La psicóloga Anabella Serventi explicó por qué duele el ghosting y cómo afrontarlo
El ghosting, ...
El ghosting, la interrupción abrupta de la comunicación sin explicación, se convirtió en una realidad social que trasciende las relaciones sexo afectivas, algo que genera un significativo malestar. La psicóloga Anabella Serventi visitó el estudio de LN+ y advirtió que esta conducta representa un “afrontamiento de tipo evitativo”, donde las personas eluden compromisos y responsabilidades previamente adquiridos porque les resultan “aversivos”. Este fenómeno se manifiesta desde la cancelación de un turno médico hasta el silencio de reclutadores laborales o la desaparición en grupos de WhatsApp.
Para entender esta situación, es importante tener en cuenta que el ghosting es quizás uno de los términos más conocidos y sufridos en la actualidad. Proviene de la palabra en inglés “ghost” (fantasma) y describe el acto de terminar una relación al cortar toda comunicación de manera abrupta y sin dar ninguna explicación. La persona simplemente desaparece: deja de contestar mensajes, bloquea en redes sociales y se esfuma de la vida del otro como si nunca hubiera existido.
El impacto emocional en quienes lo padecen es considerable. “La gente se deprime con el ‘ghosteo’. No me escribió, no me llamó, no me contestó el WhatsApp”, describió el conductor del programa, Roberto Funes Ugarte, y destacó la frustración que provoca la falta de cierre. Ante esto, Serventi subrayó que el ghosting “pega de lleno en autoestima y autoconcepto” de las personas afectadas, lo que activa “apegos inseguros” y la incertidumbre de no saber cuándo el otro estará presente. El consecuente dolor lleva a que “la gente sale a relacionarse y le cobra el futuro a las deudas del pasado”, lo que termina por desarrollar mecanismos defensivos ante nuevas interacciones.
Un estudio reciente, que vincula el ghosting con un mecanismo primitivo de miedo, generó controversia, según reveló la psicóloga. La especialista criticó esta justificación bajo el argumento de que “no podemos justificar todas nuestras respuestas como un mecanismo biológico primitivo porque no lo tenemos en todos nuestros comportamientos vinculados”. A su vez, insistió en que, si bien el cerebro busca protegerse de eventos aversivos, recurrir al ghosting no es una respuesta primitiva válida para todas las situaciones. En cambio, lo califica como “mala educación” y sugiere la necesidad de desarrollar “habilidades socioemocionales”.
La pérdida de habilidades comunicacionales es un factor clave en la proliferación del ghosting. “Perdimos todas habilidades comunicacionales”, lamentó Anabella Serventi, y ejemplificó cómo incluso enviar un audio requiere justificación. La preferencia por la mensajería instantánea sobre una llamada telefónica, que paradójicamente es más resolutiva, ilustra esta dinámica. La psicóloga también alertó sobre la pérdida de motricidad fina en niños pequeños, lo que refleja un deterioro más amplio en las capacidades manuales y de interacción social.
Serventi distinguió entre el ghosting problemático y la retirada justificada de una conversación. “Una cosa es ghostear y salirse de una comunicación cuando esa comunicación es amenazante o es violenta o se está poniendo hostil”, señaló. Sin embargo, si no existen códigos de hostilidad y la relación desaparece repentinamente, es la autoestima la que se ve afectada. Para afrontar esta realidad, la psicóloga aconsejó fomentar el respeto en la comunicación. “Si pasan más de 48 horas sin contestar WhatsApp es un desaire”, afirmó, dada la constante conexión actual. Reconocer que la tecnología, si bien es una herramienta, no debe erosionar nuestra capacidad de diálogo es fundamental para recuperar los códigos de interacción humana.