si los precios del trigo al momento de la cosecha resultaran inferiores a los 215US$/ha utilizados en este cálculo; el resultado económico del cultivo sería negativo. Obviamente, falta mucho para la siembra, el escenario internacional e interno puede cambiar y, además, los cálculos finales pueden variar según planteos técnicos, escala, momento de compra de insumos y venta de la producción. Pero el año pasado el trigo circuló con luces verdes; en 2026 se topa con luces amarillas en el semáforo del cultivo, con riesgo de pasar a rojas si se cometen errores en su conducción agronómica.