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Las reacciones por el posteo racista de Trump muestran que no siempre es inmune a la política

NUEVA YORK.– El presidente...

Las reacciones por el posteo racista de Trump muestran que no siempre es inmune a la política

NUEVA YORK.– El presidente...

NUEVA YORK.– El presidente Donald Trump parecía inmune a las usuales leyes de la política.

El hombre que una vez se jactó de poder “pararse en medio de la Quinta Avenida y dispararle al que pase” sin perder apoyo de sus votantes suele pisotear las normas políticas y legales, en casa y en el extranjero, con pocas consecuencias evidentes.

Pero cada tanto Trump se choca de frente con alguno de los pocos límites que quedan y se ve forzado a recular, dando una muestra de la tolerancia que tiene Estados Unidos hacia sus comportamientos.

La caótica respuesta de la Casa Blanca ante el video racista de los Obama publicado en las redes por Trump fue uno de esos momentos en los que el gobierno se dio cuenta de que su reacción habitual ante las críticas —burlarse, redoblar la apuesta, dar vuelta la página— no funcionarían.

Y aunque por regla general no reconoce sus errores —y tampoco lo hizo en este caso—, ante la indignación generalizada Trump borró el video, una especie de excepcional retractación.

“Es sorprendente verlo dar un paso atrás, hacer algo que no sea redoblar o triplicar la apuesta de inmediato; en ese sentido, el hecho es sorprendente y significativo en sí mismo”, dice dijo Jeff Shesol, historiador, exredactor de discursos del presidente Bill Clinton, y actual socio de West Wing Writers, una firma de redacción de discursos y estrategia con sede en Washington.

President Trump posted a video featuring the Obamas as monkeys on Truth Social.

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— AF Post (@AFpost) February 6, 2026

Trump aún goza de un fuerte apoyo entre los republicanos. La Casa Blanca suele señalar una serie de éxitos como prueba de que, a pesar de toda la controversia sobre sus tácticas y su estilo, la estrategia del presidente está funcionando.

Los aliados europeos van a destinar más fondos a su autodefensa, algo que Trump les exigió, y el norteamericano también ha intervenido en varios conflictos internacionales, incluyendo la liberación de los 20 rehenes israelíes vivos que seguían cautivos de Hamas.

“El presidente Trump es el líder inequívoco del Partido Republicano y cualquiera que diga lo contrario se engaña a sí mismo”, apuntó en un comunicado la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

“Bajo el liderazgo del presidente Trump, los republicanos seguirán unidos contra los radicalizados demócratas, que si les damos la oportunidad volverán a destruir nuestro país con fronteras abiertas, extranjeros votando en las elecciones y una nefasta política económica”.

Es innegable que Trump suele escapar de controversias que habrían hundido a cualquier otro político. Sigue diciendo mentirosamente que ganó las elecciones de 2020, y ni su condena penal le impidió ganar la presidencia por segunda vez.

En las últimas semanas, su gobierno amenazó con dar de baja un importante proyecto de infraestructura si no llevaba su nombre.

Pero en noviembre son las elecciones de mitad de mandato y Trump se ha visto obligado a recular —aunque sea un paso, aunque sea temporalmente— en momentos clave, como el viernes, cuando la Casa Blanca intentó contener la reacción de demócratas y republicanos por el videoclip que mostraba a los Obama como simios.

Otro caso fue el de la muerte de Alex Pretti a manos de agentes federales en Minnesota: inicialmente Trump justificó su muerte, pero tras el aluvión de críticas generalizadas suavizó algunos aspectos de su lenguaje sobre el incidente.

El viernes, la Casa Blanca inicialmente ninguneó las críticas calificándolas de “falsa indignación” por un simple meme de internet.

Pero pronto quedó claro que Trump enfrentaba una reprimenda de miembros de su propio partido, empezando por el senador Tim Scott, el único republicano negro en el Senado y uno de sus aliados más cercanos, quien calificó el vídeo como “lo más racista que he visto en esta Casa Blanca”.

Fue la señal de largada: a partir de ahí, los republicanos se abalanzaron para criticarlo en masa.

Para el mediodía del miércoles la Casa Blanca había retirado la publicación y culpado del incidente a un “miembro del personal”, sin dar nombres.

Por la noche, Trump declaró no haberse dado cuenta de que el vídeo de los Obama se había insertado al final del posteo. Y cuando le preguntaron si condenaba las representaciones racistas de los Obama, respondió: “Por supuesto que sí”.

Praying it was fake because it’s the most racist thing I’ve seen out of this White House. The President should remove it. https://t.co/gADoM13ssZ

— Tim Scott (@votetimscott) February 6, 2026

Pero a continuación, llamativamente, se negó a disculparse, argumentando que no había sido su error.

En los últimos meses, Trump también ha dado marcha atrás en sus posturas sobre la violenta represión en Minneapolis, que dejó dos ciudadanos norteamericanos muertos, y en sus amenazas de apoderarse “de una forma u otra” de Groenlandia.

También queda claro que siente la presión económica, ya que los estadounidenses están profundamente inquietos por el costo de la vida.

Sin embargo, los republicanos tal vez estén empezando a darse cuenta de que Trump ha erosionado el apoyo a temas como la economía y la inmigración, tradicionales puntos fuertes del Partido Republicano.

“Lo que Trump no entiende es que la gravitación política es la gravitación política, y no importa quién seas ni cuánto poder tengas”, dice Chris Christie, exgobernador republicano de Nueva Jersey y uno de los críticos más acérrimos de Trump dentro de su partido.

Barrett Marson, estratega republicano con sede en Arizona, señala que la polémica imagen de los Obama tiene un peso adicional para su partido, que desde hace tiempo viene intentando ganar terreno en las comunidades negra y latina. “Está perdiendo todo lo que se ganó. Lo está echando al fuego”.

Según Marson, aunque Trump no se disculpó por el posteo, eliminarlo es lo más cerca que puede llegar el presidente de reconocer que había estado mal. Y agrega que hasta eso podría ser efímero.

“Es incapaz de admitir un error, y por lo tanto no puede aprender de él”, dice Marson. “Por lo tanto, ¿creo que esto puede volver a pasar? 100 por ciento. ¿Será esta la última vez que publica o republica algo ofensivo y con carga racial? Estoy seguro de que no”.

Después de retractarse bajo presión política, Trump tiene la costumbre de volver a su postura original. Durante su primer mandato, tras los sangrientos hechos en actos políticos en Charlottesville, Virginia, Trump cedió a la presión de sus asesores y condenó a los nacionalistas blancos.

Pero al día siguiente volvió a culpar de la violencia a “ambos bandos”.

Traducción de Jaime Arrambide

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/estados-unidos/las-reacciones-por-el-posteo-racista-de-trump-muestran-que-no-siempre-es-inmune-a-la-politica-nid08022026/

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