Las turbulentas tormentas de Júpiter que la NASA descubrió gracias a Juno: remolinos de escala continental
Las últimas imágenes obtenidas por la ...
Las últimas imágenes obtenidas por la sonda Juno, que orbita Júpiter desde 2016, pusieron en primer plano una dinámica atmosférica mucho más compleja de lo que sugerían los modelos tradicionales. La nave registró una sucesión de tormentas de dimensiones comparables a las de un continente terrestre, junto con patrones irregulares de nubes y estructuras en espiral que rompen con la apariencia ordenada de las bandas ecuatoriales.
De las bandas ecuatoriales al mosaico de vórtices: el clima en JúpiterLas observaciones lideradas por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) fueron difundidas a comienzos de enero de 2026 en el sitio web destinado a publicar las imágenes astronómicas del día. Se realizaron gracias a la cercanía de Juno a las cimas de las nubes.
Desde esa posición, el instrumento JunoCam captó detalles finos de color, textura y movimiento, que luego fueron procesados con la colaboración de científicos que trabajan con los datos sin procesar.
Durante décadas, Júpiter fue descrito como un planeta dominado por franjas paralelas al ecuador, conocidas como cinturones y zonas, que se extienden alrededor del globo. Estas bandas siguen visibles en las regiones ecuatoriales, pero los últimos datos de Juno mostraron que este patrón se fragmenta a medida que se avanza hacia latitudes más altas.
En el hemisferio sur, las imágenes revelaron que las bandas se disuelven en una red desordenada de remolinos, con formas circulares y elípticas que interactúan entre sí. Muchos de estos sistemas, según detalla la agencia, tienen un tamaño comparable al de un continente terrestre, lo que redefine la escala de la meteorología joviana.
De acuerdo con estudios anteriores de la NASA, las variaciones de color observadas en estas regiones se explican por la interacción entre amoníaco, agua y cristales de hielo en la atmósfera superior. Cuando estos compuestos colisionan y se elevan o descienden por las corrientes, generan tonalidades que van del blanco al marrón, que pasan por matices rojizos y amarillos.
El conjunto de información obtenido por la agencia confirma que Júpiter no es un planeta con una atmósfera estable, sino un sistema activo donde los procesos meteorológicos visibles están ligados a estructuras profundas, tanto en el interior como en su campo magnético.
Cómo son los ciclones polares en JúpiterUno de los descubrimientos más relevantes durante la misión Juno fue la identificación de sistemas de ciclones organizados alrededor de los polos de Júpiter. A diferencia de la Tierra, donde los polos no presentan tormentas persistentes de gran escala, el planeta gigante alberga estructuras estables y duraderas en estas regiones.
Según el informe de la NASA publicado en abril de 2025, en el polo norte, Juno detectó un ciclón central rodeado por otros ocho, cada uno con diámetros de varios miles de kilómetros, comparables al tamaño de grandes regiones continentales de la Tierra.
Las observaciones indicaron que estos eventos climáticos no se fusionaron entre sí, como ocurre con tormentas en otros entornos. En cambio, interactuaron de manera que mantienen sus posiciones relativas, como si existiera un equilibrio dinámico que evita su colapso o combinación.
Tormentas que se extienden hacia el interior del planeta gaseosoLos datos de Juno muestran que las tormentas de Júpiter no se limitan a la capa visible de nubes. Mediante mediciones de radio y análisis gravitatorios, los científicos de la misión también determinaron que las estructuras atmosféricas se extienden cientos e incluso miles de kilómetros hacia el interior del planeta.