Los intendentes del PJ que afrontarán un recambio inédito si es que la ley de reelecciones no se revierte
Si la Legislatura de la provincia de Buenos Aires no revierte la prohibición de ...
Si la Legislatura de la provincia de Buenos Aires no revierte la prohibición de las reelecciones indefinidas para intendentes, el peronismo afrontará en 2027 un recambio inédito en varios de los municipios bonaerenses que constituyen el corazón de su fortaleza electoral.
La Matanza, Quilmes, Almirante Brown, Merlo, Moreno, Florencio Varela, Tigre, Morón, Avellaneda, José C. Paz, Esteban Echeverría y Escobar integran el lote de los puntos más densamente poblados, calientes y determinantes que, salvo un cambio en las reglas de juego que aún son objeto de negociaciones, deberán entrar “en sucesión”.
En distritos moldeados en torno a la concentración del poder, la sucesión ya pone en carrera a familiares, delfines políticos y dirigentes históricos, mientras varios intendentes se instalan en la competencia por la gobernación. Las herencias municipales abren grietas dentro de los oficialismos locales y alimentan la ofensiva de otras vertientes peronistas, mientras fuerzas externas buscan capitalizar los posibles fines de ciclo.
En 2016, la Ley 14.836 fijó un máximo de dos períodos consecutivos para intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares. En 2021, la Ley 15.315 modificó el cómputo para que el primer mandato alcanzado fuera el iniciado en 2019 y estableció que un segundo período cuenta aunque se haya ejercido parcialmente, cerrando el atajo de las licencias. El último capítulo se abrió en 2025, cuando el Senado bonaerense dio media sanción a una reforma que elimina el tope para legisladores, concejales y consejeros escolares, sin incluir intendentes.
El Movimiento al Derecho al Futuro (MDF) de Axel Kicillof es el más apurado en retrotraer la normativa vigente, lo que se materializó con la presentación de un proyecto parlamentario, dado que la mayoría de los intendentes alcanzados están enrolados hoy en las filas del gobernador. Esa urgencia, sin embargo, es generalizada entre jefes locales, más allá de sus terminales políticas. Todos pretenden contar con la posibilidad de recluirse en sus distritos frente a una carrera embotellada por la gobernación.
Desde La Cámpora y aliados tampoco se oponen a dar marcha atrás con la ley. Anticipan que le harán “sentir el rigor” al espacio del gobernador. El Frente Renovador de Sergio Massa, en tanto, recordó que fue el impulsor de la ley original, sancionada durante la gestión de la macrista María Eugenia Vidal, en tiempos de simpatía entre ambos espacios, y prometió no ceder.
Los municipios del PJ “en sucesión”En La Matanza (1,8 millones de habitantes), epicentro del aparato justicialista, la batalla por la sucesión se cruza con la disputa por la gobernación. Fernando Espinoza, al frente del municipio desde 2005, salvo el intervalo en que lo sucedió Verónica Magario, ya mueve sus fichas para saltar a la pelea provincial. “En el MDF está autorizado para ser candidato”, aseguran fuentes matanceras. Dentro del mismo sello, la vicegobernadora volvería a jugar en su territorio, mientras La Cámpora prepara su propia ofensiva con Facundo Tignanelli, jefe del bloque de diputados bonaerenses de UxP y ladero de Máximo Kirchner.
En Quilmes (633.000), la camporista Mayra Mendoza asumió como diputada provincial y puso a Eva Mieri, su mano derecha, al frente del distrito. Mientras busca proyectarse a la gobernación desde el kirchnerismo duro y confronta con el armado de Kicillof, Mendoza pretende revalidar con la alcaldesa interina un municipio propenso a la alternancia. Algo similar ocurre en Almirante Brown (587.000), pero por el MDF. Mariano Cascallares interrumpió su tercer mandato al pasar a la Cámara baja bonaerense y dejó el distrito otra vez en manos de Juan Fabiani, una carta que podría jugar en 2027, aunque la jefa de Gabinete, Paula Eichel, ganadora como cabeza de lista de concejales en 2025, también se baraja.
La sucesión en Merlo (580.000) abrió una puja de lealtades entre facciones internas. Gustavo Menéndez, al frente desde 2015 en el municipio, todavía no logra ungir a un heredero. Su hermana Karina Menéndez, presidenta del Concejo Deliberante y exintendenta interina, disputa la carrera con Gustavo “Lagarto” Soos, su lugarteniente en el poder local. Cercano a Cristina Kirchner, pero sin dinamitar los puentes con Kicillof, el jefe comunal buscó refugio en la “Liga de Intendentes Peronistas”, mientras mantiene abiertas las negociaciones para blindar el territorio.
Mariel Fernández no podrá reelegir en Moreno (575.000) y ya manifestó su intención de competir por la gobernación. Considerada la primera intendenta surgida del brazo piquetero del peronismo, por el Movimiento Evita, supo estar muy cerca de Cristina Kirchner tiempo atrás, pero evitó sumarse a la posterior ofensiva camporista contra Kicillof y hoy también integra la “Liga de Intendentes Peronistas”. Para conservar el distrito, impulsa a su hermano Emmanuel Fernández, titular del Concejo Deliberante, aunque el massista Damián Contreras también podría jugar.
La cuestión familiar atraviesa a otro punto estratégico de zona sur como es Avellaneda (370.000). Jorge Ferraresi dejó anticipadamente la intendencia para dedicarse a su campaña por la gobernación y promueve a su esposa, Magdalena Sierra, a quien dejó al frente del municipio mientras conserva un cargo de “asesor”. La jugada del dirigente del MDF, advierten fuentes locales, “genera resistencias internas”. Por otro lado, el camporista Emmanuel Santalla, senador provincial, ya anticipó que competirá; mientras que la massista Mónica Litza, titular del Consorcio del Puerto Dock Sud, podría sumarse.
A la continuidad conyugal también apuesta Fernando Gray, al frente de Esteban Echeverría (338.000) desde 2007 y antagonista histórico de Máximo Kirchner. Buscará prolongar su dominio mediante su esposa, Magdalena Goris de Gray, que encabezó la lista ganadora de concejales en 2025. La Cámpora podría disputar el distrito con el diputado nacional Horacio Pietragalla. En San Fernando (172.000), el massista Juan Andreotti, intendente desde 2019 e hijo de su antecesor Luis Andreotti, suena como la apuesta para la gobernación por el FR, mientras baraja la sucesión local en familia: la señalada es su hermana Eva Andreotti, secretaria de Desarrollo Social.
Alejado de las principales terminales del peronismo, Julio Zamora, exdelfín de Sergio Massa y hoy su principal adversario en el territorio donde el líder del Frente Renovador forjó su poder, apuntala a su esposa y funcionaria municipal, Gisela Zamora, para 2027. En 2023, el intendente ya frustró la ofensiva de Massa para recuperar el municipio y derrotó a su cónyuge Malena Galmarini, hoy diputada bonaerense y titular de la comisión donde se debate el regreso de las reelecciones indefinidas.
La ruptura entre el intendente Lucas Ghi, alineado con el gobernador, y su antecesor Martín Sabbatella, fundador de Nuevo Encuentro y referente del kirchnerismo duro, tiene estallado al oficialismo en Morón (334.000). En medio de la implosión, Adrián Grana, funcionario bonaerense del riñón de Andrés Larroque, emerge como la apuesta de Ghi para disputarle el distrito a su exsocio político el año próximo. La pelea tiene un tercer frente con el massista Martín Marinucci, ministro bonaerense de Transporte, que apuesta a abrirse paso en la fractura.
Mario Ishii, “el último barón del Conurbano”, pondrá en juego José C. Paz (323.000), su reducto inexpugnable desde hace 25 años. Tras asumir en el Senado bonaerense, el seis veces intendente dejó el municipio en manos de Lorena Espina, pero la lucha de la sucesión se bate entre dos facciones con otros nombres: la del secretario de Gobierno, Pablo Mansilla, y la del exfuncionario local Roberto “Roni” Caggiano, actual administrador de Vialidad bonaerense y parte del MDF. Aliado de Cristina Kirchner, Ishii tensó su vínculo con Kicillof con críticas abiertas.
En Florencio Varela (497.000), Andrés Watson, alineado con el MDF, termina su segundo mandato electo sin un sucesor definido. En el territorio, sin embargo, afirman que “la última palabra” volverá a ser la de Julio César Pereyra, seis veces intendente, padrino político de Watson y actual director del Bapro. Por el lado de Escobar (256.000), Ariel Sujarchuk, intendente desde 2015 e integrado al MDF, prepara la continuidad sin nombres definidos, aunque podría recurrir otra vez a Carlos “Beto” Ramil, secretario general del municipio y reemplazo durante sus licencias.
La proyección provincial también convive con los planes de continuidad local en Malvinas Argentinas (350.000). Leonardo Nardini, otro exponente de la generación que desembarcó en 2015, impulsa a Noelia Correa, actual secretaria general y exintendenta interina, mientras su mentor, el diputado bonaerense Luis Vivona, lo promueve para la gobernación. Parcialmente distanciado de La Cámpora, Nardini también hace su propia campaña.