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La recuperación de River también se nutre de triunfos que consigue con el agua al cuello

Un triunfo que River no trabajó adecuadamente durante los casi 80 minutos que tuvo un jugador más lo terminó abrochando cuando el agua le llegaba al cuello y la lluvia había convertido la canch...

La recuperación de River también se nutre de triunfos que consigue con el agua al cuello

Un triunfo que River no trabajó adecuadamente durante los casi 80 minutos que tuvo un jugador más lo terminó abrochando cuando el agua le llegaba al cuello y la lluvia había convertido la canch...

Un triunfo que River no trabajó adecuadamente durante los casi 80 minutos que tuvo un jugador más lo terminó abrochando cuando el agua le llegaba al cuello y la lluvia había convertido la cancha en un barrizal. El 2-1 en el minuto 46 de la segunda etapa premió más la mixtura entre el corazón y los recursos técnicos de varios de sus jugadores que la inteligencia y el pulso firme para llevar adelante el desarrollo.

El primer vistazo grueso, sin entrar en muchos detalles de funcionamiento, incluye estos tres puntos dentro de la recuperación que experimenta River desde la salida de “Chacho” Coudet y el sayo de entrenador que la dirigencia le colocó de apuro a Leonardo Ponzio, que no tuvo mucho tiempo para pensar si aceptaba. Tercera victoria consecutiva y, a la espera de los resultados que completarán la fecha, este sábado dormirá por primera vez dentro de los puestos clasificatorios para los play-off. Pasaron nueve fechas para que River se ubicara en posiciones que marcan un objetivo básico.

Quizá a River no le sobren los motivos para sentirse plenamente satisfecho con su rendimiento futbolístico, pero sí está autorizado para catalogar el triunfo como muy valioso por el rival y la historia reciente en el José Fierro. Atlético Tucumán, con una sola derrota en los últimos 12 encuentros y clasificado para los cuartos de final de la Copa Argentina, fue todo lo duro y complejo que podía preverse. E incluso lo siguió siendo desde que tempranamente, a los 12 minutos del primer tiempo, sufrió la expulsión de Nicola.

Hacía siete años que River no derrotaba a Atlético Tucumán; la última vez había sido con Ponzio de volante. Lo consiguió este sábado con mucho sufrimiento, en un momento en el que el partido debía estar 10 contra 10, porque la durísima entrada de Arambarri sobre Canelo, a los 32 minutos del segundo tiempo, debió ser castigada con tarjeta roja directa, y no con la tibia amarilla del árbitro Gariano, que volvía a dirigir a River después de que no viera el penal que le cometieron a Correa frente a Tigre. Como aquella tarde en Victoria, ahora tampoco intervino el VAR. Una vez más, el arbitraje del fútbol argentino queda teñido de fallos más que polémicos y sospechas sobre la credibilidad de los referís.

EXPULSADO FALCIONI EN ATLÉTICO TUCUMÁN

El DT del Decano reclamó tarjeta roja para Arambarri en River.

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Sumido durante largos meses en dificultades que lo tenían paralizado dentro y fuera de la cancha, ahora algunos contratiempos no pasan de una anécdota para River. Por ejemplo, que el ómnibus que debía trasladarlo del hotel al estadio se haya quedado atascado en un desnivel, en medio de la lluvia que caía en la capital tucumana.

Ya en el partido, el fútbol de River no fluyó como si estuviera en una autopista, pero sí mostró el andar más sereno y seguro que empezó a adquirir hace poco más de dos semanas. Para los parámetros del fútbol local, y sobre todo cuando solo tiene que ocuparse de una competencia, el plantel de River tiene la carrocería y el motor de un automóvil de alta gama. El asunto es no chocarlo ante la primera curva.

El comienzo dominante de River, con mucho juego asociado por adentro y las proyecciones de los laterales para darle amplitud a los ataques, se encontró con una circunstancia favorable imprevista. A los 12 minutos, el uruguayo Nicola no midió los riesgos y al ir con la pierna derecha muy arriba golpeó fuerte a Martínez Quarta. Una imprudencia, una acción temeraria que, además, no describe al Decano como un equipo violento: en la primera etapa solo cometió tres foules y tuvo el primer amonestado recién a los 19 minutos de la segunda etapa.

La tarjeta roja directa llevó a Atlético Tucumán a acentuar el planteo conservador con el que ya se había presentado con 11 jugadores. Un esquema que suele potenciar las virtudes del Decano, muy bien trabajado por Falcioni en la estrategia de anular al rival de turno y sorprenderlo con ataques directos. En los cinco cotejos anteriores (incluido uno por la Copa Argentina) solo había recibido un gol. Y aun con un futbolista menos durante más de una hora y 15 minutos no se descompuso ante la colección de individualidades de River.

Con jugadores con capacidad técnica para pasarse la pelota, la circulación que intentaba River tenía por objetivo descubrir los espacios libres de un adversario que sentía que la cancha se le agrandaba por tener uno menos. Así llegó el 1-0, con un movimiento de izquierda a derecha, en una acción que pasó por los pies de Almada, Correa y Montiel, que hizo el pase atrás para la definición de un Andrada con todo el arco de frente. Primer gol del juvenil incorporado desde Vélez, convertido ya en una pieza fija de la formación por su despliegue y buen manejo de la pelota. Cuando debió ser reemplazado por un golpe en el muslo derecho, Arambarri estuvo lejos de equiparar la labor de Andrada.

Atlético nunca se doblegó ante un River demasiado contemplativo en varios pasajes. Y Falcioni acertó con los cambios, sobre todo en la ofensiva. Ruiz Rodríguez dio la profundidad que no había con el “Loco” Díaz y la entrada de Canelo terminó por desacomodar a la defensa. El ex-Independiente y Lanús avisó con una definición en un poste tras conectar un pase frontal de Ferreira. Martínez Quarta y Otamendi no estaban del todo firmes, como enseguida quedó en evidencia con el cabezazo del paraguayo Clever Ferreira, que les ganó en el salto a los dos zagueros para meter el 1-1.

La lluvia torrencial, un campo encharcado en varios sectores y la incertidumbre por el resultado le dieron un toque muy emotivo al final del partido. Un par de variantes también le respondieron a Ponzio. Entre el pibe Meza, con caño incluido a un rival, y Lucas Beltrán armaron la maniobra para el remate de Almada en el 2-1. Titulares y suplentes lo festejaron armando una montaña. River, de una u otra manera, sigue escalando.

Lo más destacado de Atlético Tucumán 1 - River 2

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/la-recuperacion-de-river-tambien-se-nutre-de-triunfos-que-consigue-con-el-agua-al-cuello-nid12092026/

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