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Los desafíos colosales que le esperan al próximo presidente de Perú

LIMA.– El cerrado duelo electoral entre la populista de derecha ...

Los desafíos colosales que le esperan al próximo presidente de Perú

LIMA.– El cerrado duelo electoral entre la populista de derecha ...

LIMA.– El cerrado duelo electoral entre la populista de derecha Keiko Fujimori y el izquierdista radical Roberto Sánchez amenaza con agigantar aún más los desafíos que debe encarar el ganador de las presidenciales peruanas.

Ya sea la hija del dictador o el ahijado político del golpista Pedro Castillo quien se siente en el Sillón de Pizarro lo hará frente a un país de extremos y polarizado, tanto política como geográficamente, donde además a ambos se los caracteriza como un “mal menor” frente a su rival.

Y todo ello cuando se desconocen las heridas que seguramente aparecerán en otro recuento tormentoso, según los primeros datos.

“El principal reto será lograr bajar la conflictividad que empezará mañana (por hoy)”, resumió para LA NACIÓN la analista Maite Vizcarra. Así se avizora también desde el foro de diálogo del Acuerdo Nacional, convencido de que solo un largo proceso de reinstitucionalización ante la pérdida de confianza de la sociedad puede restañar parte de esas heridas.

Perú es un rara avis político, único en el mundo: en las dos últimas legislaturas, una década, el país ha contado con ocho presidentes tras la destitución de seis de ellos. En el penal limeño de Barbadillo pasan sus días cuatro exmandatarios, otro récord Guinness. Y no se descarte que otro, perseguido por la Fiscalía, se sume en los próximos meses.

Para enrevesar aún más la situación, Sánchez acudió ayer a Barbadillo, en un uso excesivo de sus atribuciones como diputado, para visitar a Pedro Castillo. El candidato izquierdista abandonó la prisión con apuro cuando conoció que las dos encuestas a pie de urna le situaban por debajo de Keiko.

“El primer reto del vencedor será no ser víctima de la vacancia”, aseguró concluyente para este diario el escritor Pedro Casusol. La vacancia es el proceso de impeachment o destitución en el Congreso peruano, que solo en esta legislatura se llevó por delante a Castillo; a su vicepresidenta, Dina Boluarte; y a José Jeri, que accedió al cargo desde la presidencia del Congreso.

“Keiko tiene mucho menos posibilidades de ser vacada, ya que tiene la primera minoría y la alianza con Renovación Popular. Sánchez tendría que lucharla mucho más”, calculó Casusol.

Las elecciones parlamentarias de abril han dibujado al nuevo Parlamento, con Fuerza Popular (FP) como primer partido en las dos cámaras. En el Senado, FP disfruta de 22 senadores frente a los 14 de la izquierdista Juntos por el Perú (JP). El único dirigente que claramente ha respaldado, aunque tardíamente, a Fujimori es el trumpista Rafael López Aliaga, que dispone de 8 senadores para un total de 30 de 60 para la derecha.

Por la izquierda, a los 14 de JP se sumarían en el Senado los 9 de Obras y Ahora Nación, lo que otorgaría el papel de árbitro al centrista Partido del Buen Gobierno, con sus 7 senadores.

En el Congreso de los Diputados, existe un empate virtual entre ambos bloques mayoritarios, por lo que el centro volverá a tener un evidente poder efectivo.

“Quien gane se enfrentará a un Congreso de centroderecha dominado por el fujimorismo. Esto hace que la dinámica sea muy marcada: una victoria de Fujimori le daría un control significativo sobre las instituciones políticas del país, pero un rechazo masivo en zonas fuera de la capital, mientras que una victoria de Sánchez provocaría un choque institucional entre el presidente y el Congreso desde el primer día. Sea quien sea el ganador, tendrá que desarrollar una política de seguridad integral y garantizar el crecimiento económico, evitando al mismo tiempo los escándalos que han derrocado a presidentes recientes”, precisó para LA NACIÓN el politólogo John Polga-Hecimovich.

Una de las medidas avanzadas por la candidatura de Sánchez es que sus dos vicepresidentes se han conjurado para dimitir en el caso de que su compañero de ticket electoral fuera destituido, para forzar así unas nuevas elecciones. A lo largo de esta legislatura, las encuestas confirmaron que tanto la presidencia como los diputados eran los peores valorados por la población, con las peores valoraciones de la historia política.

Si la supervivencia y la estabilidad política son los primeros desafíos para el nuevo inquilino de la Casa de Pizarro, el tercero es la inseguridad, disparada también a valores históricos. Keiko ha dejado claro que su principal apuesta es la mano dura contra los delincuentes mientras que Sánchez ha prometido mayor gasto público y varias reformas necesarias.

“En la última década se ha multiplicado la inseguridad y se ha desbordado la criminalidad. Ahí Sánchez tiene a su favor que ha anunciado que derogará las leyes procrimen”, añadió Casusol, lo que a a la postre se convirtió en una de sus principales banderas.

Los distintos intereses de políticos y partidos contribuyeron a aprobar en el Parlamento un grupo de leyes que han “debilitado la persecución del delito, incluso derogaron la extinción de dominio, la posibilidad de hacer interceptaciones. Ahora se le tiene que avisar al criminal antes de proceder a allanarlos”, subrayó Casusol a LA NACIÓN.

Además de los desafíos generales para cada uno de los aspirantes, quedan otros, incluso algunos inmediatos. “Si Sánchez resulta ganador debe calmar a los mercados, que sin duda reaccionarán con fuerza a su retórica radical y a sus planes de gobierno”, avizora Polga-Hecimovich.

En su intento de extenderse hacia el centro, Sánchez consiguió una alianza con otros candidatos presidenciales, lo que le obligó a replantear su programa electoral. La cuestión es cuál de los dos planes pondrá en práctica y si su primera decisión será conceder el indulto a Castillo, condenado a 11 años de cárcel por el autogolpe fracasado de diciembre de 2022.

Para Keiko su gran reto personal, en caso de ganar, sería acercarse al sur de los Andes y al mundo agrícola que tantas veces le ha dado la espalda. No será nada fácil, incluso la conflictividad social que se sufre estos días en Bolivia, alentada por el prófugo Evo Morales desde su guarida en el Trópico de Cochabamba, es un ejemplo de las protestas que se pueden dar contra la líder de Fuerza Popular a largo plazo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/los-desafios-colosales-que-le-esperan-al-proximo-presidente-de-peru-nid07062026/

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