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Los caminos rurales, eternos olvidados del debate público argentino

Mientras las discusiones públicas sobre la realidad del agro giran alrededor de las retenciones o el ingreso de dólares, por debajo hay una realidad que solo sale a la luz en tiempos de catástro...

Los caminos rurales, eternos olvidados del debate público argentino

Mientras las discusiones públicas sobre la realidad del agro giran alrededor de las retenciones o el ingreso de dólares, por debajo hay una realidad que solo sale a la luz en tiempos de catástro...

Mientras las discusiones públicas sobre la realidad del agro giran alrededor de las retenciones o el ingreso de dólares, por debajo hay una realidad que solo sale a la luz en tiempos de catástrofes climáticas: el deterioro de los caminos rurales.

Un reciente trabajo de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) pone el foco en este sistema vial clave para el país e ilustra sobre las políticas que adoptan otros países que consideran a los caminos rurales como eje del desarrollo.

“Recurso estratégico”: avanzan con prácticas de manejo que reducen hasta un 54% las pérdidas de suelo

El informe, además, recoge las respuestas de un relevamiento realizado con productores de la cuenca del Salado y del sudeste bonaerense: el 79% de los productores los considera malos o muy malos; el 75% dice que no son transitables todo el año; el 68% sufrió pérdidas económicas y el 59% estima sobrecostos superiores al 10%. El dato representa una señal de alarma frente a la proximidad de un evento El Niño a partir de la próxima primavera que podría provocar lluvias excesivas.

El país posee más de 500.000 kilómetros de caminos rurales (tierra y ripio), que representan el 82% de su red vial. Unos 260.000 kilómetros se encuentran en la región pampeana.

“Los caminos rurales cumplen una función que trasciende el transporte de bienes agropecuarios: facilitan el acceso a servicios de salud, educación, seguridad, conectividad y oportunidades de desarrollo, contribuyendo al arraigo y a una mejor distribución de la población en el territorio”, señala el trabajo encabezado por Claudio David González, director del Departamento de Agronomía y Ambiente de la UADE.

Los mejores ejemplos que se encuentran en el exterior, según el informe, podrían servirle al país para tomar de una buena vez por todas a este tema en la prioridad de las decisiones. Australia, por ejemplo, considera los caminos rurales un activo nacional clave para su economía exportadora. El gobierno federal financia programas específicos para las redes locales, complementando la gestión de los municipios. Además, incorpora tecnología para mejorar la seguridad y reducir costos de mantenimiento. El objetivo no es solo que los habitantes rurales puedan circular, sino asegurar que los productos lleguen en tiempo y forma a los mercados internacionales, indica el trabajo.

Experiencia internacional

China, por su parte, transformó su red rural dentro de una estrategia nacional de desarrollo territorial. Cada nivel de gobierno tiene responsabilidades claramente definidas y recursos asignados. A eso suma el uso de sensores, drones e inteligencia artificial para monitorear el estado de los caminos y detectar problemas antes de que se conviertan en fallas mayores.

En Países Bajos integran la infraestructura vial con la gestión hídrica. Los caminos ayudan a manejar excedentes y reservas de agua, algo especialmente relevante para enfrentar eventos climáticos extremos. La infraestructura se diseña con criterios de resiliencia y sostenibilidad de largo plazo, resume el trabajo de la UADE.

Estados Unidos cuenta con una red vial rural administrada principalmente por gobiernos locales, pero basada en sistemas de evaluación permanentes que permiten conocer el estado de cada tramo y priorizar inversiones. La gestión se apoya en información objetiva y planes plurianuales, evitando la improvisación.

En definitiva, cada país con su particularidad, lo toma como el concepto de políticas de Estado.

La buena noticia que trae el informe de la UADE es que en la Argentina ya hay ejemplos de gestión exitosa en el uso de los caminos rurales. Entre ellas, por ejemplo, el Consorcio de Servicios Rurales (Caser) de General Madariaga, en el que productores y el municipio administran la tasa vial y el mantenimiento de unos 740 kilómetros de caminos rurales. Recientemente, además, se lanzó una iniciativa similar en Cañuelas. El otro dato que permite alentar una esperanza es que en el estudio siete de cada diez productores dijeron que estaban dispuestos a colaborar con las autoridades municipales y provinciales en el cuidado o mantenimiento de la red vial terciaria.

En definitiva, si el agro bate récords de productividad, la hidrovía se moderniza y la maquinaria agrícola incorpora inteligencia artificial, por ejemplo, es insólito que miles de kilómetros de caminos sigan dependiendo todavía del estado del clima.

La cuestión ya no es técnica sino política y estratégica.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/los-caminos-rurales-eternos-olvidados-del-debate-publico-argentino-nid11072026/

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