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Le dijimos “no” señor Presidente

Argentina no está en venta. En la última sesión del Senado se lo dejamos en claro al Presidente, nosotros desde el recinto y el país entero desde las calles: hay límites que no se cruzan. Por ...

Le dijimos “no” señor Presidente

Argentina no está en venta. En la última sesión del Senado se lo dejamos en claro al Presidente, nosotros desde el recinto y el país entero desde las calles: hay límites que no se cruzan. Por ...

Argentina no está en venta. En la última sesión del Senado se lo dejamos en claro al Presidente, nosotros desde el recinto y el país entero desde las calles: hay límites que no se cruzan. Por eso, le dijimos no a Milei. Basta de poner a la Argentina en una liquidación permanente. Nuestro país necesita inversiones, crecimiento y oportunidades, pero nunca a costa de resignar soberanía, producción nacional o capacidad para decidir sobre nuestros propios recursos. Abrirse al mundo no puede significar vivir en Hot Sale.

Defender a la Argentina también significa poner condiciones. Significa recibir inversiones que generen empleo, incorporen valor, respeten nuestras leyes y contribuyan al desarrollo de cada una de nuestras provincias. Inversores que venga a producir y crecer junto con nosotros, no simplemente a aprovechar condiciones excepcionales y dejarnos sin nada. Abrir las puertas al mundo no puede significar entregar las llaves de nuestra casa. No hay ninguna contradicción entre atraer inversiones y defender los intereses nacionales. Al contrario: los países que se desarrollan son aquellos capaces de recibir capital, tecnología y conocimiento sin renunciar a una estrategia propia.

El Gobierno nacional insiste con un camino que ya conocemos: menos controles, menos protección a la industria nacional y mayores beneficios para quienes vienen de afuera. Primero fue el RIGI. Después, el Súper RIGI. Y ahora pretendió flexibilizar los límites a la extranjerización de las tierras rurales. Y le dijimos NO, señor Presidente. Estoy convencido de que el camino es construir entre el sector público y el privado, pero no poniendo al país en venta. Estamos a favor de las inversiones y de Argentina. De una Argentina que negocie con inteligencia, que defienda sus intereses y que piense primero en los argentinos. Nuestro país tiene recursos naturales, energía, alimentos, talento, conocimiento y una enorme capacidad productiva.

No necesitamos ofrecer la Argentina al mejor postor. Estoy convencido de que el camino se construye entre el sector público y el privado. Necesitamos construir condiciones de estabilidad, previsibilidad e infraestructura que permitan que invertir en nuestro país sea una oportunidad, pero también que esas inversiones se traduzcan en desarrollo para los argentinos. Por eso, desde el Senado voy a acompañar cada iniciativa que genere producción, empleo y crecimiento.

Pero también voy a poner un límite cuando estén en juego nuestros recursos, nuestra tierra o nuestra capacidad soberana de decidir. Podemos discutir modelos económicos. Podemos tener diferencias políticas e incluso visiones distintas sobre el rol del Estado y del mercado. Pero hay algo que debería encontrarnos siempre del mismo lado: la defensa de la Argentina. Nuestra tierra puede producir más. Puede generar más empleo. Puede recibir inversiones y convertirse en una plataforma de desarrollo para las próximas décadas. Lo que no puede es estar en liquidación permanente. Porque la Argentina no está en venta. Y la Patria no se remata.

*El autor es senador nacional por San Juan

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/le-dijimos-no-senor-presidente-nid11082026/

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