La romántica historia de amor de Roberto Benigni y Nicoletta Braschi, a 43 años de su primer flechazo
Cuando ...
Cuando Roberto Benigni y Nicoletta Braschi protagonizaron La vida es bella ya eran una de las parejas más estables y queridas de Italia. Hoy llevan 43 años juntos y se muestran tan felices como el primer día. Se conocieron en Roma a principios de los 80 cuando ella acababa de mudarse de su ciudad natal, Cesena (en la región de la Emilia-Romaña), para estudiar actuación en la Academia de Arte Dramático. Su primer encuentro fue durante el rodaje de la película Tu mi turbi (Me molestas), en 1983, que Begnini dirigió y protagonizó y en la que Nicoletta tuvo la oportunidad de lucirse. Se hicieron amigos inseparables hasta que un día los dos entendieron que lo que sentían era amor y no amistad. Aunque ambos son celosos de su intimidad, él confesó alguna vez: “Fue amor a primera vista… Hay un antes y un después de Nicoletta en mi vida”.
El noviazgo fue largo y, luego de ocho años, se casaron el 26 de diciembre de 1991 en una ceremonia íntima y secreta celebrada en un convento de Cesena, con apenas algunos familiares y amigos como testigos. A partir de entonces se volvieron inseparables y comparten casa y trabajo porque ella es la musa de muchas películas de él. Su química traspasa la pantalla grande y quizá esa es la razón por la que compartieron varios títulos, entre ellos Bajo el peso de la ley (1986), Il piccolo diavolo (1988), Johnny Palillo (1991), El monstruo (1994), Pinocchio (2002) y El tigre y la nieve (2005). Pero su gran consagración fue con La vida es bella (1997), donde sus personajes Guido y Dora muestran la complicidad que tienen en la ficción y en la vida real.
Dicen que los opuestos se atraen y esta pareja es un claro ejemplo. Begnini es explosivo y verborrágico, en tanto que Braschi es tímida y apenas habla en público. La prensa italiana suele bromear diciendo que forman una pareja perfecta porque ella dice con una mirada lo que él expresa en diez minutos de discurso. Lo cierto es que durante décadas él no ha dejado de declararle su amor en público, mientras ella suele responder simplemente con una sonrisa y un aplauso desde la platea.
Amor “a vista eterna”En 2021, cuando Begnini recibió el León de Oro a su trayectoria en el 78º Festival de Cine de Venecia, dedicó su discurso de agradecimiento a su esposa: “Quiero dedicar unas palabras a una persona que está en la cima de mis pensamientos o, como dijo Dante (Alighieri) en Divina Comedia, a aquella que ‘mi mente emparaísa’ y que está en la sala esta noche... Mi actriz preferida, a quien ni siquiera puedo dedicarle este premio porque es suyo. Te pertenece, lo sabés. Y por eso se lo podés dedicar a quien vos quieras. Es tu premio”, le dijo emocionado a Braschi, mirándola a los ojos.
Sumó luego: “Lo hemos hecho todo juntos durante 40 años: producciones, interpretaciones, películas. 25, 30, 40 años ininterrumpidos de trabajo. Nicoletta, solo conozco una forma de medir el tiempo: contigo y sin ti. Esta es mi forma de medir el tiempo. Siempre lo ha sido... Desafortunadamente no te puedo regalar este premio, pero lo podemos dividir. Yo me quedo con la cola para manifestar mi gloria, digamos para mostrar mi alegría, y el resto es tuyo… Las alas son tuyas porque si alguna vez en los trabajos han tomado vuelo, ha sido gracias a ti. A tu talento, a tu misterio, a tu encanto, a tu belleza. A tu talento como actriz, a tu feminidad, al solo hecho de ser mujer. ¡Cuánto he aprendido al verte actuar!"
Y como si estas palabras no bastaran como declaración de amor, concluyó: “Como se sabe, las mujeres tienen algo que los hombres no comprendemos y es un verdadero misterio sin fin. Groucho Marx tenía razón cuando decía: ´Los hombres son mujeres que no lo han logrado’. Él estaba en lo cierto. Es la verdad, es así. Nunca podría ser como tú, Nicoletta… Si algo bueno o hermoso he hecho en mi vida, siempre ha sido atravesado por tu luz. Todo gracias a tu luz. ¡Cuánta luz emanas! La primera vez que te vi, recuerdo que emanabas tanta luz que pensé que nuestro Señor al hacerte nacer quería adornar el cielo con otro sol. Ese día ocurrió exactamente lo que llaman amor a primera vista, de hecho, a última vista, o mejor, a vista eterna”. Por supuesto, al finalizar fue ovacionado por todos los presentes.
También en la entrega de los premios Oscar, cuando ganó al mejor actor por La vida es bella, que además obtuvo el galardón a mejor película extranjera y banda sonora, dijo que habían hecho todo juntos. Y no solamente se refería a esta película porque el matrimonio comparte proyectos, produce películas, ensaya obras de teatro y toma decisiones profesionales siempre a la par. Él suele decir que no puede separar su vida artística de su vida con Nicoletta. Y lo dice en serio.
Vos y yo toda la vidaNo tienen hijos y el motivo es una pregunta que le han hecho muchas veces a la pareja. Nicoletta, siempre mucho más reservada que el actor, explicó que nunca sintió un fuerte deseo de ser madre y que estaba plenamente feliz con la vida que construyó junto a su marido. “Probablemente no tengo instinto maternal”, aseguró. “Ni yo paternal. Estamos muy felices así”, completó él.
En 2012, Braschi sufrió un grave accidente automovilístico que le dejó cicatrices en el rostro. “Estuve a un paso de la muerte y estas cicatrices hoy son parte de mí”, contó cuando salió del hospital, donde estuvo durante un mes y siempre acompañada por Begnini. El accidente fue en Cesena, cerca de la casa familiar, y quien manejaba era un chofer que chocó contra un poste.