Las rejas en el frente de la casa ya no se usan: qué diseños las están reemplazando y cuánto cuestan
Durante décadas, las rejas tradicionales de barras verticales fueron un símbolo inseparable del frente de las casas. En el conurbano bonaerense, por ejemplo, donde algunos municipios obligan a re...
Durante décadas, las rejas tradicionales de barras verticales fueron un símbolo inseparable del frente de las casas. En el conurbano bonaerense, por ejemplo, donde algunos municipios obligan a retirar la vivienda de la línea municipal, es habitual ver un pequeño jardín al frente con ese cerramiento metálico que cumplía una doble función: marcar un límite y ofrecer seguridad.
Sin embargo, la transformación estética de los barrios, el deseo de mayor privacidad visual y la búsqueda de frentes más modernos están dejando atrás ese modelo clásico. Hoy, las rejas pesadas y visibles ya no son la primera opción, y una nueva generación de materiales y diseños está ocupando su lugar, combinando seguridad, estética y mantenimiento reducido.
El arquitecto Santiago Rodríguez Amenábar, de H+A Herrería + Arquitectura, explica que el cambio no es solo estético, sino funcional. “El primer requerimiento de una reja siempre fue la seguridad. Pero en las casas más urbanas apareció un segundo factor igual de importante: la privacidad visual”, señala. “Las rejas antiguas, típicas de los chalets californianos de los años 50, cumplían con la función de barrera, pero dejaban completamente expuesto el frente. Con el tiempo, esos espacios se volvieron residuales, poco habitables y sin posibilidad de uso cotidiano porque la calle quedaba demasiado presente”, añade.
La tendencia actual apunta a frentes más cálidos, más cerrados visualmente y con materiales que permitan controlar cuánto se ve hacia adentro sin perder permeabilidad ni luz. En ese camino, cuatro grandes alternativas se consolidaron como reemplazo de las rejas tradicionales, cada una con su estética, su nivel de seguridad y su rango de precios.
La opción más económica son las cintas cubre cercos, un recurso que se popularizó por su bajo costo y su instalación sencilla. Se trata de cintas plásticas que se entrelazan en los cercos metálicos existentes y generan un efecto visual más cerrado. No requieren mantenimiento y permiten regular la permeabilidad según la distancia entre las tiras. Aunque no aportan una seguridad estructural significativa, sí mejoran la privacidad y son una solución rápida para frentes pequeños. Este tipo de cubre cercos cuesta desde valores muy accesibles, muy por debajo de cualquier estructura metálica o portón.
Los preciosUn escalón más arriba aparecen los portones y cercos de chapa plegada combinados con barras verticales u horizontales. Este sistema, muy usado en edificios y viviendas del conurbano y de la Ciudad de Buenos Aires, permite sumar paños ciegos que bloquean la vista desde la calle y aumentan la seguridad. “La chapa plegada, en calibres 18 o 16, ofrece resistencia y durabilidad, aunque requiere mantenimiento periódico de pintura”, detalla Rodríguez Amenábar. Según valores de referencia del mercado, las rejas y portones metálicos simples se ubican entre $25.000 y $35.000 por metro cuadrado, mientras que los modelos más elaborados o galvanizados pueden llegar a $60.000.
En el segmento más estético y contemporáneo se destacan las varillas o tablillas verticales, de hierro o aluminio. Este diseño, hoy muy presente en edificios nuevos, combina líneas delgadas y una estética minimalista que aporta modernidad sin perder permeabilidad.
Las tablillas se colocan muy juntas para permitir ver hacia afuera sin quedar expuesto hacia adentro. El aluminio, aunque menos resistente que el hierro, tiene la ventaja de no requerir mantenimiento y ofrecer una vida útil prácticamente ilimitada. Este tipo de cerramiento suele tener un costo mayor debido al diseño, la subestructura y la mano de obra especializada. En el mercado, los portones metálicos minimalistas y livianos se ubican dentro de las tendencias más fuertes para 2026.
En el extremo superior de la escala aparece el WPC (Wood Plastic Composite), un material que combina fibras de madera y plástico y que simula muy bien la textura y calidez de la madera natural.
Los materiales recomendadosRodríguez Amenábar explica que la madera ya no es recomendable en exteriores porque requiere mucho mantenimiento y se degrada con el sol.
El WPC, en cambio, es prácticamente eterno”. Este sistema reemplaza las tablillas metálicas por un entramado cálido y resistente, pero exige una subestructura de hierro diseñada a medida, lo que eleva el costo final. Es la opción más cara del mercado, pero también la más buscada por quienes quieren un frente moderno, cálido y sin mantenimiento. En Argentina, los portones y paneles de materiales tecnológicos como aluminio microperforado o WPC se ubican entre las tendencias más fuertes para 2026.
Como alternativa intermedia, aunque hoy menos utilizada, aparece el metal desplegado o la chapa perforada. Este material ofrece una densidad mayor que una reja común, impide pasar la mano y genera un efecto visual traslúcido: desde cerca se ve, pero desde lejos se vuelve más opaco. Fue muy popular hace algunos años y aún se usa en proyectos que buscan seguridad sin recurrir a paños completamente ciegos.
El reemplazo de las rejas tradicionales no responde solo a una cuestión de moda. La transformación urbana, la necesidad de recuperar el frente como espacio de uso y la búsqueda de mayor privacidad impulsaron un cambio profundo en la forma de diseñar los límites entre la casa y la calle.