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Lo efímero que es todo

Últimamente, me da mucho por pensar en el paso del tiempo, en lo fugaces que de repente se volvieron los meses y los años. En especial desde que pasé la barrera de los 50, este es un tema que su...

Lo efímero que es todo

Últimamente, me da mucho por pensar en el paso del tiempo, en lo fugaces que de repente se volvieron los meses y los años. En especial desde que pasé la barrera de los 50, este es un tema que su...

Últimamente, me da mucho por pensar en el paso del tiempo, en lo fugaces que de repente se volvieron los meses y los años. En especial desde que pasé la barrera de los 50, este es un tema que suele reaparecer en mi vida, aunque no lo busque.

Por ejemplo, hace un par de fines de semana estuve por La Plata, el terruño que me vio nacer, de visita en casa de mis viejos. Allí me enteré de un proyecto ya en marcha de remodelar uno de los espacios verdes del barrio, la Plaza España. Ubicada en 7 y 66, uno de los escenarios de mi infancia, se encuentra estos días cercada e inaccesible al público.

Hasta aquí, nada destacable. Pero el asunto es que la refacción de la plaza ya trajo una dosis de polémica a la ciudad de las diagonales. Resulta que el espacio verde cuenta, desde 1962, con un monumento en su área central que rinde tributo a la Confraternidad argentino-española. Es una construcción difícil de describir. Tiene un basamento de concreto sobre el cual se levantan tres paredes curvas cerradas sobre sí mismas. En cada una de ellas, puede verse una imagen de bronce en relieve.

La cosa es que la renovación de la plaza incluye la remoción o demolición de esta obra. Una iniciativa que despertó la reacción de algunos arquitectos platenses que se preocupan por el patrimonio y también de familiares del hacedor de las figuras en bronce de la estructura, Carlos Butin. El monumento, que fue elegido por concurso, tiene como coautor al artista Heberto Andrade.

La municipalidad, en tanto, alega que la remoción de ese símbolo de la confraternidad fue un pedido de la comunidad española de La Plata, porque no la representaba. La idea es instalar en el centro de la Plaza una escultura en bronce de Don Quijote y Sancho Panza, similar a una pieza que se encuentra en Madrid.

De pronto, mientras me metía en los pliegues de esta controversia –gracias a medios platenses y a amigos arquitectos-, un recuerdo me cayó como un rayo. Una foto. Me vino a la mente, la busqué en lo de mis viejos y la encontré. Es una imagen en blanco y negro. El año, 73 o 74. Estoy junto a mi hermano mayor, Juan Pablo. Ambos, muy niños, estamos sentados en la mismísima base del monumento a la Confraternidad argentino-española, en la Plaza España.

En la foto tengo un enterito claro y unos zapatos con hebilla. Lo miro con extrañeza a mi hermano, que a su vez parece gritarle algo al fotógrafo –seguramente, mi viejo-. Como una marca indeleble de esa época, detrás nuestro, sobre una de las caras del monumento, con letras mayúsculas pintadas a mano, se lee “Cámpora” y “Frejuli”.

Cómo no pensar en la fugacidad del tiempo con esa fotografía en las manos. Cincuenta y pico de años pasados en un soplo. El pibe del enterito hoy es papá de una adolescente y escribe en un diario. El otro, el de anteojos que grita, tiene un hijo de 20 y se acerca a las seis décadas. Y después de la foto llegó una tercera hermana, Marisa, que, en un abrir y cerrar de ojos, pasó los 50. Obviamente, los hijos de los tres también jugaron en la Plaza España, cerquita del monumento.

Para completar el cuadro, sobre las pintadas, debo decir que Héctor Cámpora, el Tío, el presidente que, en 1973, antecedió el regreso de Perón a su tercer mandato, falleció exiliado en México en 1980. Muchos años después, un grupo de referentes juveniles del kirchnerismo llamó La Cámpora a una agrupación interna. Como el tiempo pasa para todos, aquellos fundadores hace rato dejaron de ser jóvenes.

El Frejuli (Frente Justicialista de Liberación) fue el nombre del peronismo para las elecciones del 73. Después, con el regreso de la democracia, los muchachos peronistas fueron a las sucesivas presidenciales con estas listas: Partido Justicialista, Concertación Justicialista para el Cambio, Frejupo, Frente para la Victoria, Frente de Todos y Unión por la Patria.

Como sea, aquel monumento podrá irse de la plaza (ojalá que no). Pero la foto va a seguir ahí, intacta, por si alguna vez olvido lo efímero que es todo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/lo-efimero-que-es-todo-nid06042026/

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