Las protestas estudiantiles en Francia logran su mayor convocatoria y suman a Greta Thunberg como invitada de honor
PARÍS.– Cinco semanas después del primer bloqueo, la juventud francesa volvió a salir a las calles este martes para el “Quinto Acto” de su protesta. Aunque hay menos institutos bloqueados ...
PARÍS.– Cinco semanas después del primer bloqueo, la juventud francesa volvió a salir a las calles este martes para el “Quinto Acto” de su protesta. Aunque hay menos institutos bloqueados que la semana pasada, las universidades están casi paralizadas y se registraron manifestaciones en todo el país, con una invitada de honor: la activista sueca Greta Thunberg, que se presentó ante los estudiantes de Saint-Denis, en las afueras de París, para decirles que estaba “extremadamente orgullosa” de ellos.
La fecha había sido fijada el 8 de octubre por la coalición de sindicatos estudiantiles y profesionales: una jornada de huelga y de protestas, el “Quinto Acto” de un movimiento que nació el 17 de septiembre en la región parisina. Y la convocatoria fue bien escuchada. Según la coalición de organizaciones estudiantiles y de secundaria, unas 480.000 personas manifestaron en toda Francia. El Ministerio del Interior contabilizó, por su parte, 161.500 participantes.
A modo de comparación, el 6 de octubre, el “Tercer Acto” había reunido entre 256.000 manifestantes, según la policía, y 450.000, según los organizadores. El pasado 8 de octubre, el Ministerio del Interior solo contaba 71.00 personas. Con más del doble de manifestantes que el jueves pasado, según las cifras oficiales, la disminución de la movilización anunciada por el gobierno no parece nada evidente.
Pero el panorama escolar ha cambiado de rostro. En los colegios, la marea está retrocediendo: el ministro de Educación, Édouard Geffray, estimó que unos 200 centros permanecieron bloqueados este martes, una cifra muy lejana a los 900 del pasado 6 de octubre. El ministro interpretó esto como un debilitamiento del movimiento. El problema es que el centro de gravedad se ha desplazado hacia las facultades. Según el sindicato, el 90% de las universidades estaban bloqueadas o cerradas este martes.
Por otra parte, el calendario le otorgó a la jornada un matiz especial, pues coincidió con el inicio del debate parlamentario sobre el presupuesto de 2027. El gobierno defiende un plan de ahorro de 54.000 millones de euros, mientras que los estudiantes de secundaria exigen un plan de 10.000 millones para sus centros.
La jornada comenzó en la oscuridad. En París, varios colegios y universidades fueron bloqueados antes del amanecer. Montpellier, Rennes, Marsella y Bayona vivieron escenas similares de bloqueos y disturbios.
Por la tarde, dos manifestaciones recorrieron el centro de la capital francesa. La principal partió de la Plaza de Italia con dirección a los Inválidos, a pocos pasos de la Asamblea Nacional, donde se inauguraba el debate presupuestario. En una de las concentraciones, Jean-Luc Mélenchon, candidato del partido de extrema izquierda La Francia Insumisa (LFI) a las presidenciales, fue vitoreado por los manifestantes.
Las mismas consignasLas consignas no han cambiado: un plan de 10.000 millones de euros para los colegios, la eliminación de la plataforma Parcoursup, responsable de la adjudicación de las vacantes universitarias, y un profesor por cada aula. “No nos rendimos”, coreaban los jóvenes, que ya convocaban para el sábado próximo las manifestaciones contra el alto costo de la vida.
Al igual que en las jornadas anteriores, el final de la marcha fue tenso. La prefectura de Policía de París informó de vitrinas vandalizadas y proyectiles lanzados contra las fuerzas del orden, que respondieron con gases lacrimógenos. Las organizaciones de estudiantes y alumnos siguen exigiendo una reunión con el primer ministro, Sébastien Lecornu.
Pero la imagen de la jornada surgió delante el instituto Paul-Éluard de Saint-Denis, uno de los epicentros del movimiento. Durante la mañana, Greta Thunberg, de 23 años y con un kaffiyeh –pañuelo palestino– sobre los hombros, se mezcló entre más de un centenar de jóvenes que preparaban el bloqueo de su colegio. Siete años después de haber movilizado a millones de escolares por el clima, el ícono de la “generación Z” acudió para prestar su notoriedad a otra revuelta.
Su mensaje hizo eco con las pancartas de los estudiantes: “Nos están robando el futuro”, lanzó, antes de denunciar que las escuelas “no reciben la inversión que necesitan”.
“No se incluye a los jóvenes en los debates”, lamentó. Al ser consultada sobre la posibilidad de tirar la toalla, respondió con una pregunta: “Pero, ¿qué se supone que debemos hacer? ¿Rendirnos?”. Añadió, además, que estaba “extremadamente orgullosa de los estudiantes franceses”.
A su lado, otra escena impactó a los presentes. Una veintena de abogados con toga formaron una “cadena” para interponerse entre los estudiantes y la policía en caso de tensión.
“Se trata de evitar que ocurra algo irreparable”, explicó el abogado Romain Ruiz, del Colegio de Abogados de París. Los letrados también denuncian la confiscación de pancartas.
Porque es verdad que la sombra de la violencia sigue planeando sobre el movimiento. Desde el inicio de la movilización, la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN) –la policía de la policía– abrió 36 investigaciones. La cifra se duplicó en menos de una semana: el ministro del Interior, Laurent Nuñez, había anunciado 18 ante los diputados el pasado 7 de octubre.
Entre los casos más graves se encuentran el de un alumno de 15 años al que le arrancaron la mano por una granada en Lens, el de un joven en Tours que perdió la visión de un ojo y el de un estudiante en Argenteuil que corre riesgo de perder la vista.
El balance humano también se agravó en ambos bandos. El 7 de octubre, el gobierno contabilizaba más de 6800 detenciones –86% de menores– desde finales de septiembre, 215 alumnos heridos y más de 800 policías y gendarmes lesionados. El uso de granadas ensordecedoras contra los estudiantes sigue suspendido. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos se declaró “preocupado”, exigiendo un uso proporcionado de la fuerza.
En el Ministerio de Educación, se apuesta por la llegada de los 3000 profesores sustitutos prometidos por Édouard Geffray para calmar el descontento. La semana pasada, el ministro había clasificado 114 institutos en “rojo” y unos 400 en “naranja”, señalando los centros donde la falta de docentes es más crítica.
Mientras tanto, el clima escolar sigue siendo tenso. El lunes, en Aubagne, un alumno de 14 años disparó con un fusil de caza contra un director y un profesor. Las autoridades descartan cualquier vínculo con el movimiento estudiantil, y la Fiscalía Nacional Antiterrorista se ha hecho cargo del caso. El drama ocurre en un momento en que el personal de la Educación se encuentra agotado tras varias semanas de bloqueos: cerca de 90 de sus miembros resultaron heridos desde mediados de septiembre, según el Ministerio del Interior.
El movimiento busca ahora ampliar su frente. El sindicato CGT –de orientación comunista– ha convocado una “gran jornada de huelga general” para el 5 de noviembre “para hacer converger todos los descontentos”. La consigna pretende unir a la juventud y al mundo laboral, en un contexto donde los funcionarios ya denuncian la congelación de sus salarios y el costo de la vida asfixia a las familias. Mientras tanto, los jóvenes dieron cita a la ciudadanía este próximo sábado a las manifestaciones contra el aumento de los precios.
Para el gobierno, comenzó la carrera contra el reloj. Sébastien Lecornu, tratando de ganar un poco de tiempo, prometió sus “primeras decisiones” para finales de octubre, y el presupuesto de Educación se debatirá en la Asamblea el 12 de noviembre. De aquí a entonces, el Ejecutivo debe convencer a una generación que –según lo que dicen Greta Thunberg y los estudiantes de Saint-Denis–, no tiene ninguna intención de rendirse.