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Los riesgos de la agresividad presidencial

El Presidente Milei completó un fin de semana descontrolado mostrando una inestabilidad emocional tan recurrente como impropia de su responsabilidad. El sábado 25 incumpliendo las normas m...

Los riesgos de la agresividad presidencial

El Presidente Milei completó un fin de semana descontrolado mostrando una inestabilidad emocional tan recurrente como impropia de su responsabilidad. El sábado 25 incumpliendo las normas m...

El Presidente Milei completó un fin de semana descontrolado mostrando una inestabilidad emocional tan recurrente como impropia de su responsabilidad.

El sábado 25 incumpliendo las normas más elementales de la diplomacia desató una crisis en la relación bilateral con Brasil al participar del lanzamiento de la campaña de Flavio Bolsonaro, principal candidato opositor al actual presidente Lula da Silva, a quien en su desaforado discurso agredió de manera irresponsable.

Al día siguiente, luego de la apertura de la muestra anual de la Sociedad Rural, en una entrevista radial en el lugar vio pasar a un exfuncionario del gobierno del expresidente Eduardo Duhalde y ante la actitud indulgente del “periodista” que lo entrevistaba y la sonrisa, complaciente y vergonzosa del presidente de esa institución, lo agredió a él y al gobierno del que fue parte con la violencia que acostumbra y que, lamentablemente muchos dirigentes y comunicadores al límite de la indignidad, le han permitido. Lo trató de “ladrón” y de arruinar el país “con Duhalde y toda su banda”.

No me voy a detener aquí, más allá del lógico rechazo, en el agravio al presidente del país hermano y principal socio comercial porque me excede y las consecuencias dramáticas que ha desatado en la relación bilateral me eximen. Tampoco lo haré, aunque repudio abiertamente, al que inmerecidamente le propinó al “Vasco” de Mendiguren porque bien lo hizo el Frente Renovador.

Elijo ocuparme de sus dichos respecto a “Duhalde y toda su banda” porque me involucra y no quiero con mi silencio permitirle otra de sus tantas afirmaciones desmedidas e injustas. Siento orgullo de haber sido Secretario de Hacienda de la Nacion en el gobierno del expresidente Duhalde, un hombre de Estado con prácticas políticas basadas en el diálogo y el consenso. Un presidente designado por la Asamblea Legislativa en medio de la crisis de diciembre de 2001 que se apoyó en la Mesa de Diálogo Argentino y construyó junto a otro gran demócrata el ex Presidente Raúl Alfonsín un acuerdo parlamentario que puso una red de contención a la profunda inestabilidad política, institucional, económica y social que desató el colapso de la convertibilidad y la renuncia del presidente De la Rúa. Sobre ese apoyo, un gabinete idóneo y no exento de dificultades, en poco menos de un año y medio sentó las bases de una nueva organización económica que dió inicio a una etapa duradera de crecimiento económico, estabilidad y mejora social.

Así, en 2003, el PBI creció por encima del 8% , la inflación anual estuvo por debajo del 4% y el desempleo cayó 9 puntos en relación al del inicio de 2002.

En otro orden, se recuperó el superávit del balance comercial externo, las reservas internacionales aumentaron y el superávit fiscal primario estuvo en torno a los 3 puntos del PBI. Este último resultado se alcanzó luego de poner en marcha el Plan Jefes y Jefas de Hogar que cubrió necesidades básicas a 2 millones de hogares de desocupados con hijos menores de edad o discapacitados.

Por otra parte, en el plano institucional, sin especular con la posibilidad de presentarse como candidato luego de completar de manera interina el mandato que concluía en diciembre de 2003, se autoexcluyó y llamó a elecciones para el ultimo domingo 27 de abril.

En esa elección, no hubo ganador en primera vuelta, se canceló el balotaje porque Carlos Menem el más votado se retiró y Néstor Kirchner quedó consagrado presidente por haberlo sido en segundo término. Duhalde renunció y dejó al presidente electo la mejor herencia económica desde el regreso de la democracia y un país con muchos problemas pendientes de solución pero estabilizado y en marcha.

Así la historia real, señor presidente Milei. Usted siempre la fragmenta y distorsiona a gusto. Entiendo que estaba entusiasmado en un ámbito propicio cuando dijo lo que dijo. Lamentablemente, una vez más agredió y mintió.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/agresiones-y-mentiras-del-presidente-nid28072026/

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