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La maniobra de Franco Colapinto en Australia que asombra en la Fórmula 1: la secuencia, cuadro por cuadro

Sus condiciones naturales, sumadas al intenso entrenamiento físico y neuromotriz, le permitieron a Franco Colapinto salir ileso de un episodio que podría haberle provocado, como mínimo, graves h...

La maniobra de Franco Colapinto en Australia que asombra en la Fórmula 1: la secuencia, cuadro por cuadro

Sus condiciones naturales, sumadas al intenso entrenamiento físico y neuromotriz, le permitieron a Franco Colapinto salir ileso de un episodio que podría haberle provocado, como mínimo, graves h...

Sus condiciones naturales, sumadas al intenso entrenamiento físico y neuromotriz, le permitieron a Franco Colapinto salir ileso de un episodio que podría haberle provocado, como mínimo, graves heridas. Pudo esquivar al Racing Bulls de Liam Lawson, casi detenido durante la largada del GP de Australia este último domingo. Una jugada maestra de la que sigue hablando el Circo de la Fórmula 1.

Los Fórmula 1 tienen por detrás del eje trasero una zona protectora contra impactos, pero el diferencial de velocidad era demasiado elevado y la caja de cambios, que es muy dura (y delgada por razones aerodinámicas), operaría como un ariete contra el frontal, también deformable, del Alpine A526.

Esteban Ocon (Haas) tapó hasta último momento la presencia del coche de Lawson, al que reveló cuando él también se apartó a la izquierda para esquivarlo. Como el piloto francés rodaba más despacio que Colapinto, el argentino ya se perfilaba hacia la derecha cuando vio el muro de Lawson.

La increíble maniobra de Colapinto en la largada de Melbourne

Frenar ya no era una opción. Entre chocar de frente contra el ariete trasero del coche de neozelandés o pasar, rozar o romper suspensiones y lateral contra el muro, la elección era evidente. La última era mucho menos riesgosa. Estas cosas no se piensan. El subconsciente ya tiene sus opciones de protección ante diferentes escenarios peligrosos.

Todo el entrenamiento de Colapinto reaccionó como podía esperarse, aunque sorprenda “al común de los mortales”. El instante decisivo fue el tiempo de reacción al percibir que Lawson estaba “parado”. Según estudios científicos, los pilotos de élite reaccionan en el rango de 1,0 a 1,23 décimas de segundo. Las personas no entrenadas lo hacen en 1,6 décimas o más.

Los pilotos entrenan tiempos de reacción con máquinas especiales. La más conocida es la “Batak”. Este dispositivo dispone de numerosas luces que hay que apagar mediante botones en cuanto se encienden. En realidad, el aparato no es solo para el tiempo de reacción, sino también para la ampliación de lo que se denomina visión periférica, que puede definirse como una conciencia más precisa de los objetos que se hallan en la periferia del campo de visión, que es normalmente de 136 grados.

El ejercicio en la máquina también comprende el tiempo en ejecutar el movimiento, y éste tiene relación con la coordinación manos-ojos. O sea que Franco integró en esa décima y poco más la maniobra de su salvación.

En cuanto giró la dirección hacia el hueco y el Alpine se aproximó casi a la altura de la rueda trasera izquierda (visto de frente) del Racing Bulls, entró en juego su sensibilidad corporal y su anticipación aprendida. Su auto traía una inercia, había que compensar la deriva de los neumáticos, con lo cual no había que exagerar el primer movimiento.

Un instante después, justo antes de terminar de pasar peso a los neumáticos derechos (según la posición del piloto), había que hacer rotar el eje trasero. Hecho esto, proceder a contravolantear muy rápidamente (algo que Franco sabe hacer con la velocidad de un relámpago) y rezar para no pegar contra el muro.

Y además, apenas superado el nivel de las ruedas traseras del coche de Lawson, Franco se dividió en dos: sus sentidos corporales (cinestésicos) conducían automáticamente y su mirada fue allí a donde quería ir, derecho hacia adelante, lo que se ve por la orientación de su casco ya casi terminando su maniobra. Los instructores siempre lo dicen (y se cumple): “El coche se termina manejando mirando hacia donde quieres ir. El resto lo hace tu cuerpo”.

El muro había quedado allí en su visión periférica entrenada como un dato más, y la velocidad de su cerebro comunicó muchas veces más rápido ambos hemisferios debido al entrenamiento neurosensorial y a ejercicios de precalentamiento, como algunas veces se le ha visto hacer minutos antes de la largada para calentar las reacciones y la comunicación inter hemisferios.

Franco Colapinto’s maneuver around Liam Lawson at the start was INCREDIBLE. 😳😳😳 pic.twitter.com/ole7MCjjoe

— Motorsport (@Motorsport) March 8, 2026

Tras la carrera, en la que acabó 14º, Colapinto se refirió al muy peligroso momento pasado: “En la largada casi tenemos un choque enorme con Liam, ya que se quedó detenido en la grilla y, para ser honesto, tuve mucha suerte de poder pasar esa primera vuelta. Tuve muchísima suerte, la verdad”.

¿Suerte? Sí, quizás, pero gracias a su preparación, mucha menos de la que cabría suponer. Su preparador físico, el especialista en alto rendimiento atlético Miguel Ángel Presencia Leal, debe sentirse orgulloso de todo lo trabajado para reaccionar ante estímulos imprevistos.

Es probable que Franco ni siquiera haya tenido tiempo de darse cuenta de su susto (si lo hubo). Después de todo, ya ha demostrado en múltiples oportunidades ser capaz de las maniobras más audaces. Para descollar en este mundo de altas exigencias y velocidad, es una virtud imprescindible.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/automovilismo/la-maniobra-de-franco-colapinto-en-australia-que-asombra-en-la-formula-1-la-secuencia-cuadro-por-nid09032026/

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